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domingo, 28 de agosto de 2016

Por qué las terceras elecciones deberían ser el Día de la Lotería

   


   El otro día vi en la tele a un penoso Figurón del Progreso con mando en plaza autonómica -gracias al pacto con los podemitas- emitir aspavientos indignados por el avieso plan mariano de tener que votar en el mismo día de Navidad. Cabeza y fruto en él en ese momento como sustantivo y apelativo se adecuaron, ¡será melón el del buen melón!, pensé. Para mí que Rajoy el andarín en esto ha derrapado. De pensarlo, las nobles gentes del Progreso y del solsticio de invierno deberían estar con ello encantadas, con este solapamiento e invasión de la Fiesta cristiana por antonomasia por el enésimo asunto electorero. Ni al Golpista Chávez le ponían el opio del pueblo  tan a huevo. Pues nada, melonadas.
      Para mí el mejor Día para “celebrar” las terceras elecciones hacia el Absurdo, el que como guante se adapta y mejor simboliza el devenir de la Política ahora, el de estos Líderes también, y más allá, de la misma vida de las personas en las sociedades posmodernas, al albur todo de todo, hechas trizas la lógica y el sentido, tanto las individuales como las colectivas, abolidos los procesos graduales y las perspectivas en pro de implosiones tan súbitas como imprevisibles e irracionales,  tan gratuito y tan espectacular hoy todo, tan del cero al infinito para volver al cero y al infinito, tan lleno todo de ruido y de furia que ahora sí que de veras significa nada, ni siquiera un cuento que no es tal y que nadie puede narrar, un inclemente vomitar de imágenes a lo más en el que “cuenta” sólo la penúltima, sería el Día de la Lotería de Navidad, y a ver que sale, o pobres o millonarios, y pedrea, pedrea, y la salud el Día después, y que como dijo el otro Figura, buenas noches y buena suerte

        


   (¿No voy a saber que en lo tocante a los libros también la apariencia es lo de menos? Aunque, ojo, que ya Juan Ramón Jiménez vino a decir que el mismo libro en dos ediciones diferentes dice cosas diferentes. Pues es que, Señoras y Señores, mis Veinte relatos de amor y una poesía inesperada tienen una portada tan bonita y poética –ese impresionista oro refulgente derramándose contra la violácea nocturnidad, esa amalgama semifusa de ocres resplandores descorriendo los tules morados del anochecer-, una textura tan pulida y delicada, que sólo ya como objeto primoroso es una gozada, primero contemplarlo, y más tarde acariciarlo entre las manos. Sí, porque de lo que va dentro, ya ni hablamos, claro. 
VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA. 165 pgs de SENTIMIENTOS, HUMOR Y AVENTURAS acerca de la condición humana enamorada, en muchas de sus vertientes, cimas y simas, con la emocionante recreación de las más perturbadoras encrucijadas a que nos arrojan los sentimientos inevitables, que sin tu amor lector serán humo, polvo, sombra, nada. Personalmente dedicados. Pídemelos aquí o escríbeme a  josemp1961@yahoo.es  Es muy sencillo. 12 E por correo ordinario a la dirección de España que desees; 15 E por correo certificado. Sílbame aquí y te informo sin compromiso. )