Páginas vistas en total

sábado, 11 de diciembre de 2010

Militarización

    

     Hemos comprobado todos la eficacia definitiva que la militarización del tráfico aéreo tuvo a la hora de quebrantar la voluntad de los controladores cimarrones. Resultó la manu militari decretada por Zp más que milagrosa mano de santo. En menos de veinticuatro horas el problema estaba resuelto. Se doblegó casi inmediatamente la voluntad de esos cientos de hombres y mujeres amotinados, a pesar de hallarse bien experimentados todos ellos, como su propia profesión les exige, en el autocontrol emocional y en el manejo de situaciones de riesgo.
    
     No debe ser nada sencillo resistir la amenaza que esos hombres debieron enfrentar. Tratemos de imaginarnos la situación: que uniformados militares y armados, después de interrogarte como ellos saben, delante tuya enarbolen y te muestren providencias palmarias –papeles retimbrados- del embargo inminente de tus bienes más íntimos y propios, que te amenacen a solas luego, como reo de sedición, con penas de presidio durante seis u ocho años, es decir, con arrancarte de tu pareja e hijos, además de tu propia libertad, para tan largo lapso, y con el tajante e irrevocable despido de tu medio de vida, después de malencararte la lista de artículos que estás infringiendo y de exagerarte los imperdonables estragos que para la vida de todo el mundo está acarreando tu omisión, todo eso a la vez y de golpe  por fuerza ha de ablandarle a cualquiera. Más que eso, como se vió, en horas redujo a la nada a aquella peligrosísima banda de… bueno, de “golpistas-chantajistas-terroristas…”, y añadamos aquí toda la lista de istas que la “intelligentsia” progre es capaz de regurgitar cuando de criminalizar a alguien que se les opone se trata.
    
     Por supuesto que si la intimidación militar y el decreto del Estado de Alarma los hubiera llevado a cabo un gobierno conservador, sin ser capaz su promotor siquiera de comparecer y anunciarlo, los prebostes de la Ceja y cía hubieran lanzado a las masas contra el gobierno, y a todos nos hubiesen persuadido de estar en vías de golpe de Estado y bajo las garrras ya de una sanguinaria dictadura.  ¿Dudaron acaso en motejar de TORTURADORES a los mismos jueces del Supremo (¡), y en patrocinar asonadas y encierros masivos, sólo  por osar por unanimidad aquél encausar a su favorito Juez Campeador?
    
     Visto el fulminante resultado de la militarización, pronto se jactaron los ideólogos gubernamentales del propio éxito. Normalidad, se retornó a la normalidad, repetían. Se justificó luego la inaudita presión intimidatoria sobre los controladores remisos como la respuesta… ¡ante un desafío al orden democrático!, Zp dixit, ¡ante un golpe de Estado económico!, el PSOE andaluz dixit. Que miles y miles de españoles vieron trastocados sus planes vacacionales resulta innegable, que alguna situación complicada debió afectarse, también. Ahora de ahí a hacer de esa protesta laboral… una ordalía apocalíptica, va un trecho injustificable, más cuando sabemos la muy precisa fecha en que el gobierno mismo promulgó el decreto que en marcha puso todo.
    
     Lo indudable es que la militarización funcionó, y que con este resorte a los controladores se les dobló la mano y la voluntad. Y claro, visto el éxito conseguido, al observador le queda la duda de cuantos otros, mucho más decisivos, amotinamientos y problemas podrían de similar manera resolverse: corrupciones millonarias y filoterrorismos varios, por poner sólo dos ejemplos.
    
     Me acordé en especial, lector, de la desdichada familia de Marta del Castillo: cómo le hubiera gustado a uno que, en ese caso sobre todo, se hubiese doblegado a los asesinos y a sus cómplices en su voluntad obstruccionista, y que al menos su cuerpo hubiera aparecido. Porque clama al cielo la desproporción entre el rotundo éxito obtenido en un caso y el estrepitoso ridículo que todo un Sistema obtuvo, a manos de unos simples jóvenes asesinos que de todos –incluido el Impresionante Rubalcaba que hasta Sevilla se desplazó y que a los padres prometió buenas nuevas- se rieron hasta la náusea. ¿No se podría, digo yo, “militarizar” un poco también a esos de verdad asesinos?


10 comentarios:

Carlos Fernández Ocón dijo...

José Antonio, creo que si no tuviera al menos el placer de moverme por ciertos blogs y ver que sí quedan personas que piensan por si mismas, ya me habría derrumbado. El tsunami gubernamental lo puede todo y lo maneja todo, y a casi todos.
Las contradicciones que describes con respecto a QUIÉN puede y quién no puede hacer ciertas cosas o la selectividad con que se hace todo es algo que me resulta insoportable, por lo injusto pero SOBRETODO PORQUE SE HACE PRESUMIENDO DE ¡LEGAL Y DEMOCRÁTICO!. ¿Cómo puede haber algo de democrático en la separación de castas para todo?

Carlos Fernández Ocón dijo...

Tal como digo en mi última entrada, pueden y deben prolongar el Estado de Alarma. Y no pararse en los controladores sino continuar por ese camino, militarizando a todo funcionario culpable de haber perjudicado a los ciudadanos. Es el comienzo de una nueva era. Y será ¡gracias a ZP, Rubal y pepiño!¡¡MUY BIEN!!
Al contrario de lo que yo pensaba, son los propios socialistas los que adecentarán el País.
¡¡¡BRAVO por ellos!!!

MTeresa dijo...

Nada,
pues ya conocen el camino
¿huelga?
los militares,
paro general
¡los militares!
¿cristianos yendo a la iglesia?
militares y fusilamiento.
Si es de lo más sencillo,
el camino ya se lo conocen,
que le pregunten a sus ancestros.

aspirante dijo...

Vamos camino de una monarquía zapaterista bolivariana.

Maribeluca dijo...

Como ya lo has visto en mi sitio, estoy de acuerdo con que se hagan todo tipo de consideraciones siempre que se argumenten y no caigan en la "desproporción apocalíptica" como es la que suelen hacer precisamente los socialistas...yo creo que estos "la cagan hasta cuando aciertan" como mínimo, pero una vez finalizadas las causas que nos llevaron a esto, no creo que la situación deba prolongarse por el bien de todos y las neuras de algunos.

Candela dijo...

Espero que si esto pasa, sea la última vez en mi vida que veo resolver conflictos de esta manera.

España es un país al que los mismos socialistas sensibilizaron en relación con laguerra civil y los militares, es natural que muchos nos alarmemos cuando vemos un posible "remaque" de lo que hemos leido en los libros de historia.

A nadie se le ha ocurrido nombrar a Marta, Jose Antonio, ojalá con su caso hubiesen derrochado la misma eficiencia,pero Marta no vende..

Bucan dijo...

Una medida como esa de excepción, si la hubiera declarado el PP, ardería España con las antorchas del izquierdismo.
Está claro que éste tipo de actuaciones sólo le están permitidas al PSOE. Lo cual también pone en evidencia que cuando hubo ocasiones de aplicar medidas excepcionales ante el comportamiento de algunas Autonomías y algunos nacionalistas, si no las aplicaron, es porque andaban conchabados.

Lo de Marta del Castillo que dices, aparte del salvaje crimen, cuyos autores merecen la pena de muerte, ha sido el ridículo más ridículo de la policía española.
Saludos

Juante dijo...

Es irrefutable lo que dices, José Antonio. Pero la cuestión es que todos, pero toditos, todos: tirios y troyanos, los unos y los otros, azules y rojos...criminalizaron y estigmatizaron a los controladores, probablemente ya de por vida. Es increíble el efecto tan terriblemente aberrante y caciquil perpetrado por los sociatas, sin que nadie se despeine. Y encima le rían las gracias hasta los más desgraciados que se han quedado sin los 426 del ala.

Cesar dijo...

Sr Del Pozo, dado lo extenso de mi comentario, no le importará que lo publique en mi blog enlazándolo con el suyo; más que nada por no aburrir a sus lectores. Mañana lo haría.
Muchas gracias.

José Antonio del Pozo dijo...

-Carlos:la militarización de los asuntos abre una vía muy peligrosa. Gracias por su opinión
-M Teresa: esperemos que no. Muchas gracias por estar ahí
-Maribel: opino como tú. Gracias
-Candela:estoy de acuerdo. Gracias
-Bucan:tengo dudas serias sobre la pena de muerte, no tanto por lo que en realidad merecen, sino por posibles errores. En lo demás, de acuerdo.
-Juante: pues sí, esto es lo que hay. Saludos
-Cesar: me parece bien. Gracias