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martes, 8 de marzo de 2011

Lady Gaga, Semen y Sangre, L´air du temps

    
    
     Tiene de suyo esta época, el Reinado de la Mugre, la cínica jactancia de no cortarse un pelo en restregarnos bien a las claras y por toda la cara su genuina y pringosa seña de identidad: la Mugre sobre mil sedas revestida. Es decir, el llevar continuamente a cabo una síntesis brutal entre un extraordinario acicalamiento formal, diríamos, y la rufianesca rudeza de sus contenidos. ¿Qué más implacablemente lógico en ese sentido que el penúltimo epifenómeno triunfante en las pantallas de todo el mundo, su dudosa contenedora, Lady Gaga, anuncie ahora el lanzamiento de su propio perfume, hecho de extractos de SANGRE y SEMEN, verdaderos fluidos nutricios y lubricantes estos de los engranajes de estos tiempos putrefactos?  Sangre y semen, he ahí los elementos que los presocráticos señalarían como las fundamentales sustancias de esta era aciaga, la inconfundible fragancia que la misma destila, l´air du temps, como rezaba antes la célebre colonia de Nina Ricci, que ahora su más triunfante sacerdotisa se apresura a embotellar para derramárnosla encima luego a todo quisque que se precie de saber de qué va la movida y tal.
     
     ¿No resulta tal vez elocuente el propio nombre adoptado por la estrafalaria oficiante, Lady Gaga, que significa nada, puro balbuceo dadaísta con antetítulo de nobleza, es decir, la nada revestida de elitistas sedas? Pero lo propio de este reinado es que, a diferencia de las apuestas vanguardistas de inicios del XX, que buscaban la provocación y el cuestionamiento de la ética y de la estética dominantes, y que acarreaban casi siempre exclusión y locura, pobreza y marginación para sus promotores, como son esa moral y esa estética dudosas las triunfantes ahora, no necesitan sus hábiles cultivadores cortarse ninguna oreja o ser carne de presidio, sino que su a la vez estrafalaria y cansina provocación les asegura casi el éxito multitudinario, con la condición, eso sí, de poseer una mercadotecnia milimétrica. Lo más transgresor es hoy escribir un sencillo poema de amor que se entienda: eso a ninguna editorial le interesa. No tiene salida, dicen.
    
     Por eso dice Gaga querer atrapar con su perfume “la esencia del semen que queda después de practicar sexo” (y qué reveladora la expresión practicar sexo, como un simple ejercicio, de vuelta pues de cualquier ilusión romántica arrebatadora) y que “fuera la sangre fundamental componente de su nueva creación”, como para simbólicamente embadurnarnos a todos de su esencia vampírica, dadora y aniquiladora al tiempo de vida virtual. Ha detallado Gaga, de nuevo transparente en su designio, que su perfume “huele como una puta bien cara”, tan evidente en sí que casi ni necesita demostración.
     Es decir que si Freud, Nietzsche, Marx, habíanse partido el alma en desvelar lo que se escondía de perverso tras la aparente autocontención de la moral burguesa, dicha perversión, triunfante y piafante, no necesita ni pensadores siquiera, porque se difunde en su estricto cinismo elemental, eso sí, envuelto en celofán de marrón glassé.
     “Será como llevarme a mí en la piel”, insiste Lady Gaga, con calculado ademán de publicista principiante, como si sus seguidores también un poco cortitos fueran, en patente y bruto contraste con la sofistidicasímas elucubraciones conceptuales y estilísticas llevadas a cabo por las colonias tradicionales, siempre indirectísimamente alusivas.
    
     Recuerda, claro, esta batallita de Lady Gaga, emblema y epítome de este Reinado de la Mugre, al inolvidable Greounille de la extraordinaria novela de Suskind, El Perfume, quien oliéndolo todo carecía él de olor propio. “Él, Jean Baptiste-Greounille, nacido sin olor en el lugar más nauseabundo de la tierra, en medio de la basura, excrementos y putrefacción, criado sin amor, sobreviviendo sin el calor del alma humana, y sólo por la obstinación y la fuerza de la repugnancia. Bajo, encorvado, cojo, feo, despreciado, un monstruo por dentro y por fuera… había conseguido ser estimado por el mundo, ¿cómo estimado?, ¡AMADO! ¡VENERADO!¡IDOLATRADO!... Y una vez en su interior el perfume iba directamente al corazón y allí decidía de modo categórico entre inclinación y desprecio, aversión y atracción, amor y odio. Quien dominaba los olores, dominaba el corazón de los hombres”.
     Hágase, pues: semen y sangre per tutti. El resto es… ruido; sobre pulidísimas pantallas, eso sí.

10 comentarios:

Miguel Ángel de Mòstoles dijo...

¡Hola José Antonio!

A mi Lady Gaga me gusta su música, no todo lo demás. Te puede gustar un cantante, referente a lo que canta y/o como lo canta, pero eso no quiere decir que te tenga que gustar én en si.

Lo de la Mercadotecnia no es ni más ni menos que negocio, puro y duro, nos guste o no.

Por cierto, "El Perfume" es uno de mis libros favoritos.

¡Un abrazo!

(http://anapedraza.blogspot.com/)

Juante dijo...

¡Genial, apreciado amigo! Lady Caga es lo que tiene: hasta sus ciberfans más compulsivos fueron estafados con mucho gusto a excrecencia la vez que vino por estos pagos.

Tu frase "Lo más transgresor es hoy escribir un sencillo poema de amor que se entienda: eso a ninguna editorial le interesa" resume a la perfección el signo de estos malolientes y mugrientos tiempos nefandos. Permíteme que añada: "...Y tampoco interesa a sus desquiciadas filibusteras y feisembusteras destinatarias."

Tengo una buena (y guapa) amiga gitana que, muy graciosa ella, me soltó ayer la siguiente expresión igualitaria, hablando de la ley de trato, tratactus zapatétrico donde los haya: "¡bueno, pero ¿qué pasa, que las mujeres no tenemos mierda en las tripasssss?!" (sic) Pues eso mismo, Lady Caga, aunque más "fisna" que mi conocida, se muestra igualitariamente epidérmica, porque ella es plenamente consciente del progrerío que le ha tocado vivir.

Jose Antonio dijo...

Lady Gaga es la Madonna de esta decada, mala cantante, peor actriz y detras de ellas un empuje propagandantistico atroz,intentan imbuir a la juventud otro espíritu transgresor (¿otro?) pero siempre hay chavales con tan poca personalidad que se lo creeran a rajatabla. Que tiempos aquellos de cantautores y canción protesta, ¿o eran los mismos tiempos y detrás las mismas campañas?
Un abrazo

Juan Carlos dijo...

¡Ay que lástima, José Antonio! Iba a meter en el comentario una cita de El perfume pero ya está incluída en el texto.
Me gusta Lady Gaga, no creo que sea mala cantante pero ese uso de la provocación por la provocación que tántos llevan por delante (incluyendo políticos) parece que es más por la famosa frase de "Que se hable de mi aunque sea mal" Llega un momento que es cansino.
Salu2
jcysusfotos.blogspot.com

Javir dijo...

No sé si me gusta la Gaga. Cuando tropiezo con un vídeo suyo compruebo que la estética me supera, y reculo.

En cuanto a lo del perfume, me parece de lo más práctico: Si lo olvidas, basta con ahorrarte la ducha "de después".

Un abrazo

Maribeluca dijo...

Pues vaya ascazo de colonia ¿no? ¿no va contra la salud pública?

Por norma, detesto a todo aquel que se vale de escándalos o provocaciones para vender y nunca les compro nada.
El mejor Bruce Willis riéndose de esta tipa por el traje de los filetes...

Rafa Hernández dijo...

Estoy con Maribeluca eso es una guarrada, y esa menda un poquito asquerosilla. Si nos ponemos todos a elaborar esencias de tal guisa saturamos en cuatro días el mercado. Saludos.

Mª Asunción Balonga Figuerola dijo...

Esta tipa es un remedo maloliente, nunca mejor dicho de la transgresión provocadora que en los 80 significó Madonna.
Ésta ejerciendo de puta y la ahora cincuentona, rompiendo los moldes de promiscuidad sexual de entonces, presumiendo a contracorriente de ser "like a virgin".
Me quedo con la versión, falsa pero original, de la Madonna angelical.
Muchas gracias, José Antonio.
Asun

Señor Ogro. dijo...

Lady Gaga, amen de generar un ruido insoportable al que llaman música, tan sólo es otro producto, otro muñeco al que quemar para lograr ventas, para lograr imagen a base de cuantas necedades sean necesarias. Siempre habrá quien compre esa imagen "transgresora", que en realidad tan sólo exuda un olor a hortera, a millonaria, a producto y a falso que echa atrás.

Cojamos a Lady Gaga: fuera pelucas, fuera gafas, fuera maquillaje, saquémosla del fuego de los focos; pongámosla un pantalón, una camiseta, unas zapatillas e imaginémosla en su casa, en la cocina, haciendose unos macarrones, ¿que queda de trangresión?.

José Antonio del Pozo dijo...

-Miguel Angel:la verdad es que El Perfume te deja noqueado. Espero que ese final no le pase también a lady gaga
-Juante: gracias, amigo, no se haga mala sangre, no pierda la esperanza, sí que es verdad que a veces la gente nos desconcierta, pero que no saquen lo peor de nosotros mismos, el poema lo hace sobre todo uno para uno mismo, para no dejarse engullir, ánimo, gracias por escribir
-Jose Antonio: buena pregunta, amigo, no sé, ahora es todo tan inmediato tan cuantitativo, se busca no dejar el mínimo espacio para la reflexión. Un abrazo
-Juan Carlos: es verdad, qué cante, que no pulse los instintos más bajos de la masa. Saludos
-Javir: muy buena la fórmula tuya, es que no sé si me gusta la Gaga, en cuanto que la veo, uff. Un abrazo
-Maribel: bien hecho, no sabía lo de Willis, gracias
-Rafa:además que sí, que se saturaría. Saludos
-Asunción:sí, es como si el molde, claro, fuera degenerando hacia lo más bajo. Gracias a ti
-Señor Ogro:lady gaga se nos queda en ná, pero igual así, canturreando mientras hace los macarrones, nos gusta más. Saludos, señor Ogro