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viernes, 5 de julio de 2013

Ellas, singing in the rain, ellas, asesinadas



   


  
   La lluvia, su mágica cadencia, invariablemente convoca al niño despreocupado que llevamos dentro. La lluvia mansa, su caricia gratificante, nos retrotrae siempre, aun sin quererlo, a esa edad en que la vida es juego y travesura sin fin, puro intercambio lúdico con la vida. A los niños y a los enamorados les vuelve locos el empaparse bajo la lluvia, como si el agua caído de los cielos fuese un maná que por sí mismo reduplicase la radiante alegría del vivir que en ellos ya palpita. Nada más natural entonces que, como en aquella película, lanzarse a cantar y a bailar bajo la lluvia. La danza de la lluvia en los indios, decimos, como supersticiosa práctica para convocarla y para que tras ella la cosecha fructifique, sí, pero sospecho también que por el puro gozo de sumergirse un rato bajo su incomparable cosquilleo.

    Es seguro que algo de esa oscura llamada sintieron Noor Basra y Noor Sheza, con quince y dieciséis años, cuando sobre las calles de su pueblo, Chilas, al norte de Pakistán, se precipitó la fuerza torrencial y vigorosa del monzón. Con el cuerpo y los cabellos, salvo el rostro, muy cubiertos, a sí mismas se grabaron danzantes y sonrientes bajo la lluvia. Por el motivo que fuera,  como un reguero inflamable comenzó a circular el video por el pueblo de móvil en móvil, pues coexisten allí, se ve, el más rancio conservadurismo y las más impensables carencias materiales con la abundancia de la moderna tecnología telefónica.
        
   El baile –metáfora de la relación sexual, para quien aún no lo sepa-, las sonrisas eufóricas de mujercitas bajo la lluvia desatada, la máxima difusión del asunto, los cometarios, el escándalo, el sentido de la Honra en alguien que se lo siente al súmmum agraviado…  la suerte de las pobres Noor estaba anunciada. Se ve que no les satisface a los bárbaros de la honra cualquier castigo contra la indecible osadía de las niñas. Han de llevar los criminales, como hicieron, su desquite hasta el mismo asesinato de las jóvenes. Ninguna otra medida podría resarcir su inflexible código de honor, que sólo es inhumano código de crueldad. De paso asesinaron también a la madre de ambas, como si debiera la misma madre pagar también con la vida el haberles en genes infieles transmitido ese simple impulso al contento.

   
   La policía investiga al hermanastro de las pobres Noor como instigador de los crímenes.  Ojalá una riada salvaje arrasara y estrangulara a poquitos contra la rama de un árbol seco el celo criminal y la respiración atravesada de los asesinos de Noor Basra y de Noor Sheza. Ojalá también vosotras dos, Noor Basra y Noor Sheza, apenas una sombra difusa en el vendaval inclemente de la histérica actualidad, junto a vuestra madre, de veras ya os halléis radiantes, cantando y bailando sobre los jardines de ese Edén inmortal que de sobra merecéis, y en el que a buen seguro de vez en cuando mansamente llueve.  



 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

1 comentario:

Anónimo dijo...

Precioso, don José Antonio. Me han emocionado sus palabras casi tanto como la historia misma. Es un relato bellísimo. Enhorabuena.