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lunes, 14 de noviembre de 2016

Otoño, más otoño, por favor





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   Perdóname, Otoño, estación favorita mía, si no he sido capaz de darte la bienvenida que mereces. Ya sé que no te gusta tampoco a ti plantarte y trompetearle a la gente tu incursión, que sólo le hablas tú despacio y al oído a quien quiera y sepa escuchar tu murmullo, a quien quiera y sepa admirar tu insinuación. Eres, Otoño, muy poco post-moderno tú. Verás, pude esta mañana caminar un rato a mis anchas por el parque de mi barrio y de nuevo te encontré, dulce Otoño. Reinabas sobre un viento tibio que traía consigo la promesa de la lluvia contra el rostro y que movía a las mujeres a abrazarse a sí mismas, a estrecharte en realidad  junto a su seno. Qué hermoso estaba todo bajo la sombra de tu compás inicial, como la alegoría de una decadencia detenida en el crítico punto de su belleza. Qué alegría el descubrir de nuevo que permanece en ti intacta, como nueva, la melodía de la serena seducción que para mí te envuelve. Una belleza frágil, sí, que  cada año retorna, que con el Tiempo no caduca, por más que se construya sobre la estela misma de la caducidad del verano. Aleteas, Otoño, en las ramas peladas y altas de los árboles, en sus cortezas cuarteadas, vives en los bosques y en los parques, desciendes a ellos desde el cielo azul vertiginoso para investirlos de tus ropajes ocres, para alfombrarlos de las anchas hojas que son tu divisa y quizás tus mismas manos amarillentas. Susurran las hojas al descender suavemente desde los árboles, como balanceándose al compás de una música sinfónica que te fuera propia y solo tuya, Otoño, como si fuera el susurro el dialecto que tú hablas y al que a todos nos invitas, tras el vocinglero verano. Invitas al paseo en paz, invitas a la contemplación y al sosiego, nos convocas como cada año al espectáculo callado de la mano del oro viejo que le das a todo. Haces de la Naturaleza, Otoño, un libro amarilleado por los ecos del verano y por los dedos del Tiempo en sus bordes que es una delicia contemplar.  A tus pies, Otoño mío. Vas siempre conmigo. 

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4 comentarios:

E dijo...

Buenas tardes escritor.


Permíteme unos anexos al bellísimo y poético texto de hoy.

Anexo I : letra de la canción que acompaña la entrada. Para que tú la cantes.

To everything, turn, turn, turn.
There is a season, turn, turn, turn.
And a time to every purpose under heaven.
A time to be born, a time to die.
A time to plant, a time to reap.
A time to kill, a time to heal.
A time to laugh, a time to weep.

To everything, turn, turn, turn.
There is a season, turn, turn, turn.
And a time to every purpose under heaven.
A time to build up, a time to break down.
A time to dance, a time to mourn.
A time to cast away stones.
A time to gather stones together.

To everything, turn, turn, turn.
There is a season, turn, turn, turn.
And a time to every purpose under heaven.
A time of love, a time of hate.
A time of war, a time of peace.
A time you may embrace.
A time to refrain from embracing.

To everything, turn, turn, turn.
There is a season, turn, turn, turn.
And a time to every purpose under heaven.
A time to gain, a time to lose.
A time to rend, a time to sew.
A time for love, a time for hate.
A time for peace, I swear it's not too late.

Anexo II : texto del libro del Eclesiastés en el que se basa dicha canción:

"Todo tiene su momento, y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo. Hay tiempo de nacer y tiempo de morir; tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar y tiempo de curar; tiempo de destruir y tiempo de edificar; tiempo de llorar y tiempo de reír; tiempo de lamentarse y tiempo de danzar; tiempo de esparcir las piedras y tiempo de amontonarlas; tiempo de abrazarse y tiempo de separarse; tiempo de buscar y tiempo de perder; tiempo de guardar y tiempo de tirar; tiempo de rasgar y tiempo de coser; tiempo de callar y tiempo de hablar; tiempo de amar y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz" (3:1-8);


Anexo III : una lectora en ambiente otoñal, a mi parecer.

“ Sueños"
Vittorio Matteo Corcos, 1896

Buena tarde.

E

Chela dijo...

El otoño es también mi estación preferida, tiene color y sabor a castañas y dulces. Es una estación tranquila y propicia a los encuentros, es dorada y musical. La primavera es explosiva y llena de colorido pero a veces resulta insultante y tormentosa.

Tu página de hoy es verdadera prosa poética. lo tuyo es la literatura,¡eres un poeta aunque a menudo quieras disimularlo!

Con afecto.

José Antonio del Pozo dijo...

Muchas gracias, estimada E, por una vez más complementar, redondear y mejorar este blog. Buen día

José Antonio del Pozo dijo...

Gracias, Chela, por tus palabras dulces sobre el Otoño. Más gracias aún por tus dulcísimas palabras sobre mi condición escritora. Un abrazo inmenso