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lunes, 11 de mayo de 2015

El Papa y los Castrones, ora pro nobis

   

   Entrechocaron con efusión las manos ante las cámaras al término de la audiencia. En la misma el Déspota Castrón, con la alargada y ominosa sombra, que jamás le abandona, de su Gran Hermano tras él,   le había deslizado al Pontífice: “si sigue así, volveré a ir a misa”. El Poder bien vale una misa, oh, so cool Raúl. Al fin se soltaron las manos, para despedirse… Sólo que aún les faltaba algo que decirse, y que allí, a través de las grabadoras, quedó registrado:
     -Rece por mí.
     Asintió algo sorprendido Don Raulone, sonrió -si es que a su mueca de mofeta puede llamársele sonreir- y se giró para introducirse, escoltado por sus edecanes, al coche oficial. Volvió de pronto sobre sus pasos un instante, pues algo le quedaba por retrucar.
     -Y Usted por mí.
      Pero diríase que el sonriente sucesor de San Pedro melosamente lo aguardaba.
     -Lo hago.
       Podían ahora ya sí separarse. El Papa Francisco, que quiere arrear un puñetazo a quien le mente la madre, eleva su plegaria por el Dictador cubano Raúl Castro, ese es el scoop. Este abracadabrante intercambio oral entre el mandamás heredero -irreparablemente por ello empalmado a la sombra horrorosa de su Gran Hermano- de la Tiranía comunista más longeva del Planeta y el representante de lo que Marx catalogara como el opio del pueblo allí quedó ante todos y para todos expuesto. ¿Alguien tiene algo que añadir? Nada, nada. Que-se-re-cen / que-se-re-cen. Y los miles y miles de perseguidos, avasallados, acogotados y asesinados por el Régimen Castrón a lo largo y ancho de ya ¡55 años!... que se pudran en el Infierno, eso.  



SOBRE “LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS”
De las fatigas, de la incomprensión, del desánimo, de las falsas palabras de supuestos admiradores, de lo que cuesta cuando no tienes Nombre ni Contactos uno a uno ir dando luz a los ejemplares de tu libro, aun así dentro unos números extremadamente ridículos, de todo eso sé mucho yo, y tanto,  que a veces me pregunto por qué y para qué seguir con la tabarra. Sólo el afecto demostrado de los que han creído en lo que hago, sólo el férreo convencimiento de que mi obra vale, sólo la lectura de Kafka, de Pessoa, de Bécquer, sostienen mi pobre vuelo. Así es.
   
   Qué le queda entonces al escritor sin Nombre ni Contactos salvo insistir e insistir -resistir y resistir- en las redes sociales, que son lo único con que cuenta, en los amigos que las mismas le procuran, aun a riesgo de ser incomprendido y de resultar pesado, qué le queda salvo perseverar esperanzado y confiar en que poco a poco quienes  aprecian y valoran su afán le soliciten, y lean y regalen su libro, el fruto de sus más inspirados desvelos, de cuanto tiene lo mejor que pudiera jamás darles.
 10 euros, dedicadas. Pídelas en  josemp1961@yahoo.es




1 comentario:

Bucan dijo...

Todo indica que el actual Papa es un argentino peronista buenista demagogo.

Socialismo: arruinando países desde 1917