Con motivo del anuncio de su retirada, a petición de un par de lectores míos, como muestra de agradecimiento, repongo here and now el poema que un día yo escribí sintiéndole como ahora le siento.
política, literatura, cine, sociedad
Con motivo del anuncio de su retirada, a petición de un par de lectores míos, como muestra de agradecimiento, repongo here and now el poema que un día yo escribí sintiéndole como ahora le siento.
"... Para no levantar sospechas, como si fuéramos desconocidos –un poco lo éramos en realidad-, nos separábamos… para casualmente volver a encontrarnos dos pasillos más allá, frotándonos un momento entonces espalda contra espalda, ooohh, sopesando y oliendo las pilas de manzanas y de mandarinas, las carnes y los pescados luego, lo de la limpieza y los cosméticos, pues todo lo husmeamos, -el uno a al otro también-, a la vez que, para no dar el cante, cada uno a su bolsa a veces echaba algo. Cuando a las ocho todo el mundo rompió en aplausos, dedicados a quienes a diario arriesgaban su vida contra el virus devastador, ella y yo, enajenados, tardamos un poco en caer, nos miramos divertidos… y aplaudimos también. Lo más fantástico, sin duda, fue que...
"... ahora le buscó muy seria los ojos… Le dijo: "¿Sabes? Mola hablar contigo". Pero si aquí es casi imposible hablar. "Ya. Voy a salir a fumar un poco fuera, ¿te vienes?, ahí podríamos charlotear a placer, ¿sí?...".
"...bueno, era bien bonito el contemplarla tan absorta y enfrascada, su inmensa concentración hacia, con y para aquel pobre libro, olvidada de todo lo que no fuera el mundo a que esas páginas sin duda alguna la transportaban. La observé leyéndolo sin pestañear durante buenos minutos, ensimismadita y en serena fruición mientras pasaban varias estaciones, túneles y andenes. Llegó el convoy a Alonso Martínez, donde yo, ella no, me tenía que bajar y entonces... (pg 37 de mis SIETE RELATOS IMPAGABLES, 7 aventuras sentimentales, 7 historias de ilusiones y desilusiones, que sobre esa cifra mítica tenía que girar y bailar su misteriosa composición, las 7 de sueños y de deseos llenas, de amores y desamores atravesadas, de engaños y desengaños, agridulces y tiernas, y cómo habrían de ser si no, si están trenzadas con los más emocionantes materiales de lo humano… en un Hospital, en El Cairo, en un Antro infernal, en el convoy de un Metro, frente al Palacio Real de Madrid, sobre la acera de la Castellana nocturna, en el desolado paisaje de la Pandemia también. SOY ESCRITOR. Por 10 e envío incluido, DOS LIBROS, uno físico, EL ALGORITMO DE LOS BESOS TRUNCADOS (si ya lo tienes, puedes REGALAR otro ejemplar, va) 152 pgs de amores y humores, sentimientos e ironía, desengaños e ilusiones) y OTRO digital, (que te lo envío por internet y lo puedes leer en el móvil, en la tablet o en el ordenador, e imprimirlo tú luego, si quieres tenerlo también en papel), el que elijas TÚ entre todas mis OBRAS.
"...aunque andaba el muá taciturno, se detuvo ella a hablar conmigo, que valgo bien poco. ¿Por qué? Luego lo sabría. Sonaba una canción de Sabina, una de esas de canalla simpático que tan redondas le salen. ¿Qué talll? He tenido siglos mejores, le dije. Se rio. Se arremolinó el pelo frente a mí. ¿Por qué? También luego lo sabría... El caso es que me ROZÓ las manos con las suyas y sus pechos contra los míos. La zona de su vestido turquesa con mi camisa fucsia a la altura de los respectivos pechos, quiero decir. No te creas, acusé el par de alfilerazos contra mi pálido esternón. Yo creo que se me puso piel de gallina, porque la rubia bien guapa volvió a reírse. Y bueno, me soltó allí –no daba crédito muá- que..."
"...Y mientras mirábamos hacia donde él nos indicaba -con el rabillo del ojo y como si entrara yo entonces en estado de coma lo pude ver- en audaz y sigilosa maniobra vista y no vista –mira tú quién venía a ser de verdad allí el gran Julio César- procedió a sobetear de lo lindo y con avidez lujuriosa las desnudas rodillas de mi amiga socióloga con sus manos gordezuelas. Aquello adquirió entonces los contornos propios de una trama no del todo real, la misma que adquieren los hechos al deslizarse hacia los confines de lo onírico: el tiempo parecía haberse estancado dentro del taxi egipcio, el neón enrojeciéndonos en verticales líneas sucesivas el semblante, vueltos los dos hacia aquellas pirámides rocambolescas, mis ojos, como en los bajorrelieves egipcíacos, que no miraban hacia donde tenía yo orientado el cuerpo, mi amiga que sí que no apartaba los ojos de las Pirámides, y el taxista aquel que, vuelto por entre los asientos delanteros hacia los nuestros, con delectación de perista, magreaba, toqueteaba, le manoseaba en silencio una y otra vez las magníficas y redonditas rodillas a mi amiga la socióloga. Recuerdo que entonces... (pg 24 de mis SIETE RELATOS IMPAGABLES).
La buena poesía, el buen poema, es también como un bombón: breve pero muy intenso, uno al día, paladeándolo en la boca sin prisa, llenándotela de su aroma, ese estallido de sabor ahí, pintándote un poco la lengua, anegándotela, comunicándote su delicado sentir, que es un cantar, el dulce suspiro a que te mueve, hmmm, pero qué rico… y a continuar luego ya con lo que queda del día... o de la noche, tan feliz.
Muchas veces me siento como un náufrago arrojado sobre un islote mínimo que cada mañana lanzara su mensaje-dentro-de-una-botella, eehh, que estoy aquí, con su fecha cada uno de ellos, para del todo no perderme, ehh, aquí, sí, aquí…¡LIBROS BUENOS Y BARATOS!, escritos por mí, sí, ehh… a ver si mensaje y botella llegan a alguna parte, a alguna Persona… o se hunden un día más bajo la inmensa negrura de estas aguas enturbiadas de espejismos.