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domingo, 3 de noviembre de 2013

Blatter y el wáter



   Sí, algo hay en las sucias mañas que gasta el suizo Joseph Blatter de siniestra criatura del Halloween más beodo, desde luego. Quince años lleva ya el Señorón Blatter mangoneando a placer la FIFA, flotando desde entonces entre pestilentes y persistentes sombras de millonarias corrupciones alrededor de su grotesca figura. Hace tiempo, quizás para ganarse la elección, disfrazado de Rousseau dijo muy serio que fútbol significa “educación, formación de carácter, espíritu de lucha, además de respeto mutuo y disciplina”. Pues bien, ahí tenemos, nada menos que al Presidente de la más alta institución mundial que gobierna el fútbol, en loor de multitudes, en las exactas antípodas de su propuesta, haciendo un rato el gañán. Blatter, excelentísimo homo gañanis también, sí.
       
   Pero, Ronaldos aparte, el bufo caso Blatter transparenta como pocos la tóxica inversión de valores que las postmodernas Sociedades de la Telebasura propician. Es decir, si tradicionalmente se consideraba obligado para los altos mandatarios, en la medida en que por su privilegiada posición social proponen modelos de conducta ciudadana, el mostrar y guardar un autocontenido, juicioso y virtuoso comportamiento público -no digamos ya si de lo deportivo, escenario de la caballerosidad por excelencia, se trata- ocurre, como vemos ahora, justo lo contrario: las élites, para ganar popularidad, para asegurarse su privilegio, adoptan los modos del extremo frikismo tan en boga, adornándose y todo en esa baja estofa ante –he aquí los datos clave- el nulo criterio de cualificado mediador social que debería ejercer el periodista presente, y ante un jovencísimo auditorio que celebra despepitado la burda chanza.
     
   Son las élites quienes ahora copietean las chocarrerías de la gañanería, las que cortan y pegan su triste frikismo. ¿ A qué si no se asemeja el sucio Blatter en esta pobre bufonada más que a un penoso caricato del Crónicas Marcianas? Degenerando por supuesto: entre el jocundo arte dadaísta del grandioso Chiquito de la Calzada y las tretas de este multimillonario rufián hay la misma distancia artística que entre una obra de Miguel Angel y el reloj de cuco, que ahora cada cinco minutos salta a rebozarnos la barrila de su inmundicia.

     

LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

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