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viernes, 2 de mayo de 2014

Fiesta en los madriles



   Han querido el azar o la necesidad, la conjunción de los astros, lo que quiera que sea que mueva el Mundo, que, tras el chasco de las Olimpiadas, tras el relaxing cup of coffee que hubimos todos de tomarnos luego, de nuevo especialmente para los madrileños bien en lo alto relumbre el Sol, pues por vez primera en la Historia de la Copa de Europa dos equipos de fútbol de una misma ciudad, pongamos que hablo de Madrid, tras derrotar con apabullante brillantez a los mejores equipos del continente (fornidos teutones, briosos ingleses, enconados turcos, pícaros italianos…  mordieron todos la hierba ante la tempestad y el empuje de los equipos gatos) arriban pletóricos a la Gran Final, lo que proyectará durante todos esos días el nombre de Madrid por todos los rincones de la Tierra entonces. ¡Albricias entonces, madrileños!
   
   Es todo un hito histórico, como digo, y por eso merece ser resaltado, que explotará urbi et orbe el 24 de mayo, en inmejorable colofón a las fiestas isidriles. Viene además la cita en pro de la conquista de la Gran Copa atiborrada de poderosas connotaciones emocionales y simbólicas para unos y para otros: sería la Primera para el Atlético de Madrid, justo cuarenta años después del duro fiasco ante el Bayern, pero sería también la Décima para el Real Madrid, ese dorado sueño del doble dígito. Ojalá el cada vez más torvo hooliganismo ambiental no nos impida celebrar lo esencial, la estelar presencia de los equipos madrileños en la Fecha por excelencia del Deporte rey en Europa. Ojalá esos castradores códigos fieramente binarios –si bochornosos en los hooligans, desoladores en los periodistas, a quienes debería concernir su responsabilidad profesional como mediadores sociales-  que el fanatismo a veces expande por doquier, no enturbien la Fiesta.


   ¡Lo bonita que es la palabra “aficionado”!  Encierra ella la sana inclinación del sentimiento hacia unos colores, esa ficción también, compatible con la más noble cualidad que la práctica y la admiración del deporte –una competición sometida a normas- siempre ha procurado y debería seguir procurando:  la deportividad, el saber ganar, el saber perder. Por vez primera dos equipos de una misma ciudad en la Final de la Champions, pongamos que hablo de Madrid, esa ilusión hecha realidad… ¡pues albricias mil!





 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

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