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viernes, 20 de marzo de 2015

Significado del posado de Tania

     



   Primero con publicidad y alevosía Monedero le comió el Roscón a la Lomana, so beautiful people ella. Después Pablo Iglesias, maquillado como una mona, con guantes de boxeo como Sabina en el disco aquel, posó para el Vanity Fair, okey wey. Vino griego de Varoufakis luego para el París Match con vistas al Partenón, vaya mogollón. En fin, posa Tania con aires de femme fatale, con ínfulas de modelo de alta costura y baja impostura, para el Yo Dona, agárrate las feromonas. ¿Han sucumbido los prodigiosos antisistema a La hoguera de las vanidades capitalistas?
     
   Quién lo sabe, si acaso Chávez. Es como si de alguna oscura manera hubieran olfateado ellos, los iracundos Líderes de la Indignación de los pobres, que para asaltar el Poder les es preciso pagar antes el peaje obligado que domina la época: la Era de las Celebrities bobas. ¿Quieres dinamitar el odioso Sistema Capitalista? Dabuten, pero primero para ello has de ser universalmente conocido. Intuyen a la perfección los apocalípticos Líderes de la Indignación que esos alardes de glamour elitista y famoso no les van a restar apoyo entre las masas más humildes, pues aman/odian estos también esas formas ociosas de vida, que constituyen el idiota espíritu de los tiempos que vivimos.
   
   Si antes lo que valían eran las “obras” de las personas, -sus actos, sí, pero también sus obras, es decir, sus libros, cuadros, películas, sinfonías, empresas, huelgas- ahora lo que cuenta es el número de reflejos que las muchedumbres le repican a la pixelada pantalla de tu Fama: el número de seguidores que tienes en las redes. Para conseguir eso hay que salir donde salen las Celebrities, hacerse uno mismo una de ellas.
   
    ¿Que se reflejan y ensalzan así los valores y los modelos de las clases dominantes, -¡horror, la Casta!-  esas mismas a las que se pretende someter? Ya dijo Pablo Iglesias que la Política es cabalgar contradicciones… y que él estaba dispuesto a cabalgarlas. Sea todo por el asalto al Poder. Lo de la soga de Lenin también, la que los capitalistas encantados les venderían… para con ella misma ser luego por ellos ahorcados.

     
   ¿Qué sobre todo entrelíneas sobre todo nos susurra Tania Sánchez con su posado monegasco y sus maneras de dudosa starlette? Oiga, que yo soy beautiful people, que soy yo la pupila mejor de Carmen Lomana. ¿Una Pasionaria retropostmoderna? Eso, mírala, se lo está pensando.




SOBRE LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS

       Y estoy convencido también de que si te gusta escribir, aunque sea sin mayores pretensiones, mis HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS te servirán de inspiración y te aportarán ideas, modelos, motivos, recursos  y maneras concretas para que también tú te atrevas a emprender la aventura de escribir un libro. Pídemelo, plis. 
  

jueves, 19 de marzo de 2015

Padre sin estampa



   Acaso mi padre no merezca quien le escriba. Él no es un legendario coronel sietemachos, no. Su figura nunca bailará boleros por la imaginación de Almodóvar. O claqué por la de Woody Allen. ¿Un suelto por la deTarantino, quizás? De Tarantino mejor ni hablamos. ¿Sabes?, mi padre nunca me zurró de niño. Mi padre no ha sido alcohólico, ni maníaco-depresivo, ni siquiera ludópata. Podría al menos haber sido ladrón, o un poco asesino, un simpático estafador, qué se yo. Nada de eso. Jamás se largó de casa olisqueándole las feromonas a ninguna querindonga fatal. Tampoco destrozó vajillas a lo Marlon Brando cualquier día que el tranvía no le llevara a su deseo. No, mi padre, su vida, no tiene el más mínimo interés artístico.
     
   Lo único que él tenía, recién casado ya, era una yegua alazana del color de la canela. De ella se servía para las fatigosas tareas agrícolas en su pueblajo segoviano. Arar, trillar, acarrear, escardar, cosechar, esas labores tan cacofónicas. Llegó un momento en que el campo apenas daba ya para comer, y Madrid era entonces una inmensa fábrica de oportunidades inciertas que tantos sueños de darse una vida mejor atraía. Un Hollywood para pueblerinos sin glamour alguno, vamos.
    
     Le debió dar pena tener que vender su yegua, aunque seguro que menos que la que yo ahora imagino, porque la necesidad se aviene mal con el ternurismo. Podía así comprar los cuatro trastos necesarios para meterse con su mujer y dos hijos de cuatro y dos años en una habitación con derecho a cocina de un semisótano sin luz natural cerca de la Estación del Norte. Una feroz alergia al cemento truncó el aguerrido albañil que ya apuntaba en él. En Marconi, la fábrica de relés eléctricos, la paga era una birria. ¿Qué hacer? que dijo el otro. Qué hacer para sacudirse el barro y el estigma de la miseria. Dónde descargar esas ansias atropelladas de comerse el mundo y salir adelante. No, no podía permitirse el lujo de ser rebelde, aunque sí tenía una causa.
    
    ¿Abrir una bodegucha? Pero, no sabías nada de aquel oficio, qué podía pasar. Pedir dinero al tío Flores con intereses de usura. Arriesgarse. Una bodega de mala muerte que sólo con el tiempo y un esfuerzo indesmayable –y el de mi madre, a su lado siempre- se convertiría en un modesto bar con cafetera y todo. Una cafetera de aquellas de brazo articulado en las que despachar un café era una prueba gimnástica. Más tarde comprar las mesas de formica, la vajilla, las cámaras frigoríficas, el televisor, que los clientes pudieran ver los toros y el boxeo allí, que no se fueran. Todo a plazos, claro.
     
      Abrir el bar a las seis de la mañana, no cerrarlo antes de la una de la madrugada. No librar un solo día durante más de diez años, guiados sólo por la luz del ciego anhelo de dejar atrás la pobreza. Aprendiendo a la vez, poco a poco, a mantener la clientela, a aguzar el instinto y la voluntad inquebrantable, sin apenas tiempo para descansar, sin ayuda, superando sinsabores y reveses –siempre abrían cerca bares nuevos y más modernos-, rehuyendo las fáciles tentaciones de quien nunca tuvo nada y encuentra al fin cuatro duros en el bolsillo. No parar, reformar, ampliar con el local de al lado, una barra nueva de zinc, toldos de color. Comprar por fin –delante de una montaña de letras, de las de pagar- un minúsculo piso bajo en Aluche, helador en invierno y un horno durante las noches del verano.
     
     Años de incertidumbre, en los que cada señor que llegaba al bar con un maletín podía ser un cobrador. ¿Podremos pagar? Aquel, de impoluta gabardina, al que hubo que dar hasta la calderilla que quedaba en la registradora. Noches de caer rendido en la cama, con hijos pequeños que dormían primero entre cajas de vino –ése fue el aroma peleón que envolvió mis sueños infantiles- o encima de una mesa, entre los alegres clientes nocturnos. Días y años de trabajar resfriado incluso, o con ojos brillantes a la vez por la fiebre y el tesón, doloridos e hinchados los dedos por los sabañones del agua fría.
    
     Mi padre, en fin, que nunca regaló a mi madre una sortija de diamantes el día de su aniversario. Ni podía, ni cuando ya pudo le gustaron nunca “esas bobadas”. Pero pelearon muy duro juntos, rieron y discutieron juntos, se aventuraron y se ilusionaron juntos y juntos paladearon la alegría intraducible de las recompensas conseguidas con el sudor y el afán propios, que transfiguran las meras cosas en testimonios espirituales de ese empeño. Creo que no ha habido un solo día en sus vidas que no hayan dormido juntos. Unieron sus alientos en una tarea común, que era el listón que para los dos sancionaba su valía y que les empujaba a la vez a superarse. Se han entregado la vida el uno al otro. Se diría, por ponerle un poco de falsa y manida literatura a su modesta epopeya, que el día que decidieron unir sus vidas, fue como si en efecto se soldaran el uno contra el otro, y que no hubieran dejado desde entonces de cabalgar unidos, a los lomos de aquella yegua alazana color canela de su prehistoria, infatigables y joviales, en la remontada de la escarpada ladera de la montaña de la vida.
     
   Y verles ahora, de viejos, a veces discutir con encono y cruzarse crueles reproches por cuenta de quién olvidó regar los geranios, o quien confundió el programa de la lavadora, o quién ha de marchar al exilio de la habitación de al lado para ver a solas su triste serial favorito, le llena a uno, he de reconocerlo, de un terror… tarantino. También puede que estas lineas  sirvan para doblegarlo.
     
     Pero sí, la peripecia de mi padre al cabo no encierra enjundia artística alguna. Resulta insulsa y tediosa, lo sé. No sólo la suya. También la de millones de hombres y mujeres que como él, sin apenas formación y en un ambiente hostil, pero con idéntico coraje indomable, mejoraron su suerte y la de los suyos, y mejorándose ellos, hicieron también mejor cuanto les rodeaba. Ningún creador –de esos de los que se asegura indagan como nadie en las más esenciales notas de la condición humana- compondrá con sus vidas poema, película o himno alguno. Mi padre, ya se ve, tampoco es el padre de Franz Kafka. Es sólo mi padre. 




(Viento de marzo, amigo. ¿Regalarle a alguien, regalarte mi libro? ¿Agradeces el blog? ¿Lo valoras? ¿Merece una pequeña recompensa? Necesito vender algún ejemplar más de mi libro, que es además muy bueno -creo-, para seguir escribiendo también este blog. Pídemelo y te lo dedicaré personalmente. Precio por correo ordinario: 10 euros. Precio por correo certificado: 15 euros)
  

LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen, análisis y UN CAPÍTULO de la obra en estos enlaces)
UN CAPÍTULO:
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 18 de marzo de 2015

Los niños verdugos de la Yihad, la Formación del Espíritu Criminal

    


    “Me resisto a amar una Creación en la que los niños son torturados”, ese era el lamento existencialista de Albert Camus que a muchos, al leerlo, nos heló las venas. ¡Es verdad! Qué diría hoy Albert Camus de la Creación Yihadista, esa en la que tan perfectamente preparan a niños de 12 años para torturar y ejecutar sin compasión y llenos de odio a personas humilladas e indefensas.
     
   En parte porque las películas tarantinas y sus mugrientos derivados nos han familiarizado con la más morbosa violencia, inmunizando en las mentes el natural asco que nos produce cualquier barbaridad hasta casi hacernos sonreír ante la misma, en parte porque, como sabemos de sobra, la maldad de los hombres en la realidad supera siempre también cualquiera de la ficción, la delirante atrocidad de los niños verdugos de la Yihad, tras un par de muecas de fingida indignación, acaba hoy por hacérsenos soportable. Una más.
     
   Asombra, sí, la siniestra habilidad con que los cerebros yihadistas consiguen darle la vuelta al imaginario colectivo con que Occidente inviste a la infancia: donde éste pone candor, inocencia y juego, sobreponen ellos furor, fanatismo y crimen. ¡Y con qué malvada pericia lo consiguen! Sin pestañear, sin inmutarse… ¡por el amor de Dios!... sin temblarle siquiera el pulso, jaleando a Alá además, la diabólica criatura destroza de un tiro en la nuca el cráneo del infiel y remata luego tan pimpante la humana sanguinolencia que a los pies agoniza.
     
   Cómo no acordarse entonces de los perversos guardias rojos de Mao, aquellos mozalbetes ultracomunistas que, jaleados por sus mayores, bordaron muy semejantes hazañas. Más jóvenes aún estos niños verdugos de la Yihad, peores incluso que los niños de las guerras tribales africanas, ya que en frío ejecutan sus crímenes. Cómo no recordar también al abyecto embajador chavista, que recientemente se explayaba en público sobre la rapidez con la que la bala deshace el cráneo del opositor.
   
   Bueno, no hay que afligirse demasiado: pronto llegará la oportuna viñeta del gran Forges demostrándonos que aquí los curas más o menos vienen a hacer lo mismo que los instructores de los niños verdugos de la Yihad, de los que, como de sobra sabemos, también Occidente es el principal culpable.

     


 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS  
   A Armando, un cuarentón de clase media, un buen día su mujer le señala la puerta de salida de casa. Ella ha encontrado a otro más alto, más fuerte y más guapo que él. “Aprende a quererte y los demás te querrán”, le sentencia. Descubre entonces Armando, de golpe, su minusvalía emocional: un paria en la tierra de los afectos. Ha de salir al mundo; a un mundo, que por temperamento, le es ancho y ajeno. Cómo superar su desconcierto, cómo sobrellevar esa zozobra, cómo suturar la herida… Cómo aprender a re-armarse. En las asombrosas peripecias humorísticas, librescas y sentimentales que le suceden, en ese cúmulo de emocionantes encuentros y desencuentros… ¿hallará siquiera a medias Armando su lugar al sol?

  Me encantará dedicártelas personalmente

martes, 17 de marzo de 2015

Canción de Varoufakis aahhhm! (Poessía 83)

   


   Nada, ya sabes, le das al vídeo este y canturreamos juntos, si te piacce, los dudosos arreglitos que en honor de Varoufakis y su estelar posado en el Paris Match le fice yo al temazo de Los del Río. Vámonos.



Dale a tu cuerpo alegría Varufakis
que tu cuerpo es pa darle sangría y caviar bueno
dale a tu cuerpo alegría Varufakis
eeeh Varufakis… aaah!
(bis)

Varufakis tiene novia ricachona
y un pisito con vistas al Partenón
y en el cierre de campaña con Coletas
prometió ¡Revolución!
aaah!
(bis)

Dale a tu cuerpo alegría Varufakis
que tu cuerpo es pa darle ambrosía y Casa Nueva
dale a tu cuerpo alegría Varufakis
eeeh Varufakis… aaah!
(bis)

Varufakis, Varufakis, Varufakis
que les copias a los Ricos los esquemas
Varufakis, Varufakis, Varufakis
dónde dejas tus ideas guerrilleras
aaah!

Dale a tu cuerpo posados Varufakis
que tu cuerpo es pa darle Paris Match y pasarela
dale a tu cuerpo glamour Varufakis
eeeh Varoufakis… aaah!
(bis)

Varoufakis sueña ser un Lord Inglés
y se pone la burberry del revés
le gustaría una cátedra en Oxford
y ligarse a Beyoncé
aaahm!
(bis)

Dale a tu morro regalías Varoufakis
que tu morro es pa darle ostentaciones y riquezas
dale a tu morro altanería Varoufakis
eeeh Varufakis… aaah!
(bis)

En Grecia la pobreza es un drama
Desahucios, suicidios a punta pala
a qué viene entonces Varoufakis
esta opulenta portada
(bis)

Qué jeta tienes de farsante Varoufakis
que esas fotos son de colleja y guillotina
eso no se le hace al pobre Pueblo Griego
ay, ¡Guillotinas!... aaah! 
(bis)


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LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)


  

lunes, 16 de marzo de 2015

Los de Podemos retratándosee, retratándoseee

  

   Menudos retratos nos depara la rugiente actualidad. Ahí los tenemos, con su física y su química, que ya no pueden más, ya no pueden más, retratándosee, retratándoseee:
     
   - O sea, que en el paradisíaco nido de víboras delictuosas que era el Banco de Andorra y filiales, a la vez deponían, juntitos pero no revueltos, Putin, los narcos, Gao Pin, los Pujoles, la Mafia y los Chavistas Pata Negra. La sal de la tierra, vamos.
     
  - O sea que nada menos que en el Parlamento Europeo a favor del gangsterismo grotesco de Maduro, de la hipercorruta Casta Chavista, votaron (hablan luego ellos de Mafia) los comunistas de IU, Compromís, ERC, los Podemos y los Bilduetarras. La esperanza de la Humanidad, vamos.

      
   Esos retratos fantásticos se perderán también como lágrimas en la lluvia, porque la Izquierda hegemoniza el machaqueo publicístico sobre las conciencias, pero al menos aquí esta nada con ínfulas (de las buenas) los expuso.  



Encontrarás en mi libro, LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS, humor y amor, alegrías y tristezas, encuentros y desencuentros, presente y pasado, trozos de vida al acecho, un cuarentón abandonado, discotecas dudosas, fatales mujeres, rollizas peluqueras, un sofá misterioso y abrazador, un cartel de Comisiones, un buzón en el que ya no figura tu nombre, la dentadura perfecta de Burt Lancaster, el fiasco de una noche de verano, una chinita que hace como que toca el violonchelo en el metro, una niña que juega en el patio a la rayuela mientras otro niño la observa tras las cortinas y un tercero enchufa triples como un descosido, lo que entre ellos tres sucede, una tía y su sobrino en la sagrada edad de la iniciación erótica de éste, Nocheviejas agridulces, risas y humo, ginebra y música, un amigo fiel, una mujer solitaria, otra mujer bella y propagandista, los malentendidos en que consiste a veces la existencia, alguien del pasado que reaparece para bien y para mal, un héroe local, el lío de un sms enviado por error, unas navidades tristes, una Venecia imaginaria, un vikingo fenomenal, la fuerza del sol, la memoria de la emigración, un juego de dardos al límite, un padre y un hijo paseantes y ofuscados, un ascensor y una comunidad de vecinos estrafalarios, una patata frita elevada hacia el Cielo como una hostia, un cumpleaños insólito cantando a lo Sabina entre polacos, todo eso, como un baúl de la Piquer muy revuelto, como un arca de Noé para el diluvio sentimental del protagonista, de este Armando que está, en efecto desármandose y rearmándose al paso duro de los días, tras la estela todo de su particular sensibilidad... todo eso y más, oportunamente dosificado, en mi libro hallarás.

domingo, 15 de marzo de 2015

Poesía... ¿eres tú?

     


   Malos tiempos para la lírica, decían y cantaban en los 80 de la Movida. ¿Cómo entonces los de ahora, cuando apenas la gente para ya quieta, azacaneados como vamos todos tras el prurito incesante del parpadeo de las pantallitas en las redes, que sólo eso son, redes que enredan y apenas nada serio anudan? Digámoslo una vez más: ya no se lee, a lo sumo, se escanea con la mirada… y zumbando a otra cosa, mariposa del 3.0. ¿Entonces? Pésimos tiempos para la poesía estos. Salvo que seas una Celebritie, claro, que a ellas todo les vale.
      
   La poesía, que es justo eso, ver más, está por completo reñida con el griterío y con las prisas. Cómo va a conseguir hoy la poesía de un don nadie su misión esencial, que te detengas en las palabras, que para el lector el mundo cese y todo se clausure, excepto el rumor de esas palabras alcanzándote por adentro. Cómo va a conseguir la poesía hoy, en los tiempos del exabrupto, su destino necesario que es sólo el de que quieras tú llevarte esas palabras a la boca, que aniden y dancen las mismas entre tus labios, que ellos lentísimamente las perfilen y pronuncien, que las paladees y acunes, que de allí no se vayan. Un imposible, para el  muá….  Eppur si muove, que dijo aquel. 

     


 SINOPSIS DE “LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS”

   Me preguntaban ayer, “bueno, vale, ¿pero tu libro de qué va?”. Me hubiera gustado contestar lo de Woody Allen a propósito de “Guerra y Paz”: “Va de Rusia”. Decirle yo: “Va de las ilusiones”. Pero al escritor sin Nombre ni Contactos, esos lujos le están vedados. Tuve entonces que pensarlo.  
   Mi libro cuenta la historia de un cuarentón al que su mujer, que ha encontrado otro más alto, más fuerte y más guapo que él, le señala la puerta de salida de casa. Descubre entonces de golpe su minusvalía emocional: un paria en la tierra de los afectos. De cuanto le ocurre después, cuando ha de salir al mundo, que le es ancho y ajeno, para superar su zozobra, para engañar a su desconcierto. De lo duro que se le hace ese aprendizaje elemental de la supervivencia afectiva. De cómo hallará en la propia escritura, y en los humorísticos y sentimentales encuentros y desencuentros de la realidad, a trancas y barrancas, la brújula que le permita hallar al cabo su lugar al sol,  una imagen aceptable de sí mismo, y levantar así el muro de la obturación interna que le impide ver la belleza y el propio absurdo del mundo y de la vida, que es lo único que tenemos. De eso, de esas ínfulas buenas trata mi libro.

sábado, 14 de marzo de 2015

Just a little tuit con Rosa Montero. EL DESENLACE

      

   Me llamó la atención ese tuit…  ¡de la mano de Rosa Montero! Guardo un dorado recuerdo de su mítica novela, Crónica del desamor, cuajada la misma de un sugestivo laberinto sentimental.  Una vez fue ella a la Facul a darnos una charla, invitada por una profe nuestra, y se nos mostró allí muy sencilla y encantadora. Hum, aquel Tiempo. Me gusta también porque, formando parte indudable de las huestes de la Progresía, a mi juicio ha demostrado ella un criterio propio, alejado de los hurones del sectarismo.
      
   Era un tuit de la escritora… sin palabra alguna: sólo un típico montaje de imágenes que, sobre las cabezas de dos aparecidas,  las dos niñas aterradoras y góticas de El resplandor, colocaba las de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, así deformadas y horripilantes, para miedo y solaz de la grey progresista y asociados, que mucho se lo retuiteaban. En parte por ese cúmulo de recuerdos atraídos, en parte porque me hacía ilusión dirigirme a ella, allá que interpelé a Rosa:
   -Demasiado facilón, Rosa. No pensaba que Ud hacía esas cosas. Imagine lo que podríamos hacer cualquiera con los Gabilondos.
     
  Pues al poco, como a través del tiempo confirmando su humana amabilidad y cercanía -¡y qué grata sorpresa fué-  allí que se me apareció Rosa Montero, tan tranquila contestándome:
     -Pues hazlo, por favor!!!  Si es bueno, me reiré.
   
   Me desarmó Rosa así. No me lo esperaba, y no tenía la bala preparada, era eso. Más los nervios, pues debía yo responder a Rosa Montero pero ya, antes de que la gaseosa del tuiteo súbito se disipase y perdiese todo sentido. Y además, que yo no sé trajinar en internet esos montajes de imágenes. Tuiteé entonces lo que pude.
     -Vale, va: si Iñaki presumió de arrear de niño muchas “hostias” a sus hermanos, eslogan para don Ángel: POR UN PUÑADO DE HOSTIAS.
     
   Bueno, pensé, al menos siendo yo escritor sin Nombre, a bote pronto me desenvolví con palabras sólo. Pero no, no debió ser bueno mi apalabrado tuit, a diferencia del icónico suyo, ni por tanto debí convocar la risa de Rosa, pues de ella no tuve noticia ya. Despechado de rechazo, aún le insistí al rato, esta vez por la teórica:
   -Es más eficaz hoy un mal chiste que un artículo, vale. Degradación cultural. En los políticos, vale, ¿pero en los intelectuales?
     
   Quería yo inquirirle así a Rosa sobre la regresión cultural que experimentamos, en virtud de la cual, no ya un libro, ¡ni siquiera un artículo! mueve ya a nadie, mucho menos en todo caso que cualquier gracieta primaria y bajuna que con viral extensión se expande por las redes, conformando así la Opinión (¿?) Pública. ¡Incluso los artículos son ya reductos de minorías viejunas y trasnochadas! Es todo lo que va de Vázquez Montalbán a… al Wyoming. ¿Vivimos o no una derrota del pensamiento y de la cultura?
   
   En fin, que Rosa Montero tampoco a esto me contestó, y aunque hubiera fantaseado uno algo con ello, con llevarle la contra y eso, tampoco la espinita de su desdén nubló el contento por haber recobrado yo, con aquel mínimo lance cibernético, la memoria de un tiempo –hum, entonces, cuando éramos jóvenes y atolondrados- ya no tan perdido. Luego dicen que el Twitter no sirve para nada.   
   
  
  

   
(Viento de marzo, amigo. ¿Regalar a otro amigo/a, regalarte mi libro? ¿Agradeces el blog? ¿Lo valoras? ¿Merece una pequeña recompensa? Necesito vender algún ejemplar más de mi libro, que es además muy bueno -creo-, para seguir escribiendo también este blog. Pídemelo y te lo dedicaré personalmente. Precio por correo ordinario: 10 euros. Precio por correo certificado: 15 euros)
  

LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen, análisis y UN CAPÍTULO de la obra en estos enlaces)
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154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 13 de marzo de 2015

Just a little tuit... con Rosa Montero



    Me llamó la atención ese tuit…  ¡de la mano de Rosa Montero! Guardo un dorado recuerdo de su mítica novela, Crónica del desamor, cuajada la misma de un sugestivo laberinto sentimental.  Una vez fue ella a la Facul a darnos una charla, invitada por una profe nuestra, y se nos mostró allí muy sencilla y encantadora. Hum, aquel Tiempo. Me gusta también Rosa porque, formando parte indudable de las huestes de la Progresía, a mi juicio ha demostrado ella un criterio propio, alejado de los hurones del sectarismo.
      
   Era un tuit de la escritora… sin palabra alguna: sólo un típico montaje de imágenes que, sobre las cabezas de dos aparecidas,  las dos niñas aterradoras y góticas de El resplandor, colocaba las de Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, así deformadas y horripilantes, para miedo y solaz de la grey progresista y asociados, que mucho se lo retuiteaban. En parte por ese cúmulo de recuerdos atraídos, en parte porque me hacía ilusión dirigirme a ella, allá que interpelé a Rosa:
  
   -Demasiado facilón, Rosa. No pensaba que Ud hacía esas cosas. Imagine lo que podríamos hacer cualquiera con los Gabilondos.
     
  Pues al poco, como a través del tiempo confirmando su humana amabilidad y cercanía -¡y qué grata sorpresa fué-  allí que se me apareció Rosa Montero, tan tranquila contestándome:
     
   -Pues hazlo, por favor!!!  Si es bueno, me reiré.
   
   Me desarmó Rosa así. No me lo esperaba, y no tenía la bala preparada, era eso. Más los nervios, pues debía yo responder a Rosa Montero pero ya, antes de que la gaseosa del tuiteo súbito se disipase y perdiese todo sentido. Y además, que yo no sé trajinar en internet esos montajes de imágenes. Tuiteé entonces lo que pude.

     
   -Vale, va: si Iñaki presumió de arrear de niño muchas “hostias” a sus hermanos, eslogan para don Ángel: POR UN PUÑADO DE HOSTIAS.

Lo que luego pasó, lector, mañana CONTINUARÁ



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS  
   A Armando, un cuarentón de clase media, un buen día su mujer le señala la puerta de salida de casa. Ella ha encontrado a otro más alto, más fuerte y más guapo que él. “Aprende a quererte y los demás te querrán”, le sentencia. Descubre entonces Armando, de golpe, su minusvalía emocional: un paria en la tierra de los afectos. Ha de salir al mundo; a un mundo, que por temperamento, le es ancho y ajeno. Cómo superar su desconcierto, cómo sobrellevar esa zozobra, cómo suturar la herida… Cómo aprender a re-armarse. En las peripecias humorísticas, librescas y sentimentales que le suceden, en ese cúmulo de emocionantes encuentros y desencuentros… ¿hallará siquiera a medias Armando su lugar al sol?

Me encantará dedicártelo

jueves, 12 de marzo de 2015

Teresa, Maite, IU, los Podemos y los etarras

   


     Desgranaba la otra noche, con la emoción que transporta su vibrante voz y la justicia de su causa, Teresa Jiménez Becerril en 13 TV los parabienes y obsequiosos plácemes con los que miembros de Podemos e IU acogieron en el Parlamento Europeo a “Etxerat”, la plataforma de apoyo a ETA (familiares, amigos, abogados) en muy recientes fechas. “Nos han expresado su solidaridad con nuestro sufrimiento”, aseguraron los de Etxerat en referencia a Podemos e IU.
     
    Sólo Teresa y Maite Pagaza, valientes y corajudas de verdad, han alzado la voz contra la propagandística operación filoetarra, que tan servicial acogida ha encontrado entre podemitas y comunistas. Algo más que los recortes derivados de una crisis económica han recibido ellas, como cada una de las víctimas del terror y sus familiares, asesinados y liquidados como perros, burladas e insultadas después sin piedad por el entramado etarra.
     Es que, oyes, fíjate tú, los de Etxerat se quejan de los kilómetros que han de recorrer para ver a los presos etarras. “Ojalá hubiera carreteras al cielo, que mi madre se haría todos los kilómetros que hubiera. ¿A quién le lleva mi madre el bocadillo”, se lamentaba Teresa, y nos ponía con su verdad incontestable el nudo en la garganta.

       Para Maite Pagaza la añagaza propagandística filoetarra se enmarca en una estrategia de “maquillaje, que busca la inmunidad para los presos”. “En el caso de Podemos –añadió en Es Radio- están retratándose gota a gota”. Por eso mismo con extrema brillantez Santi Abascal ha asegurado que “si ETA nació en un seminario, Podemos nació en una herriko taberna”, donde el Maestro fundador dijera nada menos que era “un honor y un orgullo” hallarse. Ahora en Bruselas nos dejan la penúltima prueba de su liasson sentimental. 




  ACERCA DE “LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS”
   De las fatigas, de la incomprensión, del desánimo, de las falsas palabras de supuestos admiradores, de lo que cuesta cuando no tienes Nombre ni Contactos uno a uno ir dando luz a los ejemplares de tu libro, aún así dentro de unos números extremadamente ridículos, de todo eso sé mucho yo, tanto, que a veces me pregunto por qué y para qué seguir con la tabarra. Sólo el afecto demostrado de los que sí han creído en lo que hago, sólo el férreo convencimiento de que mi obra vale, sólo la lectura de Kafka, de Pessoa, de Bécquer, sostienen mi pobre vuelo. Así es. 

miércoles, 11 de marzo de 2015

... Y Andreas Kümmert dijo NO, sólo soy un pequeño músico

     


  Fue un pequeño momento estelar, una parábola ejemplar para estos tiempos de las CELEBRITIES bobas. Su voz, grave y melodiosa a un tiempo, mueve a asombro, aunque gaste unas trazas contrahechas: retaco, regordete y sonrosado, alopécico y timidote, con gafotas de esas que te hacen ojos de besugo sobre unas rojas  y silvestres barbitas de chivo.
   
    Pues, Andreas Kümmert, ataviado para la Gala como el que anda por casa rascándose la barriga, ganó con su Heart of Stone  la votación entre toda la Alemania espectadora para acudir al certamen de Eurovisión. Y cuando la última campeona, Conchita Wurst, la mujer barbuda, procedió a la lectura del fallo y la teutona presentadora –una rubiota colosal con los pechos apuntando al cielo y un moño vertical y fálico como el mismo Empire State de alto- le abordó micro en ristre con el arquetípico qué-se-siente-en-estos-momentos, Andreas bajó la vista, se ruborizó -sonrosándose así un poco más- y como todo un Héroe de la renuncia, como el inspirado adalid de cierto fracaso que optara por llevar la contraria al signo exitoso de los Tiempos, como un antihéroe de toda la vida, golpeando con un pie sin parar levemente el suelo, simplemente dijo:
     “Lo siento pero… no. No me siento en condiciones. Sólo soy un pequeño músico”.
   
   En efecto, como si hubiera en las puertas de ese Templo de la Celebridad proferido una blasfemia, una parte considerable del auditorio, sintiéndose contrariada, estalló en agrios abucheos hacia Andreas dirigidos, sin que le valiera a éste el haber pedido antes perdón. Más: la rubiota sacerdotisa del moño fálico que presentaba la Cosa, sorprendida, con ojos airados, le encimó –el pobre Andreas, intimidado por tanta mujer, dio un paso atrás- y, a medias enfurruñada, como despechada, maciza personificación ella de la Religión de la Fama, precisamente esta elocuente cutrez vino en directo a reprocharle:
     -“¡Esto es un coitus interruptus de la peor clase!
  
   ¡Eso al pobre Andreas le escupió allí! En esa alevosa exclamación retrataba la teutona conductora el ADN del Reinado de la Mugre: bajo glamourosa apariencia formal, la descarnada remoción de los más bajos instintos, la grosera sexualización de la cultura y la promoción del Éxito instantáneo que convierta a los ciudadanos en masas de simples terminales de hiperconsumo, eufóricas en apariencia.
   
   Cuentan las crónicas del evento, añadiendo gotas de misterio y terror gótico a la historia de Andreas, que cuando aquello acabó, sin participar en la rueda de prensa, “Andreas fue trasladado a su domicilio en secreto”. En fin, si Diógenes una vez a Alejandro Magno, que le ofrecía todo, dijera… apartáos, Majestad, me quitáis el Sol, ahora este genial Andreas a la tectónica teutónica dijo… sólo soy un pequeño músico. Y desapareció hacia el fondo del escenario. ¡Corazón de artista! ¡Bravo!   
    

      

Y esto me escribió Mari Carmen M Marín sobre LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS:
“Cher Jose Antonio, t´est un poéte. ¡Es verdad que tu libro hay que leerlo a la tuya manera…es decir… parsimoniasamente… doucemente… amorosamente. Porque tus historias cortas son pequeñas vidas tintadas de poesía, de una nostalgia impregnada de recuerdos y de humor, y de una cierta ternura. Un poeta en el alma a la recherche … de su ideal de femme?...Historias tristes a veces, humorísticas otras, irónicas aussi y sobretodo, sí, “touchantes”. ¡No lamento en nada haber leído la tuya manera de escribir!

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LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON INFULAS
Amor, humor, ternura, ilusiones
¡Barato!