Ante una pregunta
levísimamente incómoda en la oficial rueda de prensa, -¿qué opina de aquellos
que piensan que sus obras son arquitectura espectáculo?- el flamante Premio
Príncipe de Asturias Frank Gehry, como
toda respuesta dedicó al respetable una colosal PEINETA, enhiesta como ninguna de sus chuchurrias “creaciones”. Si los Grandes Triunfadores, en el esplendor de su éxito, se despachan con
esa vulgar chulería prostibularia, qué no habríamos entonces de hacer los
anónimos fracasatis. Si las élites triunfantes son tan maleducadas, si
procuran esos ejemplos tan chungos, qué modales, qué gustos y orientaciones
esperar luego del común: la proliferación del homo gañanis, lo que más
se lleva hoy.
Quieren los triunfadores hoy, además de arramplarse los Premios más
oficiales -y el Pastizal a los mismos
anejo- los privilegios simbólicos también de los perdedores: ahí lo tenemos, a sus 85
años, menudo autodominio, exhibiendo las muecas tabernarias de un rockero malencarado
y perdedor, de una prostituta en noche aciaga, de un hooligan con la derrota de
sus colores a cuestas. Sólo que en todos estos hay además ramalazos de ternura
–el aura que añade siempre el fracaso- del que este Gehry anda del todo ausente.
Cuentan las crónicas que el afamado Gehry primero se marcó un bailecito cara a las cámaras, al son
de las oficiales gaitas que en el Hotel le recibieron, que conviene al caso
hacer siempre un poco el chorras,
quizás a juego con alguna de sus millonarias “obras”. Y luego de la peineta,
más abundó el artista en su desmadre padre: “el 98% de los edificios que se hacen son pura mierda, malditos edificios sin sensación ni sentido del
diseño ni respeto por la humanidad”. Pues es que ahora, si cada tres por dos no
sueltas por la boca el más inmediato nombre de los excrementos, es que no eres
nada. Eso, más ese meticuloso porcentaje, que es la simbólica extensión de la
peineta al 98% de sus colegas, y que encima –ful sobre la ful- hable el tío
precisamente de falta de respeto.
Se disculpó luego a medias Gehry de
su peineta, aunque no pudo borrar ya, claro, una prueba más de lo que en este
mísero blog -sin ningún éxito, desde luego, ¡incluso entre las escasas almas
apiadadas que se animan a comentarlo!-
analizamos, caracterizamos y denominamos regresión
cultural-sociedades de la telebasura-reinado de la Mugre-homo gañanis. Pues
nada, muchas felicidades, Frank Gehry.
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm,
cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en
España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones
del mundo” (Pessoa)

