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viernes, 6 de mayo de 2016

La vida imita ahora a la Telebasura



... Y Woody Allen dijo: "La vida no imita al arte, imita a la mala televisión". Lo dijo en "Maridos y mujeres", y es una más, frase y obra, de sus muchas genialidades, tantas y tan logradas casi todas que no las valoramos como merecen. Tan genial, claro, que como sabemos, a él mismo, a su desigual vida, se le puede aplicar esa agridulce moraleja. Lo malo de estos tiempos es que, si el arte propone a las personas, que no ángeles, un engrandecimiento espiritual de la vida, animándonos al menos a no conformarnos con lo que somos, esto es, nos incita a una tensión ascendente hacia la excelencia, la Telebasura dicta un estrechamiento bajuno de las experiencias, un apurar la Caída y aún el revolcarse sobre esas heces, y que encima sus adictos consumidores se muestren bien orgullosos de su burricie y de su molicie.


video


Aquí arriba, si lo pinchas, (si no puedes verlo aquí, lo puse también en el post de ayer) el vídeo con Alfredo Urdaci valorando en su Telediario mi libro: 
   “Son las historias de Armando, un cuarentón al que le ponen la maleta en la puerta de casa y tiene que recorrer de nuevo el camino de lo sentimental. Descubre que es un minusválido del sentimiento, un hombre al que todo le sale mal, un paria del afecto, un hombre patético al que todo le sale al revés. En lo que le pasa hay también una gran carga de ironía y de crítica hacia el mercado de los sentimientos, hasta el punto que uno acaba sintiendo una piedad desternillante por este antihéroe que tiene en estos relatos una voz auténticaSE VAN A REÍR HASTA LLORAR CON ESTE LIBRO, llorar de piedad por este hombre perdido, este bobo con ínfulas”. "Disfruté mucho con las Historias. Sigue escribiendo", me dijo Urdaci también.
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