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sábado, 9 de octubre de 2010

Trini, Guerra, Lissavetzsky, está todo PERFECTO

     A los socialistas de la Federal una Piedra Gómez que se les atravesó en el camino les mostró que su destino era rodar y rodar. Rodó y rodó la pobre Trini, que no le pudo al rudo vaquero Tomás y quedó de su chupa maltrecha, que ni el mismo ZP, que fue quien en verdad la estrelló, en el Senado quiso ya ni reconocerla –el Señorito es que las gasta así, no otro es su talante, lo dijo ya Jordi Sevilla-. Casi peor era ver la cara de viudo demudado que, sobre la bien triste que ya tenía, al mohíno Lissavetzky le ha quedado, que daban ganas y todo de ponerle ahora a él alguna medalla de esas que él tanto dio por ahí, sólo por ver si así se le subían un poco la color y la moral del Alcoyano. Tendrá ahora que abrazarse la pena que le consume a las farolas. Colocó entonces ZP otra más de sus logradas reflexiones, esas cosmovisiones penetrantes que tan merecida fama en todo el orbe como preclaro filósofo/poeta (no se sabé si más de uno que de otro, tal es su brillo en ambas categorías) le han reputado: “el que gana es el mejor, el que gana se lo merece”. Vaya, pensé, entonces, como antes de la drea había sostenido Él (el Señor que con solo sus palabritas derrite los relojes de todas las mundiales puertas del sol) que Trini era la mejor, reconocerá ahora que estaba equivocado, que la contestación interna crece, y acaso perdiéndose entre el Viento, dejará el puesto a otro... Ni hablar del gótico gato encerrado.

     En éstas llegó Alfonso G, que como un Oscar Wilde de pega pasado por el puño en alto de Rodiezmo, es que no pudo resistir la tentación de dejar muestra de su sorna: “la señorita Trini ha perdido”, graznó por lo bajini el en tiempos bígamo, conteniéndose además, como el cuervo de la fábula, el queso de la guasa en el pico mismo. Se ve que los aguerridos guerristas, que en su momento auparon a ZP contra Bono, se tronchan ahora navajeando a ZP a través de la pobre chupa, por el fango arrastrada, de Trini. Son los guerristas, como en el anuncio ese del metro, los que cada mañana abren las flores, las flores de la venganza, claro.

     Mas las Mujeres de la Federal, egregias matronas de decenas de organizaciones feministas, heridas en lo más propio de su amor y acusando de esta forma la estocada, tronaron sus malos humos y sus peores humores contra el histriónico lider internacionalista. Al mítico A Guerra cayóle encima la mundial: “sexismo, clasismo, misoginia, antiguo, rancio”. A las señoronas del PP se les puede poner de vuelta y media, ahora, haz un cuarto de ironía sobre una de nuestras heroínas y te verás de vuelta y media en todos los papeles.

     Parecía la cosa como la escenificación de aquella remota canción infantil que la niña de la Rayuela jamás ha dejado de canturrear para mí, aérea y radiante, saltando a la comba en el barrio de mi memoria -quien de vosotros,oh, amados lectores la recuerda, Javir seguro-, esa que decía: "el señorito Guerra me echa el humo... y yo le digo Guerra, eres un chulo, eres un chulo Guerra, eres un chulo, mi novio cuando fuma me echa el humo".( Será mejor no entrar ahora a escarbarle la trastienda psicoanalítica a la cancioncita de marras) A lo que íbamos: y entonces, para pasmo de todos, Bronco Guerra se la envainó y musitó: “bueno, bueno, retiro la palabra y ya está”. Moraleja de la sit-com: el alcalde de Madrid, como el niño ese del anuncio del metro, echó un ojo al panorama en derredor y, en los brazos de papá Rajoy, apenas se puede contener: “está todo PERFECTO”.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Cuando ZP mandó a Tomás Gómez a... Parla


 



    
Es posible que de economía, de idiomas, de historia, de filosofía, en fin, de humanísticas sabidurías ande ZP un poco PEZ, pero habrá que convenir en que sobre marrullerías políticas sábeselas todas el presidente discutido y discutible. Al dominio de ese exclusivo peritaje eligió él dedicar sus muchísimos años (casi veinte) de diputado mudito. Véase, si no, la reciente defenestración de Tomás Gómez, factótum del socialismo madrileño, a quien ZP en su momento encumbró –era el alcalde más votado del mundo- y a quien ahora, como en los sondeos pintan bastos, hay que descabalgar. Sí, algo de vaquero triste, despelujado y cubierto de polvo, al que el caballo de golpe hubiera tirado por los suelos, hásele quedado incrustado en el semblante a TG.


Se trata de detener la sangría de votos en la capital de la nación discutida y discutible. Si sale bien, se apuntará él el mérito. Si sale mal, como los elegidos son sobradamente conocidos, y hasta de relumbrón, sobre sus cabezas rodarán las culpas del estrépito. Y voilá, ahí tenemos, en pleno ferragosto, al tándem ganador haciéndose miles de fotos en la vía pública –porque ellos no son apparatchiks zetapeicos, qué va, son ellos puritita emanación de la misma calle, hijos del duro asfalto-. El día de la presentación se prodigaban ambos tantos y tan cumplidos arrumacos que parecían prestos a marcarse allí mismo el célebre vals de las mariposas.

Aunque a Lissavetzky, que dijo, como un Iniesta de ocasión, “salir a darlo todo”, no acabara de acompañarle el tipo. Su más acabado perfil es el de ese gris funcionario encargado de poner mil medallas en el que, por indudable mérito suyo, nadie repara. ¿Era necesario, señor Ponemedallas, en presencia del mismo TG, ponerle ya una bien grande a Trinidad Jiménez, su rival? Entre deportistas parecería eso juego sucio, desde luego. Y bueno, veíase a una Trinidad J radiante y hasta pletórica. Y de retórica, pletórica relucía también TJ, por cuanto juró y perjuró a los allí presentes, poniendo a ZP por testigo, que de ella y sólo de ella había sido la bombilla de la idea. Pero la verdad es que debe TJ adorar mucho a ZP, pues cuanto a éste de ella le peta, ella, chupa en ristre, al instante acomete, aun cuando nada al cabo concluya: Iberoamérica, Ayuntamiento de Madrid, Sanidad, Comunidad ahora.

Ironías del manifiesto destino socialista, vése ahora Tomás Gómez como el mismo ZP cuando, siendo sólo mudo diputado, se enfrentó a todo el oficial aparato. ZP habríase mutado ahora –pásmense los cielos- en el mismo F González, que apoyó entonces a Bono contra ZP. Oh, tiempos. Repase, pues, TG cuanto entonces maniobraron ZP y su troupe, despliegue esa misma astucia que a todos los descontentos algo promete, explote a conciencia las querellas intestinas y podrá subirse de nuevo al caballo ganador.

Lo que más sobresale en la jugada zetapeica es el horrísono contraste entre la obsequiosa neutralidad y hasta complicidad con que de un lado ZP respeta y secunda cuanto puedan decidir los socialistas catalanes, y de otro, la obscena intromisión con la que mangonea sin pudor alguno desde sus alturas y desde siempre al socialismo madrileño, a quien por sus más caprichosos designios arrastra como si de doncella por rastrojo se tratara.

De tal suerte que si TG, más que como alcalde de Parla, como legendario alcalde de Móstoles obrara y con coraje denunciara la zetapeica invasión, si como Gary Cooper en Sólo ante el peligro se plantara, es seguro que la mayoría de los socialistas madrileños no iban a consentir el soberbio diktat monclovita.