Sí, porque para los Popes izquierdistas, los mismos que administran la Palabra y la dan a comulgar entre sus legiones de fervorosos fieles y aún mejores personas, cuando en una convocatoria electoral, que suele ser en la mayoría de ellas, gana la Izquierda, de su mano triunfan a la vez el Pueblo y la Democracia. Habló el Pueblo. Venció la Democracia. Puras emanaciones suyas. Se abren paso al tiempo la Primavera y el arco iris de la Alegría.
La Derecha Española, según el cliché machacón de esa Palabra revelada, la conforman sólo un hatajo de explotadores intransigentes deseosos de pisarle una vez más el cuello al obrero. No, ni de lejos son ellos Pueblo, ni aunque lo quisieran podrían ser ellos algún día carne de Pueblo. La Derecha Española es el invierno y el infierno de los pueblos. De manera que ayer sólo ocurrió eso, que diez millones largos de ricos decidieron apretarle un punto más las tuercas a los pobres.
Y en esas raras ocasiones en que no ganan los comicios, los Popes izquierdistas, adustos y contrariados en los centros de su inmensa sensibilidad, Indignados, vamos, empiezan a deslegitimar la democracia, simple mecanismo “formal”, y pasan a desempolvar ahora ante sus acólitos, como si fuera nuevo, el rancio pero cegador fetiche de la Revolución. A ver si así.

