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martes, 21 de diciembre de 2010

Jamones de Trini

    
     El niño se elevó y amarga protesta contra su maestro levantó. Luego en su casa lo contó y con su familia a la Comisaría que se dirigió. La culpa la tuvo un jamón, sí, la tuvo un jamón. Y también una religión que ve en el jamón algo impurísimo, embeleco de muy difícil imaginación. Del embrollo que se montó saco yo una sola conclusión: esto sólo lo arregla Trinidad, que ha de esto saber un montón.

     Claro, porque si nuestra ministra favorita va por el mundo repartiendo jamones, y tiene ella mucho mundo e inmejorables jamones, cómo no va a poder ella  solucionar este sindiós. Que son los antecedentes óptimos es asunto de imposible discusión: que fue arrimarle ella uno de sus soberbios jamones a la vera camita del adolorido Evo Morales y, según los testimonios gráficos atestiguan, al descendiente de Inca ipso facto hasta la moral se le levantó, hasta punto tal que los asesores ministeriales hubieron de poner distancia en aquella ardiente conflagración.

     Como el efecto Trini, y el de sus jamones, resultó aleccionador y benéfico en grado sumo, que la rodilla de Evo en su inflamación local pronto se desplazó, tengo oído que la nueva política que la ministra favorita implementó, tras tanto lloriqueo moratino, empezó a usar como arma diplomática suprema el aroma y la excelsa monumentalidad de los españoles jamones, que tiene ella además entre los mejores.

      De manera que si Trini aterriza en el lugar de los hechos con sus ya legendarios jamones, es muy fácil que al confundido maestro del chiquillo los ánimos pronto se le apaciguen y recobre enseguida la moral educadora. Con la criatura fanatizada –la atracción con que los medios “multiplican” el extraño incidente del Jamón tiene mucho que ver con que sea el prota del mismo un infante- y con sus progenitores fanáticos, además de sus maravillosos jamones, habrá Trini de poner sobre la mesa las chorreras de la estulta Alianza de Civilizaciones, pero tiene ella arte y embrujo suficientes para persuadir a esos inflamados padres del mucho aprecio que su gobierno a la fé islámica profesa. Que si a la católica mucho se le buscan las vueltas, todos son melindres y zalemas desde el gobierno a la musulmana, que en eso ha devenido la impotencia del discurso racionalista para convencer a nadie.
    
     Sí, si yo fuera el maestro del chiquillo de inmediato imploraría, desde el lecho del dolor, envuelto en el celofán único de su mítica sonrisa, uno de los primorosos jamones de Trini, a ver si así se le pasaba a uno el apipón del acoso de los celosos fundamentalistas que tanto dicen aborrecer el Jamón. Trini puede, claro que sí. Y también jamones mueven carretas. En defensa también de la Constitución, chiquillo.

8 comentarios:

kufisto dijo...

Muy bueno Jose Antonio, muy bueno.

La Trini tiene una buena embestida por detrás; entre jamón y jamón...un buen salchichón. Y que le follen a Mojamón.

Saludos.

Maribeluca dijo...

Es verdad que le regaló un jamón al pollófobo y a eso no le hizo ascos jeje..pero lo de los mahometanos es otro cantar, están todo el día "porculeando" a ver si cuela, y lo malo es que cuela bastantes veces sí...les salió bien lo de la discoteca y ahora van a jugar con las cosas de comer ..y puede que por ahí ya la peña no trague y empecemos la segunda Reconquista gracias al jamón y al chorizo, cosa que visto lo visto, cuanto antes mejor.¡Viva Don Pelayo!

Reinhard dijo...

La Trini está jamona, Don José Antonio, y sabe usted que siempre se ha hablado del pecado de la carne, no del de los huesos.

Candela dijo...

Esta historia es para haberlos mandado directamente a la mierd@, si no les gusta el jamón que coman apio y dejen de dar por saco.

Aunque a mi esto me huele a maniobra de la sezta para crear polémica, que cuando los vientos no les son propicios nos largan chorritos de tinta envenenados.

Un saludo J.A.

Natalia Pastor dijo...

Este tipo de situaciones supera toda lógica y nos coloca a muchos en la obligación de defender posiciones cotidianas y socialmente aceptadas en nuestro entorno sociojurídico. La multiculturalidad sólo es comprensible desde el respeto mútuo bien entendido ya que en muchas ocasiones las minorías sociales sólo exigen sus derechos sin darse cuenta que entran peligrosamente en el ámbito de libertad de la mayoría.

aspirante dijo...

Si no están a gustito, pues a su casa y que nos dejen el jamón y el vino a los demás.
Otra cosa es lo que le diría al juez que mandó a la policía a interrogar al docente.
Si tien tiempo y dinero de los contribuyentes para perder en estas gilipolleces es que tien poco trabajo.
Que acelere los procesos.

José Antonio del Pozo dijo...

-Kufisto:gracias
-Maribeluca:al pollófobo, eso. Gracias
-Reinhard: el pecado del jamón en el hamman con la jamona. Saludos
-Candela: chorritos de tinta envenenados, bien visto
-Natalia: derechos y deberes, eso
-aspirante:perder tiempo y dinero, además que sí

el burladero dijo...

Buen articulo con el juego de los "jamones". Si a estos tipos no les gusta el Jamon, pues nada que se larguen y nos dejen tranquilos con nuestros jamones y los de Trinidad.-