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domingo, 3 de abril de 2022

NO “DRIVE MY CAR”, PLIS

 


 Galardonada con el Oscar 2022 a la mejor película extranjera, Mejor guión en Cannes, Globo de Oro y Premio de la Crítica en Nueva York, Boston, San Francisco, Los Ángeles, Chicago y más, ahí es ná. Pagas y te la ves. Te la piensas y repiensas. Lees a los críticos luego (excepto Boyero, insobornable) con el cada vez más habitual incensario pero que a todo trapo por todo lo alto: obra maestra indiscutible… obra maestra rotunda… obra maestra… bellísima película… un viaje al mejor cine.... Como lo lees, cositas así sin cortarse uno tras otro todos, nacionales (los de El País, El Mundo, ABC, La Razón, El Periódico, Cinemanía…) e internacionales, oiga. Qué piensas tú: te reiteras en que cada vez más la Crítica está comprada, que el sindicato de múltiples intereses compartidos en estos tiempos bárbaros y totalitarios se ha interconectado y cerrado más que nunca… en detrimento del pagano consumidor, al que se estafa. Qué te ha parecido: una película interminable, artificialmente superestirada, que no progresa dramáticamente, que no crece, porque es monocorde, gélida en el peor sentido, reiterativa y grandilocuente; porque no sabe, a mi juicio, captar y contar los ingredientes y detalles materiales, emocionales y simbólicos a la vez, y las subtramas que apuntalen y potencien la historia principal, bien esbozada pero no enriquecida; porque se contenta con afirmarse, sobre pesados diálogos, en cuatro topicazos de libro de autoayuda y un par de guiños políticamente correctos. A años luz artísticos de obras como Paseando a Miss Daisy, Paris-Texas, Lo que queda del día o Deseando amar, por ejemplo, si de películas complejas y cautivadoras sobre el encuentro de dos personas muy distintas, sobre el dolor de la pérdida y la autocastración afectiva, sobre el infierno y el misterio del amor y la infidelidad, hablamos. Precisamente a lo que no aciertan los creadores de esta superpremiada película es a eso, a conducir el coche de su historia, que se les queda paradísimo.

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