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lunes, 7 de julio de 2014

¿Criticar a los Podemos es hacerles el caldo gordo?



   Como ocurre a propósito de la Telebasura, no faltan las almas cándidas –a veces incluso renombradas- que ante las críticas que puedan merecerte las directrices ideológicas de “los Podemos”, te aseguran que es mejor el silencio, que en realidad les haces favor refiriéndote tanto a ellos, dándoles lo que buscan, publicidad y protagonismo.  O más aún, igual que ante los independentistas, quienes les censuramos en realidad somos…  los principales hacedores de independentistas. Siempre la misma viscosa patraña. 
     
   ¡Qué tiempos más funestos y anti-ilustrados vivimos! ¿Desde cuándo, después de la Ilustración, es el silencio público, y no el debate de las ideas, lo más sano para el vigor de una Opinión Pública que merezca tal nombre? ¡Yo no veo que ni los “basurientos”, ni los separatistas, ni los filochavistas por un instante cesen en su eterno raca raca contra lo que ellos aborrecen! ¡A ninguno de los suyos se le ocurre jamás argumentar que la mejor fábrica de liberales es la sistemática denigración que los “Podemos”  proyectan contra las sociedades abiertas basadas en la libre iniciativa individual!
    
   Y es quizás en esa tácita invitación al silencio dónde mejor se compruebe la regresión cultural que experimentamos. Es cierto que cada vez más, como consecuencia de la yuxtaposición de la Telebasura, de la Era de las Celebrities bobas y del desprestigio social de la cultura escrita, le es más difícil a la Razón el abrirse camino entre las mentalidades colectivas presentes, atiborradas de prejuicios y de caprichosas y bárbaras pulsiones socialmente aceptadas, las que corresponden al homo gañanis prototípico hoy. Pero los ilustrados creían y confiaban en la autoridad de la Razón, y en el continuo contraste educado de las Ideas, en su pública deliberación, como el mejor camino para ir pacientemente “desasnando” a los hombres de sus más sórdidos atavismos. A los ya “convencidos” será quizás tarea imposible el bajarles de “su burra”, pero entre los indecisos, entre los neutrales, entre quienes “pasan”, es crucial el hacerles ver la amenaza que algunos delirios encierran. Confrontar y difundir civilizadamente las mejores ideas es apelar a la dimensión razonable que hay en los hombres, acaso la más noble.

         
   Es que resulta además un imperativo moral el dar la batalla de las ideas y el hacer frente a las más fanáticas y totalitarias ideologías. Eso también es “comprometerse”, y pocas veces se habrá presentado con más descarada desnudez una más dañina amenaza para una convivencia razonable basada en la libertad. Conmigo desde luego que no cuenten para ese guardar silencio ante los Podemos que algunos nos susurran.   





LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

2 comentarios:

JFM dijo...

"Par que el mal triunfe basta con no hacer nada".

Y los que dicen que no hay que hacerles caso, que no hay que contestar, nos dicen que ni hay que hacer nada.

han mas solo que la una dijo...

A mi uno de la foto parece que juega a los sims, lo digo por el rombo verde que tiene en la cabeza...