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lunes, 1 de abril de 2013

Cayeron anoche estrellitas sobre mi blog




Hola, Jose Antonio del Pozo. Ya he leído el libro y claro que me ha gustado. Vaya aventuras y desventuras, todas ellas contadas con sensibilidad y al mismo tiempo un brutal realismo. Y ese final tan desgraciado e inesperado, se puede decir que resulta incluso hasta divertido, una situación verdaderamente surrealista.
Sigue escribiendo, no importa que el momento actual no sea el propicio, pero harás lo que te gusta, que no es poco. Es verdad que el que no tiene padrino, no se bautiza, pero los ahijados salen adelante igual o no?
Se lo he recomendado a mis compis del equipo directivo. Me dicen que se lo preste y yo les dije que eso no vale, que suelten la pasta, que hay que comprarlo.
Si quieren algo, ya te lo haré saber. Mucha suerte.
Un abrazo. 

Esa carta llegó a mi correo, lector. Más lo que Mónica escribió en el blog el otro día: “Me lo paso pipa con tu blog y estoy disfrutando mucho de tu libro. Ánimo al que no lo tenga, que se haga con un ejemplar, porque se va a reír, se va a emocionar y va a llorar. Enhorabuena por tan magnífico texto”.

Cómo no habría de ver, lector, el anónimo bloguero que uno es, a pesar de hallarse lejos aún de su discretísimo objetivo, en estas maravillosas cartas el mínimo desquite al desdén editorial, al desdén del mundo entero, y la recompensa impagable al trabajo de cada día en el libro y en el blog. Bastarían ellas solas para justificarlo. Gracias por esas cartas, gracias a cada uno de los que pidieron mi libro. Sé que debo insistir, y sé que no me avergüenzo de ello. Porque si consigo mi patético objetivo pensaré, lector, en otro nuevo libro. Si no, no, claro.

Me escribió al correo, muy amable y atento, José Vicente Pascual, escritor y periodista en el diario digital El Manifiesto (http://www.elmanifiesto.com/) Y lo que sigue, él con sus preguntas y yo con mis respuestas, entrambos hicimos. Y nada, que quiero también compartir esta gloria menuda contigo, lector mío:


  José Antonio del Pozo es autor de un blog sobre política, literatura, cine y sociedad que en los últimos tiempos ha concitado el interés de no pocos lectores, sobre todo los que buscan un espacio libre e independiente de opinión cuando los mismos conceptos de “libertad” e “independencia” pierden a marchas forzadas su sentido.

Es también autor de una novela, “Las historias de un bobo con ínfulas”, que promete al lector, en el comentario liminar de la obra, no ser un libro que “va de Rusia”.

Pregunta.- ¿Puedes contarnos algo más concreto sobre ti que lo que puede leerse en tu perfil de blogger o en tu página de facebook?

Soy miembro de una sociedad secreta, la de los fracasati,  la que forman todos esos escritores que por carecer de contactos son invisibles. En España ser escritor sin contactos es no ser escritor.


P.-Sé que esta pregunta te va parecer de lo más inoportuna: ¿De qué va tu novela “Las historias de un bobo con ínfulas”?

Trata de las ilusiones. A un cuarentón de clase media, Armando, le abandona su mujer. Se descubre un paria de los afectos. Ha de aprender a re-armarse, a guiarse en un mundo que, por temperamento, le resulta ancho y ajeno. En la escritura, en las historias que le ocurren, a trancas y barrancas, hallará a medias la salida del túnel.

P.-¿Cómo se te ocurrió dar el paso de bloguero a novelista? ¿Qué te convenció para meterte en este tinglado?

Me sentía un fracasati en potencia, teórico, y tenía ya ganas de ser un fracasati en acto, real. Ahora sí puedo reivindicar para mí lo de Scott Fitzgerald, oiga, que yo hablo con la autoridad que da el fracaso.

P.-En tu blog, reconoces que hasta la fecha tu novela la han comprado 35 personas, más o menos. ¿Merece la pena tanto esfuerzo para ese (momentáneo) resultado?

Bueno, ya son 39, je jé, los valientes que, sin conocerme de nada, me han pedido el libro a través del blog, han valorado mi escritura y me han brindado su apoyo. Por lo demás escribirlo fue en su momento una gozada en sí.

P.-¿Cómo caracterizarías, en líneas generales, al ciudadano contemporáneo, el hombre “moderno” de nuestro tiempo?

Yo creo que a esa cuestión sólo tendría legitimidad para contestártela un ganador del Premio Planeta, que son quienes saben de estas cosas tan trascendentes. Los fracasati contemplamos todo, ya sabes, a través de las anteojeras de nuestro resentimiento.

P.-¿Cómo vincularías el argumento y desarrollo de “Las historias de un bobo con ínfulas” con la situación actual que vive nuestro país, ese al que algunos todavía llaman España?

El prota, Armando, además de las ínfulas, que en él son ilusiones de poetastro, posee en general una orientación ideológica “liberal”, doble fracasati por tanto en España, un enemigo del Pueblo.

P.-Y ya puestos, ¿cómo caracterizas a nuestra actual sociedad, esa que fue “del bienestar” y que ha visto frustrada su ilusión y devastados sus horizontes por la crisis económica?

Ya te digo, Juan José Millás, Maruja Torres, Ángeles Caso, ellos podrían, seguro, darte una visión más certera de la “pavorosa” sociedad que vivimos.

P.-Hablando de la “crisis”, por la lectura de tu blog se deduce que estás muy convencido de que no sólo es económica...

Es de valores también, claro. El hedonismo y el hiperconsumismo hacen estragos, y por otra parte, del colectivismo apocalíptico y asambleario ya ni hablamos.

P.-¿Imaginas alguna alternativa a esta situación? Nos referimos a una alternativa alcanzable, enunciable en un marco distinto a la utopía.

Defiendo el liberalismo clásico como la menos nociva de las ideologías: las ideas de la iniciativa individual, la separación de poderes, la independencia de la justicia, la contrabalanza de poderes, sólo la justa intervención del Estado para que sea esta eficaz, esas antiguallas.

P.-¿Hay algún otro proyecto literario-novelístico “en cartera? ¿Cómo te planteas tu futuro como escritor?

 Los fracasati me temo, no tenemos ni proyecto, ni futuro. Ínfulas, como mucho. Si consigo interesar a 130 valientes que me pidan el libro, me pondré con otro. Y si no lo consigo, pues… a otra cosa, que no puedo permitirme perder más pasta. Me plantearé incluso esto del blog. Estoy un poco… como diríamos… melancólico… ante esos cientos de personas (casi 700 seguidores, 2650 seguidores en Tuiter, 260.000 visitas al blog… estos son mis poderes que diría un bárcenas) que me aseguran disfrutar y celebrar a diario mi blog, pero que no acaban de pedirme mi “ópera prima”. Sé que a los cinco o seis héroes que a diario me leen esto no les gusta, pero qué mejor prueba indiscutible de que es uno eso, un fracasati. A lo mejor necesitan esos quince euros para comer, no sé. En fin, también escribí mi libro –que es un trozo mío- bajo la impronta aquella genial de Pessoa: “No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo”. Y a Pessoa me aferro.







4 comentarios:

Juante dijo...

Son tiempos en que la gente ha perdido la brújula y el equilibrio inestable de otros tiempos mejores. Se ha hecho muy caro el microacto de leer con atención y reflexión. Y creo que, en este caso, son los medios cibernéticos y su escalada por el "más difícil, caro (es mentira la baratura aparente, pues se gasta más en cantidad) y adictivo todavía" los que se están cargando definitivamente la capacidad de objetivación de la gente. Dicho de otra forma: ya no solo hay pensamiento único, sino "merodeo" único. Antes, comprabas un tocadiscos y una cámara de fotos y gastabas el vinilo de los Rolling y amabas la foto buena de 10 carretes tirados con esfuerzo. La saturación de Internet no solo es cuantitativa; es peor: produce la ilusión de que cada internauta es un redivivo "Leonardo da Vinci", que no necesita a los buenos escritores o lo que sea. Por ello me congratulo de que admiradoras tuyas como Mónica sean la honrosa excepción de la desdichada norma. En el fondo, se sabe dónde está la calidad. Lo malo es el terrible egoísmo que hoy en día amortaja a las personas.

Cordiales saludos blogueros.

Napo dijo...

Juante lleva razón. En esencia, al mundo occidental actual le falta lo esencial para la paz y la felicidad: EL SOSIEGO.

También le falta algo esencial que hace sentirse humano y no Dios: La modestia.

Ahora, la gente flipa con la gente, y flipar es un sentimiento o sensación efímera. Ya no se admira. Ya no se admira lo suficiente al que crea como para recrearse en la contemplación ( o lectura) de su obra. No se admira con la intensidad necesaria como para intentar imitar, copiar y a ser posible superar.

Son muchos los motivos que justifican lo anterior, y entre esos motivos está el que las palabras artista, intelectual y otras, han caído rendidas a la masa. A la mediocridad.

Pero don José Antonio, creo que las letras son el camino y no el fín. No supedite las ventas a su capacidad, poder y necesidad de escribir, porque entonces será usted su primera víctima... y yo la segunda.

¿Qué es menos rentable que leer? YO estoy encantado de, en este asunto, ser muy mal negociante, y si tuviera su capacidad para escribir, escribiría.

Escriba para usted. Escribase: Escriba para que su corazón vea escrito lo que siente. Déjenos a los demás. Olvídese de nosotros. sólo somos sus parásitos desagradecidos.

Digo... pero lo que escriba déjelo en este blog: Gracias.

Anónimo dijo...

Casualmente leo ahora una obra de Sampedro en la cual explica reglas para escribir y la primera que expone es: Hay que sentir la necesidad de escribir. Para ello ilustra con una anécdota ocurrida a Don Gaspar Núñez de Arce, poeta del siglo XIX, famosísimo en su tiempo. Un joven poeta le pidió que leyera un soneto escrito por él y que le diera su opinión. Don Gaspar, tras leer atentamente el soneto, levantó la vista, miró al joven y le dijo: ¿Qué necesidad tenía usted de haber escrito este soneto?
La segunda regla que nos indica Sampedro es, que una vez embarcados en la escritura, hay que entregarse y sumergirse a fondo, creer y vivir lo que se escribe.
También hace hincapié en que no es lo mismo escribir lo que se vive que vivir lo que se escribe.
Y, en cuanto a la primera regla, ¿no sería de recibo decir a Rajoy: qué necesidad tenía usted de escribir este soneto? Y a Rouco. Y al campechano del Borbón. Y a la Espe Aguirre. Y a la Cospedal. Y a Guindos. Y a tantos otros que nos están destripando. Incluimos también aquí a la teutona Merkel.
El problema es que todos estos no van a enseñar su soneto a ningún Gaspar Núñez de Arce, entre otras cosas porque están convencidos de que sus prosas o poemas están bien escritos.

Paula dijo...

Sí Napo, ahora si se admira. Se admira a la mediocridad, se admira a la Milá enseñando sus lorzas, se admira la basura. No se admira la belleza, ni la riqueza expresiva de un texto bien escrito.
De acuerdo con Napo, no se debe supeditar su escritura alas ventas de su libro. Eecriba porque tiene esa necesidad, y por favor, déjelo al alcance de su lectores.saludos