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viernes, 16 de enero de 2015

El puñetazo del Papa




   Le preguntó un periodista francés al Papa Francisco (EL PAÍS 15-1-15) por la masacre islamista de París, esta en la que los terroristas de la Yihad kalashnikof en mano ametrallaron y asesinaron a humoristas… a policías, a redactores, en fin. “¿Usted es francés? Vayamos a París, hablemos claro”, en primera providencia le dijo.
     
   Veamos en qué consiste ese hablar claro. “Matar en nombre de Dios es una aberración. (Se deduce así la condena, que es genérica, pues expresamente se eluden las circunstancias concretas y el nombrar a los específicos autores de la matanza) La libertad de expresión es un derecho y una obligación, tiene límites (eso es evidente, Papa, el lugar común funciona como primer pero a la genérica condena). Es verdad que no se puede reaccionar violentamente (ojo, Papa, estamos hablando de una masacre contra una revista satírica, y también de unos rehenes judíos secuestrados a punta de kalashnikof en un restaurante, y de una mujer policía acribillada de buenas a primeras, y de un policía fríamente rematado cuando estaba herido e inmóvil) pero (el segundo pero del Papa aparece ya explícito) si Gasbarri, gran amigo, dice una mala palabra de mi mamá, puede esperarse un puñetazo. ¡Es normal! (¿así sintetiza, es decir, así minimiza y banaliza, con esa especie de parábola, mejor dicho de gracieta que espera la carcajada de la concurrencia, la masacre? ¿es normal o es algo alucinante oírle al Papa justificar un puñetazo? ¿pretende reducir la masacre a puñetazo? ¿no recuerda el Papa el suelo de la revista profanado por los regueros de la sangre vertida? ¿no es acaso brutal ese ¡es normal!  en el que todo parece subsumirse?). No se puede provocar, no se puede insultar la fe de los demás. No puede uno burlarse de la fé. No se puede. (Seguimos hablando en abstracto, sí, pero encadenadas y multiplicadas ahora las severas interdicciones que, sin el cruel asesinato delante serían por supuesto muy atendibles, sólo que, con el crimen reciente, por fuerza recuerdan a las mismas razones esgrimidas por los asesinos, operando discursivamente a modo de pantallas atenuadoras de los mismos, ¿ignora además el Papa que muchas de sus proclamas pueden resultar también provocadoras, sin por ello lo más mínimo justificar una reacción violenta contra su persona?) Tenemos la obligación de hablar abiertamente, de tener libertad, pero sin ofender.

   
   Ahí, remachando el clavo de los peros, según la prensa, terminó el Papa su hablar claro sobre París. Tantos peros despliega su Santidad sobre la abstracta reprobación que, a mi humilde juicio, la inicial y  singular condena queda… de pena. El puñetazo del Papa Francisco –es verdad que él fue portero de discoteca antes que fraile- en verdad nos deja anonadados. ¡Es normal! ¿Es normal? 





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6 comentarios:

Mari Carmen M.Marin dijo...


Non, no es normal, por mucho Papa que sea este hombre; Si un dia tenia que perder la fé en algo, este "sujeto" lo ha conseguido en unas simples, si, simples, frases de peros y flautas.... (ironia amarga)

del Pozo, como siempre, dando en el clavo!

José Antonio del Pozo dijo...

peros y flautas, eso es, Mari Carmen. Gracias por apoyar mi escritura y pedirme el libro. Un abrazo

César dijo...

De pequeño dudaba de la infalibilidad del Papa. De mayor tuve la certeza de su falibilidad estudiando las actitudes de varios de ellos en diversos momentos de la historia. El Papa Francisco, a quien admiro como persona y pastor de su rebaño, es la prueba reválida de que se equivoca. No puede haber peros en torno al respeto a la vida humana.
En una posterior pastoral y sin cadáveres encima de las aceras se puede hacer ese discurso de respeto por las diversas religiones anteponiendo sin duda el que se debe al mayor de todos los bienes, la vida humana.
El Papa Francisco ha olvidado el Evangelio que predicó Cristo; también es cierto que no es el único y que lo usamos en función de nuestros intereses.
Estamos pues de acuerdo.
Pero no tumbemos ídolos morales de los que sin duda carecemos, por un error humano. El error es creerlo divino.
Saludos.

bucan osez dijo...

Ese hombre no es más que el prototipo de lo negativo del argentino.

Si cada vez que insultan a tu madre o tu padre o lo que sea te lías a puñetazos estarían las calles como un cuadrilátero de boxeo.

Para mí que ese hombre es un peronista populista argentino al que le queda muy grande el cargo.

Anónimo dijo...

Ando buscando una noticia en este blog que hable bien del Papa... si alguien la encuentra porfa que avise. misael

José Antonio del Pozo dijo...

-Cesar: muy atinada reflexión. Creo que con matices estamos de acuerdo. Gracias por el bonito párrafo. Abrazos, compay.

-Bucan: ciertamente oirle hablar a un Papa de dar un puñetazo si te mientan a la madre es un poco alucinante. Los pobres árbitros no ganarían para puñetazos. Gracias

-Misael: ¿cree que soy demasiado crítico con el Papa? Puedo estar equivocado, claro. Hábleme Ud bien de él y aquí lo pondremos también. Gracias por su ironía, claro. Yo creo que todos vamos buscando cosas.