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domingo, 29 de marzo de 2015

Las edades de bécquer

   


   Me llegó por privado, avalado por un avatar exuberante, el mensaje directo de una mujer desconocida, y este jugoso diálogo de besugos en la recámara del Internete mantuvimos. Im presionantes las pruebas, oiga, que el escritor sin nombre ha de atravesar. Dime tu si no. Así se dirigió al muá:

-Hola… Me puedes decir la edad que tienes. Si quieres claro…      jajajá
-Hola, X, y para qué quieres saber mi edad, si se puede saber, jajajá
-Solo x curiosidad
-105, ¿y tú?
-Jajaja 100
-En serio, cuántos me echas
-No sé. Como no te he visto
-Te echo yo 36
-Eres el de la imagen del perfil
-quién, ¿Bécquer? No fotis, ya quisiera yo
-jajajaja. Por eso no te puedo echar ninguna edad, porque no sé quién eres
-yo soy lo que escribo, guapa
-mmmmm, me dejas igual
-lo esencial es invisible a los ojos, tú lo sabes. Piensa con lógica, si fuera guapísimo, ¿no pondría mi foto a toda pastilla? (No iba a ponerme contarle yo ahí lo de las dos amenazas de muerte que tuve y tal y tal)
-jajaja. Pónmela a mí sola para salir de dudas jajajaja. En serio que no me dices
-mis años?
-Sii
-Mira, yo vendo un libro, cuando me lo pidas te lo digo, maja
-Edad???
-La que tú quieras ponerme, rica, ¿es tan importante?
-Valeee, lo dejamos así, en 105

Cuatro días después, de nuevo me salta Lady X al privado. Lo reconozco, en ese momento pensé: la he rendido, me pide el libro, verás.

-Holaaa. Que tal estas
-Hola. Bien. Y vos?
-Biennn tb… No me dices tu edad
-Y dale
-Anda xfa. Ya que no te veo en imagen
-Lo esencial es invisible a los ojos, que decía el Principito, repeat
-Déjate de historias y dime anda
-no entiendo tu curiosidad, de veras
-Solo x saber de veras
-pídeme mi libro y te la digo
-Ohhh chantage. Eso no me va…
-encima!
-Mira encantada de conocerte… bueno conocerte nooo… Pero te voy a eliminar de mis amistades. Lo siento de veras
-No pasa nada, más me pierdo yo. Gracias
-Gracias a ti

This is the end… ¿This is the end? Porque cuando escribo esto aún Lady X no me ha eliminado de entre sus amistades. Vivo.




   SOBRE “LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS”
     De las fatigas, de la incomprensión, del desánimo, de las falsas palabras de supuestos admiradores, de lo que cuesta cuando no tienes Nombre ni Contactos uno a uno ir dando luz a los ejemplares de tu libro, aun así dentro unos números extremadamente ridículos, de todo eso sé mucho yo, y tanto,  que a veces me pregunto por qué y para qué seguir con la tabarra. Sólo el afecto demostrado de los que sí han creído en lo que hago, sólo el férreo convencimiento de que mi obra vale, sólo la lectura de Kafka, de Pessoa, de Bécquer, sostienen mi pobre vuelo. Así es.
   
   Qué le queda entonces al escritor sin Nombre ni Contactos salvo insistir e insistir -resistir y resistir- en las redes sociales, en los lectores y amigos que las mismas le procuran, aun a riesgo de resultar pesado, y mantenerse esperanzado y confiar en que poco a poco quienes  aprecian y valoran su diario afán le soliciten, y lean y regalen su libro, que es el el fruto de sus mejores desvelos. Sí, yo confío en ti, amigo que lees esto.)





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3 comentarios:

Juan dijo...

Curiosa e improductiva relación epistolar. Lo siento. El libro es muuuuuy bueno!

Lucía Conde Parmés dijo...

Conozco esas conversaciones sin fruto alguno; tú no te las mereces.

Besos.

José Antonio del Pozo dijo...

Juan, Lucía: muchas muchas gracias