Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Bale. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bale. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de mayo de 2018

¿Ronaldo? ¿Bale? La lección de Keylor Navas en la Decimotercera


   


   Vio el galés que el balón centrado se le quedaba atrás. Veloz e inspirado, giró entonces el cuerpo y, orientándolo de espaldas a la portería, salvando con esa sorpresa la vigilancia de los zagueros ingleses, se impulsó por los aires a la busca del balón casi ya perdido. De manera tan portentosa como precisa, haciendo tijera con las piernas, le proyectó así con la izquierda una formidable parábola al esférico, que inutilizó la estirada del cancerbero y por la misma escuadra de las redes rivales acabó. Un golazo de Bale que rimaba con uno clavado y reciente de Ronaldo. Un gol histórico para una Gesta Histórica del Real Madrid por nadie nunca conseguida: la Decimotercera Copa de Europa, la Tercera Consecutiva, en comandita con el mismo Trofeo para el club en Baloncesto. Total nada: la forja definitiva de un Equipo de Leyenda, de esos cuya alineación –con sus variantes- recitan de corrido y con arrobo durante décadas los aficionados mayores y los niños.  
   Pitó el Juez el final de la Final y, cuando en lógica y en justicia cabía sólo sobre el esplendor de la hierba desatar la alegría y concelebrar con compañeros, familia y aficionados hasta los confines ucranianos allegados,  la Epopeya por la nunca antes vista Hazaña, coincidieron también Ronaldo y Bale, enfermos de un Ego cuya desmesura nunca antes tampoco en Tratados de Patología ha sido conocida, en plantar allí mismo ante las cámaras el pinito de su personal tema, que ya a ambos dos les vale. Dos grandes chilenas, sí, Ronaldo y Bale, vale, pero es que antes Navas, Carvajal, Nacho, Ramos y Varane por todos se dejaron la piel en la pelea, Marcelo, Casemiro, Kros y Modric tejieron y destejieron incansables para todos, Benzemá, Lucas, Isco y Asensio os asistieron indesmayables, ¿por qué en el mismo momento de la Gloria olvidáis que sin ellos no sois nada, esto es, que nada más y nada menos que un equipo sois? También en esa esplendorosa hierba y ante las cámaras, el costarricense Keylor Navas, tan providencial como Vosotros,  de manera indirecta, si es que sois capaces de aprehenderla, os brindó la lección definitiva: que si mucho le ha dado él al club, a él este club se lo ha dado todo, y que querría seguir en él muchos años más. Aprended, aprended, pobrecitos.    

SOY ESCRITOR ¿BUSCAS UN BUEN LIBRO? LO TENGO:
“VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA”. 12 euros, envío incluido. 165 pgs de SENTIMIENTOS, HUMOR Y AVENTURAS acerca de la condición humana enamorada… y desenamorada, en muchas de sus vertientes, cimas y simas, con la emocionante recreación de las más perturbadoras encrucijadas a que nos arrojan los sentimientos inevitables. Personalmente dedicados. Pídemelos aquí o escríbeme a  josemp1961@yahoo.es   Es muy sencillo. 12 E por correo ordinario, envío incluido, a la dirección (PUEDE SER TAMBIÉN  la del trabajo, o la de un establecimiento público que conozcas, una OFICINA DE CORREOS, por ejemplo) de España que desees; 15 E por correo certificado. ¿PREFIERES CONTRA-REEMBOLSO? Escríbeme aquí y te informo sin compromiso.

jueves, 17 de abril de 2014

Esa galopada de Bale, ese esplendor sobre la hierba

     

   Es que tuvo la jugada todos los ingredientes épicos de una gesta, las dimensiones inconcebibles del más hermoso de los sueños, destinada por tanto a perdurar en la memoria y en el corazón de los buenos aficionados al deporte rey.

   Corría el minuto 85 de la Final, el Barcelona mágico del tiki-taka había conseguido empatar el encuentro y ponía una y otra vez cerco, con endiabladas triangulaciones, con la panoplia de toques, túneles y paredes que han hecho de su fútbol una analogía  del billar más prodigioso, la meta defendida por Iker.

     Sacó entonces tras inutilizar el enésimo asedio culé,  con orden y clase Isco el balón desde la defensa, enlazó con el luso Cointreau, que de una muy precisa calada al balón se lo brindó a Bale, escorado a la izquierda, aún sin traspasar la medular. Tenía enfrente a Batra, la más joven esperanza blaugrana. Se impulsó hacia delante el esférico, como en una patada a seguir del rugby, confiado, pese al titánico esfuerzo desarrollado durante todo el partido, en su portentosa zancada. Batra lo vió claro. Tenía que obstaculizar al expreso galés, desplazarle con el cuerpo fuera del campo, obturarle como fuera, aún a costa de que le señalaran falta. Y así lo hizo. Bale, con el impulso que llevaba, se vió confinado, arrojado cerca de las mismas gradas, más allá del área técnica del banquillo. Por un instante pareció que el juego quedaba detenido, que el árbitro señalaría la clara falta y que había quedado así neutralizada la contra madridista.
   
   Pero entonces, sacando fuerzas y una fe ciega nadie sabe de dónde, como en una olímpica final de los doscientos lisos por la calle de fuera corrida, lejos de detenerse y desistir, Bale hizo explotar como un loco la carrera que llevaba, devorando cual potro enloquecido a aéreas trancas  yardas y más yardas de césped, en círculo primero y luego en diagonal de kamikaze contra la meta del mormón Pinto, orientándose además en dos certeros toques el balón, a una velocidad tan vertiginosa en ese minuto que a quienes lo veían en directo ponía la carne de gallina –los vigilantes de las gradas no pudieron reprimir el girárseles el cuerpo y olvidar su cometido, tal era la atracción de esa inverosímil y supersónica aceleración en vivo- ese ciclón en acción que hacía inútil la carrera persecutoria más corta y ventajista de Batra, ante Pinto ya, cuando aún pudo todo malograrse, el golpe justo del galés allí, al límite del agónico esfuerzo, como Forrest Gump en el cine, como el alado Aquiles en la Ilíada, para clavarle el esférico entre las piernas al cancerbero culé , alojarlo al fondo de las mallas y sentenciar la Copa del Rey.


   
   Y entonces, también como Warren Beatty en aquella peli, el esplendor glorioso sobre la hierba de Gareth Bale, y a la vez abriéndose paso en todos el sitio que siempre ya ocupará esa estratosférica galopada suya, esa onírica explosión, como un precioso sueño fulgurante, esa belleza que perdurará en la memoria de cuantos aman este deporte.   





LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)