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domingo, 12 de abril de 2015

Anoche soñé que volvía... a los puentes de Madison



   Anoche volví a ver Los Puentes de Madison... Qué recital interpretativo de Meryll Streep, cómo expresa, cómo mira, cómo escucha, cómo vibra, cómo brinca, cómo zozobra, cómo se agita, cómo ríe, cómo se entristece, cómo se ilusiona, cómo se troncha, riéndose o doliéndose, cómo utiliza las manos, los brazos, los ojos, la mirada, el cuerpo entero, qué portento maravilloso de actriz, cómo sufre, cómo goza, cómo se enamora, cómo enamora al imperturbable Eastwood, cómo nos enamora, qué caudal de interpretación a través de ella se desborda, que acabas tú también llorando de verla expresar e interpretar tan bien y con tanta belleza. En el video lo paras, puedes ver siete veces cómo compone una escena, sus gestos mínimos, su sinfonía corporal, su angustia, su dolor, su amor. Una gozada. Sí, he de escribir algo más largo sobre esta hermosa película.


   ¡Pero claro!¡Es que las buenas películas, las mejores, hay que volver a verlas a menudo, tenerlas bien vivas en la cabeza, que sean ellas las que la ocupen, que estén presentes ahí antes y mucho más que las cien mil telebasuras que a diario, estropeándonosla, nos colonizan la imaginación, y que además,  siempre a las mejores pelis les vemos y nos dicen cosas nuevas, y nos hacen disfrutar de lo lindo elevándonos con su grandeza, y no degradándonos con infames bajezas.



    Esto tuvo a bien escribirme sobre LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS, Eugenio García de Paredes, profesor de Literatura



   Es una pena que autores que merecen la pena, escriben bien, y tienen cosas que decir no entren en el circuito de las editoriales, en un país en el que hasta el concejal de festejos del pueblo más recóndito de la meseta consigue que le publiquen y distribuyan un libro. No sé si me explico. Pero las cosas están así, y sospecho que manuscritos de calidad que muchos querríamos leer están durmiendo en los cajones o los discos duros de sus anónimos autores.
            
   Por eso me llamó la atención la propuesta de José Antonio del Pozo, y decidí comprarle un ejemplar y leerlo con fruición. La verdad es que he disfrutado mucho. Una redacción clara, sin ínfulas, pese al título, que desgrana historias en las que muchos nos veremos identificados. A mí me gustaron especialmente varias historias. La primera, titulada “Triste de mí” en la que el protagonista, presa de un ataque de celos y despecho, ingiere litros de agua del grifo en Egipto con el consiguiente resultado intestinal. Fueron mis primeras carcajadas, y me dieron a entender que el libro que tenía entre las manos merecía la pena. O la aventura en Mari Gloria peluquería Unisex, que, como reza el autor “Ya empezamos mal”. O la locura adolescente de la Chica Rubia de Celeste Diadema, que como siempre prefiere al deportista malote antes que al insignificante empollón. Historias de sexo escondido, con la tía política insatisfecha, con la china que pide dinero en el metro mientras interpreta música, con la gordita que resulta ser deficiente y te cuesta una soberana paliza, o con la vecina de dulce olor, con la camarera... La graciosísima historia de Justus, que se embarca en una cruzada evangelizadora por puro deseo. Al final se queda con la chica y aparcan ambos la fe. En fin, historias con las que sentirse identificado, en un Madrid de todos, con paisajes variables pero no cambiantes, y que se van graduando con maestría: cada vez un poco menos hilarantes, cada vez un poco más oscuras, cada vez más reflexivas. Pero sin perder el sentido del humor, del pobre triunfador del karaoke que se ve perseguido por dos polacos calle abajo hasta terminar desplumado, literalmente, y con el culo al aire en una mañana gélida.
          
   Es un libro que hay que leer. Si tienes cuarenta, si los has tenido, y si pretendes tenerlos. Vas a disfrutar mucho con las historias porque debajo del surrealismo subyacen realidades con las que te vas a sentir muy identificado. Altamente recomendable, no debes dejar de leer “Las Historias de un bobo con ínfulas, que no son más que las vivencias ocurridas o no de un tío muy inteligente. Ponte en contacto con él en su correo, josemp1961@yahoo.es. O en su cuenta de twitter, @joseantoniodelp. Esperemos que haya más entregas, y que las veamos en las librerías.

4 comentarios:

Magda Bastida dijo...

Preciosa película, de esas que volvería a ver una y otra vez sin cansarme.
Un abrazo José Antonio

José Antonio del Pozo dijo...

Gracias, Magda, fuerte otro para ti

José Florentino Menéndez Álvarez dijo...

Y no se olviden de la excelente banda sonora que la acompaña, de Johnny Hartman & John Coltrane, hasta la mismísima Maria Callas. Gloria bendita.
Saludos

José Antonio del Pozo dijo...

-ciertamente, José Florentino, ciertamente gloria bendita. Muchas gracias. Saludos