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domingo, 7 de diciembre de 2014

Sexo, pádel y fin de semana



(Ya aquí diciembre, lector. Huele ya a Navidad. Regalar, regalarte, regalarme mi libro. ¿Agradeces el blog? ¿Lo valoras? Necesito vender algún ejemplar más de mi libro, que es además muy bueno -creo-, para seguir escribiendo. Pídemelo. Precio por correo ordinario: 10 euros. Precio por correo certificado: 15 euros)
  
   
   Mi instructor de pádel se llama Rober. Veintisiete años, majete de cara, de mediana estatura, atractivo, fuertote, de anchos hombros y acogedores músculos pectorales, no llega Rober a lo de Cristiano Ronaldo, claro, pero en verdad se ha labrado el cuerpo como un gimnasta de Mirón el tío. Follable 100%, que diría alguna desenvuelta tuitera del hoy. Todo en su atlética figura rezuma el empuje radiante de la juventud y la potencia.
   
   Somos tres sus alumnos los miércoles a altas horas, y la otra noche, mientras calentábamos Carlos y el muá –pa vernos, esas sudaderas incendiarias allí, como luciérnagas atolondradas desafiando a vaharadas el frío y la oscuridad del club poligonero- se entregaba Rober a muy misteriosas confidencias con Fran, el bandarra del grupo. Tenemos una relativa confianza unos con otros, la ruda camaradería de los fornidos gladiadores podríamos decir, para darnos una idea y hacernos de paso la ilusión, pues salvo nuestro metrosexual instructor, ya digo, es pa vernos al trío padelero, menudas pantorrillas.
   
   Sabemos por eso sus torpones alumnos que hace poco Rober rompió su feliz unión matrimonial, que incluye dos niñitas rubias adorables, que alguna vez hemos visto corretear por allí, pues que se le cruzó a nuestro Titán, en uno de los prestigiosos Torneos Padeleros que los fines de semana por toda España él frecuenta, una cimbreante padelera bonaerense de pelo negrísimo y caderas más voluptuosas aún –nos ha enseñado él con gesto de orgulloso cazador fotos de ella que lleva incrustadas en el móvil, ¿desplazando quizás a las de sus niñas, ay?-, una garota tremenda de esas que incluso a los querubines dejan boquiabiertos. Llevan un tiempo liados los dos, aunque se ven a salto de mata aún. El pádel les une, el pádel les separa. Torneos, torneos, torneos.
   
   Como quiera que veíase a Rober más bien cabizbajo en la conversa que con Fran mantenía, cavilé si, agotado el frenesí inaugural de los Fogosos Olímpicos, no sería alguna especie de arrepentimiento, y de honda nostalgia del amor conyugal y hogareño lo que estuviese allí él confiando. No cuadraba con ello la sardónica pero muda sonrisa que Fran ostentaba, pero a saber si no era la misma la moneda cobrada como desquite en el rostro de los contrahechos, a quienes esa explosión de furores corporales está naturalmente vedada.

      Como no lo dejaban, nos acercamos Carlos y yo, centuriones incandescentes ya, a darles el queo. Y en ese momento...

CONTINUARÁ MAÑANA, lector, que por nada del mundo quiero abusar más ya hoy de tu tiempo ciberesférico, que dicen que la ley de hierro del Internet exige para no ser rechazado textitos cortitos que no disuadan con su sola y plúmbea presencia al cibernauta... CONTINUARÁ MAÑANA.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen, análisis y UN CAPÍTULO de la obra en estos enlaces)
UN CAPÍTULO:
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es

“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

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