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martes, 24 de septiembre de 2013

Que Jordi Évole se pone serio, cuidado



   Dicen además que su artículo (“Uno de la mayoría silenciosa” el Periódico.com 16-9-2013) es que se propaga por las redes sociales, tal es la devastadora potencia de su impacto,  a la misma vertiginosa velocidad de la luz, qué luz, y qué luces. Esa gran estrella del más renombrado periodismo patrio, como sin duda lo demuestran sus privilegiados ingresos,  Jordi Évole, se ha pedido pista para sentar, a lo Zola, imborrable hito en la Historia del Periodismo más serio. Evaluemos, a nuestro juicio, claro, esa sarta de ramplonerías de primero de Insti entonces.
   
   “Soy un afortunado”, a secas proclama para empezar. Y relevante es, sin duda, el inicio, pues ya descubrimos desde el principio el ego y la suerte como las claves “evolianas”, si bien esto de tener “suerte” es divina muletilla personal que el Mester de Progresía con fruición airea siempre para ocultar su privilegio. Que él no fue a la Cadena independentista, dice, pero que le pide a la Vicepresidenta que no le metan dentro de la “mayoría silenciosa”. Que eso de la mayoría silenciosa es muy poco original, sigue.
    
   Que él mantiene “buenos vínculos con el resto de España que hacen que mi primera opción no sea la independencia”. Vamos, que tiene también Jordi un plan B, descubrimos. “He tenido la suerte (y dale) de conocer también una España dialogante, plural y tolerante”. El sonajero, Jordi, el sonajero.  Vienen luego las aparentes equidistancias evolianas : “algunos medios de comunicación catalanes” versus “algunos medios españoles empeñados en magnificar sus grotescas portadas de la supuesta persecución del castellano en Cataluña” , y más abajo, “descolgaría el banderón de la plaza Colón… igual que me incomoda vivir en un lugar en el que la estelada se ha convertido en adorno habitual de balcones”. Sólo que las multas por rotular en castellano ahí están, y que el banderón, don Évole, es por ahora legal, y la estelada, no.
   
   Que habrá medios públicos en Cataluña proindependentistas, vale, “pero pocas cosas son tan eficaces para el independentismo como un buen editorial del ABC o una declaración de su ministro Wert”, requetetrilladas ideas-fuerza de parecida originalidad a la de la mayoría silenciosa que una vez más espolvorea Évole todo serio. Y vuelta a la Cadena, a la misma que Jordi en primera opción no asistió: “la puesta en escena cívica, reivindicativa y festiva es indiscutiblemente atractiva. Por no hablar del rotundo éxito de la convocatoria”. Diríase que casi arde en deseos él de retrospectivamente apuntarse, ¿no?, para estar una vez más al plato y a las tajadas. Qué decir de esa inflación de “tivas”, don Évole, ¿no le sangran los oídos?
     
   Ya va, ya va Évole cuadrando el toro, pero  más con vulgares mantazos de repetición que con sutiles pases: “(Cataluña) Será libre de España para poder equivocarse o acertar por su cuenta, como es lícito. Pero libre con mayúsculas no me lo acabo de creer… Si alguien me da motivos para cambiar de opinión esos son ustedes, -el gobierno de Rajoy- que con su actitud se han convertido en la máquina más bestia de hacer independentistas… A veces tengo la sensación de que son ustedes los primeros interesados en que Catalunya se independice”. He ahí el poderoso razonar evoliano: ese penosa trampita circular por la que se acusa al oponente de las dos posturas extremas a la vez.

      
   Y el volapié inflamado de Évole: “Si realmente quieren escuchar a la mayoría silenciosa déjenla votar. Y si la Constitución es un obstáculo, refórmenla… y háganlo más pronto que tarde. Porque yo también tengo prisa. Tengo prisa para que mis gobernantes se preocupen de algo más que no sea la independencia. Para que los gobiernos que hemos elegido se ocupen, por ejemplo, de la gente que lo está pasando mal. Aunque puede que a los que gobiernan aquí o allí eso no les interese”. Así, con ese hinchado patetismo de colegial elemental, con esos lugares comunes del más paupérrimo y ruborizante zetapeísmo  para discursito de fin de curso, con ese rigurosísimo marco conceptual y terminológico, con esa finísima hermenéutica abrocha don Jordi Évole el artículo que está incendiando las redes. Cosas veredes.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

5 comentarios:

Ivan Entusiasmado dijo...

Estimado José Antonio:
Bien calado tienes al personajillo. El típico independentista camuflado que callará mientras gane una pasta aquí, y luego será más independentista que ninguno. Mientras tanto supuesta equidistancia pero refrendando todos los lugares comunes del "nazionalismo".
Yo personalmente me niego a ver ningún programa en que salga ese "indigendentista" intelectual.
Un saludo.

Ivan Entusiasmado dijo...

Estimado José Antonio:
Bien calado tienes al personajillo. El típico independentista camuflado que callará mientras gane una pasta aquí, y luego será más independentista que ninguno. Mientras tanto supuesta equidistancia pero refrendando todos los lugares comunes del "nazionalismo".
Yo personalmente me niego a ver ningún programa en que salga ese "indigendentista" intelectual.
Un saludo.

José Antonio del Pozo dijo...

-gracias, Iván. El artículo de Évole me parece de una simpleza im presionante

Juante dijo...

A mí también me lo parece, amigo José Antonio. Es de una nadería insufrible. Pero es lo que hay: la logse ha traído estos lodos que unos perversos "viejunos" (que dicen ellos como si volaran junto a Peter Pan), visionarios (Manuel Marín con el "orgasmus", Rubalcaba con la misma logse y Zetapeo con el viento) han hecho posible. Évole es el paradigma de intelestuá progre (sin tener en cuenta que se trata de un supuesto periodista mendaz y solo del pesebre) que suelta sus iniquidades en forma de prejuicios empaquetados en su pensamiento único, el mismo que el de toda su clá homologada. No hay matices, ni profundidad, ni razonamientos: solo pataletas y pucheritos de críos contra el ogro facha, estigmatizado por no ser tan guay como su Stalin. Hagan lo que hagan Wert y los demás, estará mal y de más para ellos. Se manejan por esquemáticos, nimios y maniqueos marcos-mentales y no los saques de ahí. Y el PP que no sabe reaccionar a eso (ni a la eso, je je). Lo acabo de comprobar en caralibro: he dejado un cepo con algo que ha dicho el Papa: "no se puede hablar de la pobreza si antes no se ha sido pobre". Automáticamente, como alien rabiosa, ha saltado la de siempre a defender "tener condición de rico burgués" para ser progre y repartir entre los pobres (que ella elija). ¿Ves? No tienen solución. O sí.

Un cordial saludo.

Anónimo dijo...

Estimado José Antonio, has radiografiado al progre intelectual que piensa que lo uno viene con lo otro, como que el ser de derechas viene con el ser un ceporro inhumano que trafica con la miseria humana mientras se llena la cartera. Me juego el pescuezo que las aliteraciones de "ante" y de "iva" son intencionadas.