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lunes, 12 de noviembre de 2012

Insólitas lágrimas del Juez


    
    Se entiende el drama de un desahucio. Se comprende de sobra la tragedia que comporta un suicidio. Qué extraño es todo. El clima de histeria que existe, y que a toda costa se busca crear ahora, y que se propaga como un reguero inflamable entre una sociedad de pendulazos, cuando antesdeayer,  con muy similar énfasis lírico, se defendía el irrenunciable derecho a la eutanasia, y hasta al suicidio, que deberían los poderes públicos reconocer y casi amparar ¡YA! ante situaciones en las que es el sufrimiento  de difícil remedio.
  
   ¿Resulta entonces una provocación intolerable el sostener que hay muchas desgracias peores que la de perder una casa? Y claro que a todos se nos encoge el cuerpo ante las desesperadas situaciones a las que aboca esta espantosa crisis a la que no vemos fondo, frente a la que una sociedad hiperconsumista –muchos de cuyos miembros han desalojado de sus memorias el recuerdo de épocas de carencias, o directamente no las han conocido-  carece de resortes psicológicos con que encajarla.
   
   Pero es que además el caso de Baracaldo, las circunstancias que lo envuelven, para nada entran en el desarrollo del pretendido guión miserabilista. ¿Cuáles son los verdaderos motivos que deciden un suicidio? Se puede comprender la conmoción de los vecinos ante la tragedia. Se puede explicar, en el clima de Indignación ambiente, el que grupos políticos interesados quieran explotar pro domo sua ese espanto, o que Superprogresistas Cinco Estrellas ofrezcan el espectáculo de su graciosa solidaridad. Lo que es ya difícilmente explicable es que el Juez encargado de acudir a levantar el cadáver, es decir, a realizar su trabajo, reclame la presencia de los media y con voz quebrada por el llanto lleve a cabo una estrepitosa reivindicación política y corporativa a un tiempo.
     
   Mira que desde hace treinta años habremos presenciado crímenes espantosos, asesinatos con ensañamiento indecible sobre menores y a traición después de haberles sometido a horribles sevicias, o los perpetrados por bárbaros salvajes sobre mujeres indefensas, por no hablar de las más cobardes mutilaciones y asesinatos por cuenta del tiro en la nuca y las bombas de los terroristas del nacionalismo extremo. Muchos de ellos recientísimos, de extraordinaria crueldad y en la memoria de todos. En ningún caso, que uno sepa, viérase al Juez de turno derramándose en lágrimas y juramentándose en nombre de su profesión a acabar a través de iniciativas corporativistas con aquellos desmanes. Nunca vióse Señoría tan contrita. Son profesionales, claro, venía a entenderse. Jamás se vió un numerito parangonable al desarrollado por el Señor Juez ante el suicidio de la ex -concejal de Baracaldo desahuciada. En el mejor de los casos parece una palmaria demostración más de la horrible confusión de roles en el desquiciamiento general al que asistimos.    



Post/post: gracias a Winnie0, a Carlos, a Aspirante, a CLAVE, a Juante, a Napo, a Titania, a Victoria Luque, -qué alegría saber y recoger las palabras de mis más antiguos coleguis blogueros- a todos por dejarme la compañía valiosa de sus palabras, por bloggear en domingo conmigo, GRACIAS.