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domingo, 7 de febrero de 2016

El de los Goya, hoy


   
   Podrá censurárseles a los de los Goya su implacable sectarismo cuanto se quiera, (y el elitista Fiestorro de anoche batió todos los récords de ramplonería y  de manipulación izquierdista, una especie de continuación por otros medios de los guiñoles filoyihadetarras de la kulturcarm que decíamos ayer) pero es indudable que ellos, y sus seguidores,  aciertan a conformar una, en términos sociológicos, muy sólida “comunidad”: esa amplia organización de individuos dotada de una férrea y duradera solidaridad interna, por tanto perdurable en el tiempo, en la que predominan los vínculos afectivos y emocionales a la hora de defender y consumir unos objetivos y unas creaciones que sus miembros, sean autores o clientes, consideran como propias y comunes, dotadas de sentido, de significados y creencias de las que se sienten todos partícipes, es decir, una vivencia compartida de “símbolos”(en torno a los que con habilidad va incorporando sucesivas generaciones de miembros y de líderes informales),  un interdependiente y vivo mundo propio en la permanente realimentación simbólica que el consumo y la defensa de esas producciones significa.  
     Enfrente de los, a veces grotescos, vale, progres goyescos, qué es lo que hay, qué vivencial comunidad alternativa (sobre valores no izquierdistas asentada) de creadores y consumidores se le opone: la nada. Cuatro figuras aisladas que a lo suyo van, y que a no recibir las coces de la hostilidad del mester de progresía dominante a lo sumo aspiran. Si sabe de sobra que con la tirria enemiga del Mundo del Progreso cuentan, qué alternativa global de creadores y público en torno a los propios valores compartidos ha tratado la Derecha española (la política y la sociológica) de auspiciar, qué han hecho los cuatro gatos de Autores no izquierdistas Célebres para unir y vincular y apoyar y dinamizar y promocionar a su alrededor un movimiento de creadores más amplio que pueda erigirse como opción válida y permanente frente al izquierdismo reinante.   
    Y también usted, señor, señora, ciudadanos del común que tanto despotrican y denuestan a los de los Goya, qué cultura defienden, qué autores anónimos no izquierdistas impulsan y difunden. ¿Consiste su “culta” actitud en algo más que un persistente y desconfiado NO a toda creación artística, a todo producto intelectual que se les ofrece? Los de los Goya triunfan y duran y duran (también entre los apolíticos, que les veneran) sobre todo porque enfrente hay la nada. No pataleen tanto entonces.


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4 comentarios:

Lucía Conde Parmés dijo...

Coincido en la mayoría de tus opiniones; yo no sería capaz de decirlo mejor. Me encanta cómo te expresas... Me cautiva tu forma de escribir.
Besos!

Anónimo dijo...

Tiene usted toda la razón. Pero debería considerar que esta cultura es una imposición y, como tal, los métodos que usan son totalitarios. Se trata de acosar al que no entra en sus parámetros. Lo mismo que hacen en política lo hacen en cultura y este método se extiende a todos los ámbitos de la vida. Es muy difícil alzar la voz ante el horrible ninguneo y desprecio de los que nos rodean.
En este sentido yo sólo puedo ser fiel a mis principios procurando que nadie me pregunte, pero sé lo que quiero leer, lo que quiero aprender y distingo la profundidad intelectual del disfraz cultureta intelectualoide que nos invade.

Anónimo dijo...

Voy mucho al cine, pero hace más de diez años que no veo una película española (salvo las de Torrente, porque me gustan y se que les "jode"). Lo siento, no puedo con el sectarusmo

Anónimo dijo...

Pues seré raro, pero veo las películas españolas. Me gusta la cultura española, su literatura, su cine, su arte, independientemente de la ideología de sus creadores o artistas. Y hay películas españolas que son francamente buenas. Está claro que hay bodrios, pero en el cien europeo y norteamericano también los hay. Es raro ver como se denosta el cine español y a la par se defiente "lo español", puesto que el cine patrio está bien reconocido allende nuestras fronteras.
El comportamiento que veo en el blog y en los comentarios es decepcionante, pues predican lo que a su vez critican. Cuanta razón tenía Chávez Nogales