Páginas vistas en total

lunes, 24 de enero de 2011

Historia de Manuel López Santamaría, cirujano

     
     Bueno, Ibai Uriarte, un niño bilbaíno de cuatro años muy enfermo, necesitaba a vida o muerte un trasplante de cinco de sus órganos vitales: el hígado, el estómago, el duodeno, el intestino delgado, también el páncreas. Los padres, como una última providencia, trasladaron a Ibai al Hospital de la Paz de Madrid, el centro pionero en España de multitraplantes. Los plazos se agotaban. Los pitiditos intermitentes de una UVI infantil, esa extraña música sintética que a veces se acelera a golpes de miedo. ¿Se puede estar preparado para ese peor?
     De forma providencial, la muerte en accidente cardiovascular de un niño portugués hizo posible la donación. Una muerte que ofrenda en otra parte vida, sí. Las agencias no mencionan –acaso nunca se sepa- el nombre de ese niño portugués. Nos gustaría conocer cómo era ese niño, llenar como fuera ese hueco irrellenable. Todo el proceso vertiginoso y necesario para el trasplante, como si se transportara en volandas desde tierras muy lejanas una simple vela prendida que no pudiera un instante apagarse, se puso en marcha. Manuel López Santamaría, el cirujano que dirigió la hazaña, debió para sus adentros entonces decirse, “vamos allá, ostias”. No sé, dicen que los cirujanos sueltan palabrotas, divinas palabrotas quizás, que charlotean de tías, de tíos, de jueces de linea cabrones,  para procurarse así la necesaria distancia.
     La operación empezó a las dos de la madrugada y terminó a las nueve y media de la mañana. A Ibai ya le habían extirpado antes las áreas necrosadas. Luego contó el doctor López que Ibai había luchado como un jabato, que ellos eso lo notan. Ibai salió con bien, aunque las complicaciones serán largas, dolorosas e inevitables. Puede que terribles. Sus padres, con todo, están felices y agradecidos. Tienen a Ibai consigo.
    
     Sí, la proeza de ese extraordinario equipo médico multidisciplinar capitaneado por Manuel López Santamaría durante las pasadas Navidades ha aparecido en los mass-media. ¿Lo suficiente? ¿Se le han otorgado el espacio y el tiempo justos? ¿Se ha valorado en su dimensión precisa la dedicación, el saber hacer, el empeño, las experiencias previas acumuladas que han hecho posibles una tan buena nueva? ¿Tienen personas como el doctor López Santamaría, que cumplen con rectitud indesmayable a diario un cometido trascendental, el prestigio y el reconocimiento social en los medios de comunicación social que merecen? ¿O más bien aparecen estos apabullantemente dominados a todas horas por gentes –hagamos una estadística- insufriblemente vacuas, precisamente preclaros modelos de irresponsabilidad social, cuando no de nada dudosos embaucadores inmorales? ¿No están la sociedad, y los niños, que cada día se socializan a través de la televisión y del Internet, acaso necesitados con urgencia también, por el bien de ellos y de todos, de recibir y asimilar ejemplos así?
    
     Por eso no vale decir, “es que yo no pierdo el tiempo con la telebasura”, pues en ignorar su radical nocividad para el destino de la sociedad estriba su principal éxito. Y a los muy pagados directivos televisivos que la dan cuartelillo, debería como mínimo llegarles nuestra repulsa, y que no tuvieran la conciencia tan tranquila cuando tan orondos y lirondos recogen los premios que se dan a sí mismos y a los patéticos “doce meses, doce causas” que les sirven de tapadera. No vale decir que son empresas privadas y que pueden hacer lo que les dé “la gana” -terminología odiosa donde las haya y muy de moda, qué pueril razón añaden a algo las “ganas”-. Son medios de comunicación social y tienen una responsabilidad, igual que la tiene el tendero de la esquina, que en general la demuestra, y mucho más que ellos.
    
     En esta covacha me quedo yo para mí, y para ti, lector, si así lo quieres, con la imagen de la larga madrugada en ese gélido quirófano de la capital española, con esa complejísima intervención, a la vez obra de arte y mecano de matemática precisión, hígado-estómago-duodeno-intestino-páncreas, así, en racimo trasplantados, y con ese pelotón de hombres y mujeres íntegros de verde hospital a las órdenes de Manuel López Santamaría, aplicados a su deber, brazos en alto, bisturí, tijeras, patatín, acaso contándose chistes verdes de tanto en tanto sobre la mascarilla, escuchando sus músicas, pensando en la vecina, en los bíceps de un bombero, guantes, en la hipoteca por pagar, en el frío que hacía esta mañana, en si luego el Astra me va a arrancar, lo que sea, para no reparar demasiado en su afán por prolongar en Ibai, un jabato bilbaíno, los trocitos de vida preciosa que a toda prisa les llegaron desde Portugal.

       
    

22 comentarios:

Javir dijo...

No me sorprende que el niño luchara como un jabato teniendo el padre que tiene, amigo del Pozo. Lo oí, al padre, por la radio; no he conocido más ánimo, optimismo y fe en la naturaleza -humana y científica- que la de este padre con tan adversas circunstancias.
Espero que les salga bien, se lo merecen. Y mi homenaje a los padres del niño portugués, que no se puede ser más buena gente.
Sobre el mérito médico ya has dado buena y justa cuenta

Un abrazo

Marina-Emer dijo...

Hoy lunes y empezamos semana y
Ultima de este Enero…que la pases
Feliz y siempre agradeciendo tu
Amistad…visita a mi blog y bellas
Palabras a mi poesía cosa que te
Agradezco en el alma. Es un placer
Pasar por tu blog
Un abrazo con afecto.sera un placer seguir tu blog
Marina emer

Laurita dijo...

Pues sí, ejemplos de talento y dedicación a los demás como los de este cirujano y su equipo debían encontrar una mayor difusión en los medios. El caso es que en los medios más minoritarios (cadenas de TV de "segunda fila") sí podemos encontrar documentales y entrevistas enfocadas hacia la labor de este tipo de personas, pero puede ser que precisamente por eso sean minoritarios, por ofrecer algo distinto a la chabacanería y el escándalo.

Un saludo.

Ángeles Hernández dijo...

Querido José Antonio:

En primer lugar quiero darte las gracias por hacerte eco de una noticia positiva relacionada con los profesionales de la medicina ( por lo que me toca), que las buenas parece que no venden y es necesario un acto "espectacular" como éste que citas para que nos demos cuenta de que hay profesionales muy, muy responsables, aunque no hagan multitransplantes y sólo curen una neumonía o una gastroenteritis en un bebé o en un anciano.

Depués, apoyarte en lo de los medios, un empeño que todos los que por aquí pasamos tenemos desde hace unos meses. A lo mejor logramos algo, cada uno desde su sitio.

Al fin: felicidades al equipo de la Paz, equipo coordinado en el que no sólo están los cirujanos, también los de UVI, transplantes, enfermeras, auxiliares, celadores, administrativos y muchos más.

Por último enhorabuena al niño, a sus padres y mi dolor más inmenso para el niño portugués y su familia cuyo nombre, al menos en lo que se me alcanza a conocer, es secreto profesional en la legislación española ( cuando el donante es un cadáver).

Un abrazo fuerte y gracias de nuevo Á.

Javier Tellagorri dijo...

Esta es una de las pocas informaciones que merecen ser divulgadas, no esas de bragueta y bragas, y que merece primera plana en todos los diarios. Pero no caerá esa cultura.

Juante dijo...

Un texto magnífico, José Antonio, una vez más. Pones el dedo en la llaga al hablar de esos "nada dudosos embaucadores inmorales" que ahora abarrotan el paisaje mediático. Y lo peor es caer en el mismo negacionismo ramplón y sectario tan propio de los progres y sus discursos falsamente buenistas (subversión de la "memoria histórica", o "cambio climático" por ejemplo), poniéndose de perfil, para no querer enterarse de que, con la zafiedad y la telebasura, la izquierda pretende volver laxa la moral de sus mesnadas de eternos adolescentes. Hay que denunciar sus manejos y no darlos por naturales.

Un cordialísimo saludo.

J. F. Sebastian dijo...

Conozco muy pocas profesiones más dignas de admiración que la de estos 'segundos padres', que se acuestan un día pensando "hoy he salvado cuatro vidas" o dos, o una. Hoy estas noticias nos parecen casi normales pero no hace demasiados años hablar de esto era casi ciencia-ficción. Estupenda entrada José Antonio.

Señor Ogro. dijo...

Cuando las cosas van bien, a los médicos se les trata como si fueran un mecánico que acaban de apretar una tuerca más. No se les condece ningún mérito, o poco.

Pero ay como se equivoquen y alguien la diñe o acabe mal (hablo de un fallo o problema, no de negligencia), les perseguirán con sabuesos y escopetas.

Normalmente solo los enfermos (y familiares) tratados por los médicos saben el valor de ese trabajo, de los años de preparación y de estudio, es decir, de mérito. El mérito no vende, mucho mejor una teta siliconada, un tipo que vista estrafalariamente, o una discusión entre ágrafos... donde va a parar.

Es la sociedad perfecta para la Casta política que nos gobierna, todo cuadra.

Aitor Mento dijo...

Muy de acuerdo con el sentir general, y con el comentario de don Juante en particular.

El auténtico progreso es lo de gente como este cirujano, no la vacuidad que propugnan y establecen los progres.

José Antonio del Pozo dijo...

-Javir:pienso lo mismo, muy bien explicado, javir.Un abrazo
-Marina: gracias, me haré yo también seguidor tuyo, es justo y necesario
-Laurita: gracias, es verdad. Saludo
-Ángeles: tienes razón, también en el trabajo diario, ojalá sirva todo esto para algo, muchas gracias a tí por tus cuidados, Ángeles
-Javier: y en los colegios. Ciero. Un saludo, amigo
-Juante: buenas líneas las tuyas. Cordial abrazo, amigo.
-JF Sebastian: gracias, es verdad, hace años nos hubiera parecido increíble
-Señor Ogro:pues es que estoy de acuerdo contigo, lo has puesto muy bien. Saludos
-Aitor:verdad, ése es el PROGRESO. Gracias por estar ahí, Aitor

Juante dijo...

Muchas gracias, amigos José Antonio y Aitor. Me siento muy a gusto participando en este blog. Las aportaciones son excelentes.

Abrazo.

Winnie0 dijo...

Una entrada increible y emocionante...Yo deconocía esta historia y sus protagonistas...y desde aquí y ahora LA APLAUDO. Besos

CORDOBESA dijo...

Este medico si que tiene merito, salvar la vida de este niño, con una operación tan complicada es casi un milagro.
Gracias por publicarlo, yo no me había enterado. Tiene razón no le han dado la difusión que merecía la noticia.
Que tenga suerte el chiquillo y acepte sin problema estos órganos, que tan generosamente le han donado los padres (todo un ejemplo) de un niño portugués.
Un saludo José Antonio.

Gema dijo...

Estupendo lo que dices. Porque conozco a Manuel Lopez Santamaria (somos familia)solo te diré una cosa , que a diferencia de lo que ese dice, este cirujano no dice palabrotas.
Un saludo

daniel garcia bravo dijo...

hola jose antonio,te felicito de corazon por tu publicación en el blog acerca de D.MANUEL LOPEZ SANTAMARIA. yo soy el papa de una niña a la que D.Manuel trasplantó parte de mi higado en su cuerpo de 8 meses de edad.cada dia rezo para que Dios mantenga intacto su talento para que pueda salvar vidas como la de mi hija.No puedo expresar con palabras el enorme agradecimiento y profundo respeto que siento por Manuel.Hace poco le mande un presente y con una foto de mi hija le puse textualmente que él era "nuestro particular angel de la guarda".hay tantas personas que le deben la vida a este elegido que efectivamente su relevancia social debería ser pareja a la de los eminentes medicos en los estados unidos que se codean con senadores,presidentes y demas celebridades; Amén de la cantidad de dinero (aunque suene bastante prosaico)que debería ganar por su maravilloso trabajo.como anecdota te contare q cuando nos verificaron que teniamos que trasplantar a mi hija,llamamos a la clinica Mayo en los USA y el jefe de hepatologia de alli me dijo "para que me vas a traer a mi a tu hija si alli teneis a DON MANUEL LOPEZ SANTAMARIA".Podría decirte muchas otras cosas para tratar de explicar lo que siento por ese hombre pero creo que ya ha quedado muy muy claro.abrazotes enormes:daniel garcia bravo (e mail:kaiserdani2006@hotmail.com)

José Antonio del Pozo dijo...

Hola, Daniel: gracias a tí por molestarte en escribirme. Un besote para tu niña, un abrazo para vosotros. Me alegra saber cosas del doctor López Santamaría, yo de él sólo conozco lo que salió en prensa, que me movió a escribir en mi blog. Que estupenda la anécdota de la clínica Mayo. Si puedes enviarle mi texto al doctor, si puedes difundirlo cuanto te sea posible (y mi blog, si te gusta) y que así mi lista de seguidores aumente (sólo tengo el blog, no tengo contactos editoriales, sueño con que un editor quiera ver mis relatos, tengo un tomo inédito que no consigo publicar) te quedaría muy agradecido. Gracias ya por escribirme. Un cordial saludo

Anónimo dijo...

Hola estoy desesperada mi hija de 7 meses necesita un trasplante de higado y me gustaria que fueras tu quien lo llevara a cabo, como el de otros bebes que han pasado por tus lindas manos y conozco... respondeme por favor gracias te haces de querer muchisimo soy de Almería

Anónimo dijo...

Al doctor Santamaria se le debe muchisimo, lindas manos prestigiosas pues devuelven vidas... gracias por existir equipo

Anónimo dijo...

Gracias doctor santamaria benditas manos las de usted y las de su equipo. Su apellido hsce honor a esas benditas manos ya ke don
muchas las bidas k salva. Millon de gracias por haberle dafo luz y vida a mi hija . Gracias a todo el ekipo suyo junto al ekipo celestia ke mi hija tuvo en el kirofano.millones de gracias. Saludos de una madre feliz y k dios los bendiga para seguir dando bida y realizando milagros

Anónimo dijo...

Hola estoy muy angustiada no se si este problema que le voy a plantear tendrá algo que ver con su profesion pero aún así se lo voy a trasladar.
Doctor Santamaría mi marido está operado de colon desde noviembre de 2014, hace dos días que le hicieron un escáner y segun. Los médicos que lo atienden las posibilidades de sobrevivir son nulas. Puesto que ya no hay nada que hacer quisiera preguntarle. Podríamos jugarnos la última baza intentarlo con un hipotético transplante de intestino? O alguna otra idea que Ud pudiera darme? Si lo tiene a bien leer este enunciado quisiera escuchar alguna opinión suya aunque no sea la que yo esperase.

Gracias por todas esas cosas buenas que está haciendo salvando vidas. Personas como Ud son las que se necesitan.

José Antonio del Pozo dijo...

Aquí no le va a llegar su carta al Doctor Santamaría. Escríbale a su Hospital, que creo que es La Paz. Suerte. Un abrazo

Anónimo dijo...

Mi más sincera admiración,respeto y elogios a los médicos "salvavidas",que siempre están ahí y, como ejemplo, en especial al Dr Manuel López Santamaria,singular ejemplo,del amor a la profesion y a sus semejantes. Dios está con usted Sr Santamaria.