No te imaginas a los personajes “comprometidos” de antes participando en
cosas como estas de James Bond y
similares, esas otrora consideradas como simples mercancías alienantes que sólo
rezumarían la criminal ideología del Sistema capitalista. 007, al Servicio de su Majestad… imperialista, se decía. La de
sesudos tochos que se habrán escrito desenmascarando el mensaje racista,
clasista y netamente fascista del personaje de Ian Fleming. Eso era antes. Quiero decir, que no te imaginas por
ejemplo a Bertolt Brecht –muy capaz
por otra parte de legitimar los criminales Procesos de Moscú- pringando en una
secuela del OO7. Y menos aún por el
estratosférico pastizal que además en la movida se va a apalancar este Héroe de
nuestro tiempo.
Hablan por tanto por sí solos los hechos acerca de la perfecta
incardinación de nuestro Héroe entre los engranajes del Sistema… -repitamos ya el mantra Indignado, por cierto el mismo que
el de Brecht- … basado en la
codicia, en la avaricia y el genocidio de los Pueblos. Más que incardinación
cabría decir que Bardem, como el
desatado personaje aquel de Walsh,
está en la cima del mundo. ¿No pasta acaso nuestro héroe en Hollywood? ¿No goza
de un caché con el que comerían caliente cientos de miles de desheredados de
este perro mundo?
Entonces, para camuflar esa complicidad de fondo, para seguir reinando
en el corazón de los desheredados, de tanto en tanto han de proferir los Héroes
de este Tiempo muy contestarias declaraciones verbales, con una virulencia en
las mismas que incluso a los extremistas de la Izquierda, a su lado, convierten
en moderados. Así, llega Bardem a
los madriles, a publicitar su dudosa mercancía, aupada la misma sobre infinitas
multinacionales depredadoras, y tiene que, para compensar, soltar una de estas
pildoritas ultraizquierdistas: “Al Gobierno le viene bien tanto paro para que
las condiciones laborales sean terribles”.
Vamos, que el gobierno disfruta contemplando el incremento del paro,
que gozan y se relamen Rajoy y cía imponiendo los recortes a
que la Ruina obliga. No es por tanto
la legítima exhibición de la discrepancia con una política sino, mucho más
allá, la suposición de una mala fe innata, y el proyectar sobre el público la
acusación de tener en el gobierno a unos auténticos sádicos sociales que se
deleitan, y que se aprovechan, con las desgracias de la gente.
Eso no es hacer política, Bardem, eso es hacerle vudú y
criminalizar a gentes entre las que forzosamente –como en el PSOE, como en IU- habrá de todo, y alguno de ellos es seguro que andarán, con
dedicación y honestidad, y a cambio de una soldada infinitesimal al lado de la
suya, quebrándose los sesos por enderezar la nave en ruinas de nuestra
Administración pública.
Pero es que justamente esa, la de presuponer siempre las más inhumanas intenciones en los representantes de la
Derecha española, es la eterna cantinela de agitación y propaganda de
muchos figurones izquierdistas forretis. Quieren hacerse perdonar así el pecado
de su muy real privilegio, el de traficar al servicio de Su Majestad, el Dólar.
Post/post: gracias a Santi, a CLAVE, a jaal, a Cesar, a Winnie0, a Juante, a Helio, a Jose María Souza, por mejorar con sus brillantes y respetuosas reflexiones este blog, por suscitar nuevos interrogantes, por bloggear ayer a mi lado, GRACIAS.

