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miércoles, 17 de junio de 2015

Zapata, Soto, los Monedero´s boys y Freud

   


   A ver,  que son chistes, con pose teatral chasqueaba el pionero Monedero en la Sexta, tratando de explicar los vomitivos tuits de los ediles podemitas a sus pechos amamantados. ¿Qué pensaría Chávez de esos tuits? Exprópiense, quizás. Qué teatrillo más convencional desarrollaba Monedero en la pantalla tratando de minimizar las nítidas incitaciones al odio de sus pupilos. El pedrestre y maníaco hermeneuta de El Rey León y Aladino quería que pasáramos por alto ahora la fina sabiduría de sus ediles. Sólo son chistes.
     
   Por eso precisamente son importantes, oiga, porque son chistes. Desde Freud conocemos de sobra (“El chiste y su relación con el inconsciente”) la relevancia que atesoran los chistes como inconsciente manifestación de lo reprimido, como nítida revelación de las íntimas pulsiones que, so capa de unas risas, de otro modo nos resultaría socialmente incorrecto el mantener y argumentar. Empalar, torturar, holocausto, víctimas de ETA, jóvenes violadas y asesinadas, esas son las obsesivas y violentísimas imágenes primordiales que chapotean en la mugre cerebral de los ediles podemitas y que los chistosos tuits entre risotadas destapan.
    
   Escuche a Freud, Monedero, escuche:
   “En el chiste tendencioso surge el placer ante la satisfacción de una tendencia  que sin el chiste hubiera permanecido incumplida… La técnica peculiar y exclusiva del chiste se hallará en su procedimiento de proteger el empleo de estos medios productores de placer contra las exigencias de la crítica… En la tendencia agresiva de algunos chistes transforma al oyente, imparcial al principio, en un secuaz de su odio o su desprecio y hace surgir contra el enemigo un poderoso ejército allí donde no existía sino un solo combatiente… el chiste tendencioso fortifica las tendencias a cuyo servicio se coloca, apartándoles auxilios procedentes de sentimientos reprimidos o entra abiertamente al servicio de tendencias reprimidas.”

     
   Es decir los desalmados chistecitos podemitas constituyen la coherente continuación, sólo que por otros medios, los del supuesto humor, del cañamazo básico del leit-motiv podemita: la explotación y exacerbación del odio como pulsión básica, la conversión del adversario en enemigo, la remoción de los instintos más rastreros y primitivos: el miedo, el odio y la venganza.  Quizás por eso no casualmente encargaron a Zapata el chistoso nada menos que el negociado de la Cultura: la kultura del Odio.





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1 comentario:

Anónimo dijo...

Al payaso cruel, apodado guayomin, se le podria atribuir parte de el (de)merito de haber conseguido a través de la socarranería que casi nada importante importe. Las victimas del terrorismo... unos chistecitos... y no es para tanto. La bandera de España... que vaya colores tan chillones... no sé. En cambio, la real politik emanada desde el olimpo socialista... eso ni tocarlo.

Pasamos en horas 24 del no nos representan, y mira que pinta de caciques, tienen a estos si que nos representan y ademas son gente como nosotros.

Gracias Guayomin. Por tus 21 pisos, habrá merecido la pena.

misael