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martes, 1 de julio de 2014

Tribunal de Cuentas, Patrimonio Familiar



   Como siempre, la realidad supera al arte. El genio de Berlanga, siendo descomunal, se quedaría corto para dar cuenta del monumental escandalazo de enchufismo familiar que en el Tribunal de Cuentas hemos ahora conocido. Nada menos que el 14% de la plantilla (de un total de 700 trabajadores) tiene vínculos de parentesco en la institución, con más que fundadas sospechas incluidas de descarado amaño de la oposición a través de las que se accede a la mamandurria pública.
     
    Nada ha detenido a los corrutos: ni el tratarse de un organismo público, ni el carácter sacrosantamente objetivo que siempre se otorga, como artículo de incontestable fe, a las oposiciones públicas, ni el precisamente ser el organismo constitucionalmente encargado de fiscalizar a partidos e instituciones públicas, que se dice pronto. Será difícil, entonces, hallar caso que mayor vergüenza acumule sobre toda una institución, que para más inri, es de las que más suculentamente paga (un 30% más)  a sus empleados públicos. 
   
   Los corrutos, en alegre y vertical compaña, y sin que hasta ahora trascendiera, han exprimido en acordada y proporcional rebatiña para los suyos los puestos de trabajo de la Institución: altos y ex –altos cargos, representantes sindicales, consejeros y políticos conocidos, miembros del comité de empresa han rebañado el cortijo en favor de… esposas, cuñados, concuñados, primos, hermanos, sobrinos, queridas, hijos de las queridas, nueras, yernos, amigos de la infancia… que no hay palo parenteral sin tocar en la rapiña.
    
   La clave que ha permitido esa mafiosa privatización de lo público, a la vista de todos desde hace años obscenamente está: las preguntas de las oposiciones se preparan dentro del tribunal, y la mayoría de los “examinadores” (tres de cinco) son altos cargos y miembros del comité de empresa. ¿En cuántas instituciones públicas similares –estatales, autonómicas, locales, empresas y organismos públicos-  no habrá ocurrido y ocurrirá otro tanto?

    
    Asombrosamente, contra este escandalazo (que viene a corroborarnos, una vez más, el carácter tribal de la sociedad española, en la que son cruciales los contactos y las redes de relaciones personales, más decisivos mil veces que el mérito en abstracto) ninguna Marea Ciudadana se ha levantado.  Ni una manifa testimonial siquiera. Descuida, que nadie señalará ni reflexionará sobre tan estruendoso silencio. Con lo chupada que tenían aquí la pancarta: “TODOS A LA CÁRCEL”, como tituló Berlanga una de sus grandes obras.




(Terminó Junio, lector. Celebro con éste de hoy el texto que hace el número 1201 en mi blog, ¡1201 textos míos, aquí, se dice pronto!, casi una Odisea en el espacio cibernético, unas 5000 páginas aproximadamente, y como los músicos ambulantes que a algunos alegran el día con su música en el metro -peor que ellos, porque a mí no me tienes delante y se me puede mejor ignorar-, como ellos, digo, espero, lector, tu reconocimiento a lo que hago, y que me solicites mi libro. Y muchas gracias)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

El enchufismo del Tribunal de Cuentas corrompe sus decisiones, porque estar cogidos por salvase la parte les llevará a silenciar muchos intríngulis de la política patria.

Si bien es cierto que el T. de Cuentas ha informado frecuentemente que muchas admones. sistemáticamente no presentan sus cuentas, otras no lo hacen en tiempo y forma, otras con errores por decirlo suavemente ... ¿ Ha provocado eso alguna marea verde, blanca o amarilla ? ¿ Se le exigen responsabilidades civiles, penales o institucionales a los alcaldes cuanto menos negligentes ? Entonces... ¿ para qué sirve el T. de Cuentas ?

misael.

aspirante dijo...

Escándalo?
Por qué?
Alguien de verdad cree que se puede presentar a una oposiciones en cualquier organismo público sin avales?
Aprobar las aprobará, pero no obtendrá plaza.
los listados de personal de cualquier organismo público son auténticos árboles genealógicos, y en los pasillos sólo se habla de si ha entrado el hijo, o la mujer, o el sobrino, o la querida de X.
Sé muy bien de qué hablo, por eso nunca me he presentado a unas oposiciones.

José Antonio del Pozo dijo...

-Hola, aspirante: así es, amigo; lo público "superprivatizado" de esta manera, aunque no a muchos preocupa. Un abrazo

José Antonio del Pozo dijo...

-misael: muy atinado lo que apuntas. Gracias