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martes, 12 de agosto de 2014

El último tango en... en San Sebastián ayer



   Podría llamársele también El baile de los vampiros, o El baile de la Victoria (etarra), incluso Bailando con lobos filoetarras, pero como la cosa tuvo su pasión y todo, mejor lo de Bertolucci. Ya brindaron hace meses ante las cámaras –chin-chin- los del nuevo PP vasco con los filoetarras de Bildu. Ayer, un pasito más en el rebozarse hasta las trancas por el légamo de la indignidad: una rumbosa concejala del PP donostiarra, Mª José Usandizaga, toda sonrisas, se echó un bailecito en los brazos del regidor filoetarra Izaguirre. ¡Qué derroche de amor, cuánta locura allí mismo, en la ciudad de Gregorio Ordóñez! ¡Cuánta vileza también! ¿Para ese siniestro bailoteo se dejaron vidas y haciendas, sangre, sudor y lágrimas las gentes mejores que tiene el Partido Popular?
     
   Vale, Izaguirre no es Brando, ni Usandizaga la Schneider, ni por asomo ambos dos, ¿pero acaso en la abrazada danza no les une, como a las criaturas bertoluccianas, unas similares antípodas, una opuesta memoria, unos antitéticos principios, una diferente valía? ¿A qué ese arrastrarse del valor corajudo ante la esencial cobardía? Para poder perpetrar ese baile, como Brando y Schneider, ambos figurantes han de renunciar a su nombre, es decir, a su memoria, a lo que les constituye, el ser testaferro de los criminales en un caso, el recoger el testigo de cuántos resistieron el horror etarra, en el otro.
     
   En El último tango en París es el hombre, Brando, desde su locura posesiva, el que marca con su violencia verbal y sexual la relación de dominación con la corderita, fascinada en su beatífica estupidez buenrrollista por la jerga y la puesta en escena de esa turbia coacción. ¿En qué otra cosa consiste la sistemática inmersión separatista?
        
   Si como sabemos por la antropología es el baile un sucedáneo, una metáfora del propio ayuntamiento carnal, en este paulatino descenso a las simas de la indignidad que el nuevo PP vasco nos procura –no me imagino a María San Gil protagonizando numerito tan pornográfico- ¿cuál será ya la próxima entrega? ¿Un morreo entre concejala y regidor filoetarra? ¿Un haciéndose el amor acaso? O mejor, como diría directamente Pablo Iglesias, que a la perfección lee la Mugre de estos tiempos, ¿el verles tranquilamente… fornicando? (él dice lo otro).

     
   Pues que vaya provisto Izaguirre para el caso con una mantequilla marca Parabellum, que le haga y le diga también lo mismito que Brando a la Schneider entonces: “… ¿hablamos de la familia?... Yo te hablaré de la familia… donde los niños son torturados hasta que confiesan su primera mentira… maldita familia… me cago en todos vosotros… me dais asco… maldita familia”. Al batasuno este parlamento, oiga, como que le pega mucho. Último tango, pues,…en la ciudad de Gregorio Ordóñez. Qué náusea más grande el contemplarlo.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)



1 comentario:

Alfonso Castellano Toledano dijo...

PP vuelve a las andadas… el PP vuelve a ser ETA.