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sábado, 28 de abril de 2012

Y lavarle yo el pelo a la Juez Alaya,yes



   Hum, daría uno su vida entera por parecerse un algo a Robert Redford, e investido con ese formidable poder de convicción que otorga un físico sobresaliente, acercarme a esta mujer tan corajuda y seria siempre –en las antípodas de las infinitas y ególatras poses garzonitas ante los media-, de recatado mirar en sus ojos negros sobre la figura estilizada, como una cariátide concienzuda por dentro que no dejara ni por un instante de tirar con decisión del endeble carrito de la Justicia, sorteando cuantos bordes, bordillos, bordones y trampas el Régimen corrupto de la Psoe en la Bética le pone al paso.
   ¡Cuánto arrojo en esa mujer infatigable, buceando sin desmayo y en solitario –una mujer, el candil vivo de sus ojos humildes en busca de la verdad, sus pasos precarios, su decisión inquebrantable- en las fauces mismas del Ogro filantrópico, atiborrado éste de cocaína, cubalibres y millonarias pringás de los amigos del Progreso y sus secuaces, en la pesquisa de los dineros malbaratados y destinados a los trabajadores en paro! ¿Qué cantan los poetas andaluces de ahora, decía Alberti? Le canto yo, un anónimo bloguero tan solo, a la juez Alaya, qué pasa.
   Al paso y para tumbarla le salió Alfonso Guerra, ese dechado de  Ética en la Bética. Para zaherirla quiso el muy malvado por los pelos arrastrarla por el fango, escupiéndole el veneno de una relación personal con un candidato popular. ¿Se movieron las Mujeres progresistas en contra de machismo tan hurraco? No, madre. Sin inmutarse, sin un mal gesto, muda ante la Prensa, siguió la juez a lo suyo, arrastrando la mínima sansonite de la equidad, buscando luz de verdad en ese lodazal de retorcidas culebras y de inmundos reptiles.
   
    Igual que Redford en Memorias de África le diría yo a la juez Alaya, quizás soliviantada por la calorina del Mezzogiorno, por los tentáculos de la Chaves Connection, por las mandíbulas batientes de tantos cocodrilos que ansían un desmayo suyo, “creo que puedo ayudarla”. Sí, a la orilla del Guadalquivir, bajo una sombra propicia, le tomaría yo entre mis dedos sus cabellos brunos, que son muy abundosos, tanto que se le derraman en cascada de fronda sobre la recta espalda. Sopesar así su melena entera, recogida toda en el hueco de mi mano, liberar su cuello esbelto y sus hombros renacentistas, permitir que el aire por allí la circule y refresque. Acercarme un instante el aroma de esa selva densa y morena a la nariz. “Descanse, abroche los párpados y olvídese ahora de todo, Jueza mía”.
     Claro, le rebosaría yo los cabellos de un jabón muy blanco, le aplicaría en masaje todo el bálsamo –óleos de ternura, no de feo deseo- que con las manos fuera yo capaz de transmitirle por entre las ondulaciones de la cabeza, se lo recogería arriba en coleta de pompas que al momento desharía, juguetearía sin prisa entre el jabón y su pelo, como un niño vagamente travieso, sólo por procurar el sosiego de mi Jueza, por suspender en sus sienes las asechanzas de los saurios.  
    Y luego, como en un sueño mío, por ver si además era capaz y todo yo de hacerle asomar al rostro el naciente sol de una sonrisa, pondríame en la boca la voz del actor que dobla en español a Redford  y muy cerca del oído le volcaría unos versos míos, de mi Romance de la Kirchner y el Dioni en Olite (post 15-4-12):
No te pares, Martín Fierro
no te pares, gaucho mío
sigue firme con tu hierro
cabalga duro mi albedrío,
son la vida cuatro días
es la Vida tu espolón,
no valen más esta puesta
este sol, este fragor
este cielo encabritado…
que mil acciones de repsol ,
que le den por saco a la Patria
que acá quiero morirme yo.
  
  “Perfecto”, remataría yo también entonces,  ante el lírico entreabrir de esos ojos, afianzando así de incuestionable verosimilitud artística  la realización de ese sueño bloguero a la orillita del Guadalquivir, Jueza mía

Post/post: gracias a Cesar, a Alp, a Regalantería por no dejarme del todo a solas blogueando ayer, y a RCBustamante y a Blanca Primavera, que siguen ya mi blog, agua limpia y fresquita todos para poder seguir escribiendo, GRACIAS

10 comentarios:

Winnie0 dijo...

José Antonio este paso ya montas la peluquería....jaja Un besote

George Orwell dijo...

Me temo que va a tener que ponerse a la cola ;)

Zorrete Robert dijo...

¿Se movieron las Mujeres progresistas en contra de machismo tan hurraco? No, madre.
Frase genial Maestro, la recordare para en el futuro darle tan buen uso como el tuyo.
Por cierto que mal las eliges ¡eh perillan! jajaja.
Saluditos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

Por favor, una permanente...

Saludos y un abrazo.

Monica dijo...

Y después de hacer realidad ese sueño a la orillita del Guadalquivir, señor bloguero y rematar su faena, se la lleva cogidota del brazo a la Feria de Abril. Saludos y feliz paseo ferial.

Sylvia Reguero dijo...

Estas imparable y genial....un beso

Regalanteria dijo...

Y Robert Redford soñaría con tener una pluma como la tuya... Gracias a tí por compartir estas letras con nosotros...

MAMUMA dijo...

Hay que reconocer que tiene mucha resistencia la jueza.

NVBallesteros dijo...

Me apunto para un lavado de cabello...Con óleos de ternura, no de feo deseo...


Besos :)

Juicioso dijo...

Bueno, la jueza ha reaparecido y con el pelo siempre perfecto je,je,je