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lunes, 27 de abril de 2015

Puedo escribir los versos más alegres esta tarde (Poessía 88)




Puedo escribir los versos más alegres esta tarde.

Escribir, de momento: “La tarde está engalanada
y resplandecen, manantiales, los cielos, en lo alto”.

La brisa de la tarde sopla su contento y acaricia.

Puedo escribir los versos más alegres esta tarde
Yo la quiero, y esta tarde ella también me quiere.

En tardes como esta me soñé entre sus brazos
Me besaba muchas veces contra el viento fugitivos.

Yo la quiero, esta tarde ella también me quiere
Cómo no amar tanto sus ojos veleidosos.

Puedo escribir los versos más alegres esta tarde.
Saber que aquí la tengo. Pensar que me ha besado.

Paladear la tarde alborozada, más alborozada con ella.
Y los versos brotan de mis manos como miel entusiasmada.

Cómo importa que su capricho a mí haya elegido.
La tarde está engalanada y ella está conmigo.

No es poco. Aquí cerca alguien murmulla. Aquí cerca.
Mi cuerpo se agiganta con tenerla a mi albedrío.

Como para constatarla mis labios la pronuncian.
Mis dedos la tantean, y ella está conmigo.

La propia tarde, que hace de oro las hojas en los senderos.
Ella y yo, los de ahora, somos esta vez nosotros mismos.

Ella hoy me quiere, es cierto, muchas otras tardes no.
La soñaba con ojos abiertos, para estar así a su lado.

Mía. Hoy es mía. Antes de ella era el desdén.
Su luz, su alma rara. Su corazón tornadizo.

Me huía, es bien cierto, mas esta tarde me reclama.
Es tan largo el amor, y tan extraño su designio.

Pero en esta tarde plena, sí, que me tiene entre sus labios,
mi cuerpo se encandila por haberme ella preferido.

Aunque fuera esta la última tarde que ella me tome,
y fueran estos los penúltimos versos que le escribo.


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS

Porque a mi parecer un libro íntimo, no tanto porque nos revele interioridades escabrosas, sino porque sobre todo consiga con desnudez hablarnos como al oído de los paisajes esenciales del alma de quien lo escribió, es también uno de los más acabados símbolos por los que alguien ofrece al Otro –a quien físicamente no tiene delante, al que de otra forma difícilmente podría hacerlo- la propia mano. Esto soy. En estas historias –no en forma de un discurso, sino con destreza encarnadas en personajes vivos a los que les ocurren cosas, a quienes sorprenden los avatares amargos o alegres de la vida- late la urdimbre sentimental que hasta aquí me trajo.  Quiero ponerlas en común contigo. Quiero revivirlas a tu lado. Puede que te reconozcas también en ellas. Aquí tienes mi mano, tómala. Estréchala. 

Por correo ordinario, 10 Euros; Certificado 15 Euros. Personalmente dedicado, si quieres.

      

  







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