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sábado, 10 de marzo de 2018

Lluvia y lluvia sobre Madrid



  Agua de lluvia, mansa lluvia, lluvia y lluvia sobre Madrid aujourd´huy. Hmm, y con ella, esa cualidad mágica suya para convertir las cosas cotidianas en nuevos y relucientes presentes. Lo decía aquella también mágica canción... las calles mojadas te han visto crecer... Sobre todo hicieron crecer tu imaginación. Por eso los que hacen el cine aman tanto las calles mojadas. El sueño asimismo del Poeta: ser sólo fina lluvia deslizándose sobre tu cuerpo, perfilando tu rostro más lindo aún.

Y estoy convencido también de que si, aunque sea sin mayores pretensiones, te gusta escribir, mis VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA te servirán de inspiración y te aportarán ideas, modelos, motivos, recursos  y maneras concretas para que también tú –o a quien pudieras regalarle mi obra- te atrevas a emprender la aventura de escribir un libro.


“VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA”. 12 euros, envío incluido. 165 pgs de SENTIMIENTOS, HUMOR Y AVENTURAS acerca de la condición humana enamorada… y desenamorada, en muchas de sus vertientes, cimas y simas, con la emocionante recreación de las más perturbadoras encrucijadas a que nos arrojan los sentimientos inevitables. Personalmente dedicados. Pídemelos aquí o escríbeme a  josemp1961@yahoo.es   Es muy sencillo. 12 E por correo ordinario, envío incluido, a la dirección (PUEDE SER TAMBIÉN  la del trabajo, o la de un establecimiento público que conozcas) de España que desees; 15 E por correo certificado. Escríbeme aquí y te informo sin compromiso.

domingo, 4 de diciembre de 2016

Tornallovido todo


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4-12-2016 AMIGOS, DESCANSO DOMINICAL, UN ABRAZO ANORMAL

Hmmmm, pero qué bonito el parque this morning, qué relucientes y como de estreno fresnos y acacias, robles y cedros, qué flamantes y relimpitas sus hojas, verdes esmaltados, ocres que despertaron oros, qué precioso mansamente tornallovido todo.

SOY ESCRITOR 

“VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA”. 12 euros, envío incluido. 165 pgs de SENTIMIENTOS, HUMOR Y AVENTURAS acerca de la condición humana enamorada… y desenamorada, en muchas de sus vertientes, cimas y simas, con la emocionante recreación de las más perturbadoras encrucijadas a que nos arrojan los sentimientos inevitables. Personalmente dedicados. Pídemelos aquí o escríbeme a josemp1961@yahoo.es Es muy sencillo. 12 E por correo ordinario a la dirección de España que desees; 15 E por correo certificado. Escríbeme aquí y te informo sin compromiso.

sábado, 20 de febrero de 2016

Por qué cantando bajo la lluvia

  


(No te pierdas el im... presionante vídeo que pongo abajo, no sé por qué sale en negro, púlsalo y verás)

  Porque aunque mil veces se haya visto, no se empaña jamás el brillo de la hermosa factura de esta escena, lo que por fuera lleva, el tesoro que en su interior porta, esa infantil y casi febril exaltación ante la lluvia... cuando está uno enamorado. Dice así la letra: ..."estoy cantando bajo la lluvia, simplemente cantando bajo la lluvia... ¿por qué estoy sonriendo? ¿por qué canto? ¿por qué septiembre parece soleado en primavera?... ¿por qué cada nueva tarea es insignificante?". Y levantada la confluencia de tantas interrogaciones, la clamorosa respuesta, la revelación de la alada plenitud en que el amor nos envuelve: "Because I am living a live full of you". Oséase, apunta, anota, grábatelo: "Porque estoy viviendo una existencia lleno de tí". Olé, Mr Kelly. Ahora vas tú y lo mejoras, si es que puedes. 



   Febrero en candelero, amigo/a. ¿Agradeces el blog? ¿Lo valoras? ¿Merece una pequeña recompensa? Necesito vender algún ejemplar más de mi libro, que es además muy bueno -creo-, para seguir escribiendo también este blog. Pídemelo en    josemp1961@yahoo.es 
y te lo dedicaré personalmente. 

Precio por correo ordinario: 10 euros. Precio por correo certificado: 15 euros.)

LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen, análisis y UN CAPÍTULO de la obra en estos enlaces)
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154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas.  Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 5 de julio de 2013

Ellas, singing in the rain, ellas, asesinadas



   


  
   La lluvia, su mágica cadencia, invariablemente convoca al niño despreocupado que llevamos dentro. La lluvia mansa, su caricia gratificante, nos retrotrae siempre, aun sin quererlo, a esa edad en que la vida es juego y travesura sin fin, puro intercambio lúdico con la vida. A los niños y a los enamorados les vuelve locos el empaparse bajo la lluvia, como si el agua caído de los cielos fuese un maná que por sí mismo reduplicase la radiante alegría del vivir que en ellos ya palpita. Nada más natural entonces que, como en aquella película, lanzarse a cantar y a bailar bajo la lluvia. La danza de la lluvia en los indios, decimos, como supersticiosa práctica para convocarla y para que tras ella la cosecha fructifique, sí, pero sospecho también que por el puro gozo de sumergirse un rato bajo su incomparable cosquilleo.

    Es seguro que algo de esa oscura llamada sintieron Noor Basra y Noor Sheza, con quince y dieciséis años, cuando sobre las calles de su pueblo, Chilas, al norte de Pakistán, se precipitó la fuerza torrencial y vigorosa del monzón. Con el cuerpo y los cabellos, salvo el rostro, muy cubiertos, a sí mismas se grabaron danzantes y sonrientes bajo la lluvia. Por el motivo que fuera,  como un reguero inflamable comenzó a circular el video por el pueblo de móvil en móvil, pues coexisten allí, se ve, el más rancio conservadurismo y las más impensables carencias materiales con la abundancia de la moderna tecnología telefónica.
        
   El baile –metáfora de la relación sexual, para quien aún no lo sepa-, las sonrisas eufóricas de mujercitas bajo la lluvia desatada, la máxima difusión del asunto, los cometarios, el escándalo, el sentido de la Honra en alguien que se lo siente al súmmum agraviado…  la suerte de las pobres Noor estaba anunciada. Se ve que no les satisface a los bárbaros de la honra cualquier castigo contra la indecible osadía de las niñas. Han de llevar los criminales, como hicieron, su desquite hasta el mismo asesinato de las jóvenes. Ninguna otra medida podría resarcir su inflexible código de honor, que sólo es inhumano código de crueldad. De paso asesinaron también a la madre de ambas, como si debiera la misma madre pagar también con la vida el haberles en genes infieles transmitido ese simple impulso al contento.

   
   La policía investiga al hermanastro de las pobres Noor como instigador de los crímenes.  Ojalá una riada salvaje arrasara y estrangulara a poquitos contra la rama de un árbol seco el celo criminal y la respiración atravesada de los asesinos de Noor Basra y de Noor Sheza. Ojalá también vosotras dos, Noor Basra y Noor Sheza, apenas una sombra difusa en el vendaval inclemente de la histérica actualidad, junto a vuestra madre, de veras ya os halléis radiantes, cantando y bailando sobre los jardines de ese Edén inmortal que de sobra merecéis, y en el que a buen seguro de vez en cuando mansamente llueve.  



 LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

martes, 29 de marzo de 2011

Agua de marzo

    
      Llueve, llueve con mansedumbre desde hace un buen rato sobre las aceras y sobre el parque cuando te escribo. Tan sólo llueve. Miras la lluvia, la contemplas en silencio, constatas y celebras la mano de esmalte nuevo y fugaz que sobre todo deja, más el sol, como un golfillo que entra y sale sin parar con su mecano de luz urgente y alegre en el  cuadro que tenemos delante –hum, y qué  juguetes tan nuevos parecen los columpios y el mismo magnolio ahora, qué eléctrico se torna el verde de las hojas y de la pradera, verde que con el agua se quiere oro, eso, la quimera del verde-, y se queda uno ya atrapado en la cadencia de la lluvia, mecido en el interior del compás sigiloso de sus notas, medio embobado y suspendido de todas las cosas, algo preso en la armonía semifusa que sólo la fina lluvia levanta tras su secreto acorde. Ah, ganar el sosiego necesario para olvidarlo todo y ser capaz de aquilatar en el alma el tesoro del agua de lluvia derramándose dócil sobre la tierra, a la misma vez que el sol entrometido le pone por detrás el aura refulgente de su foco transitorio,  para que mejor veamos ese primoroso derramarse.
    
     Y si de niños, cuando como ahora llovía, desoyendo las paternas advertencias nos volvía locos mojarnos bajo la lluvia, empaparnos  de la misma y que nos calara bien hasta los propios huesos, y pisotear luego los charcos, como si así exploráramos, de una forma intuitiva e insensata, una más íntima aproximación al latido mismo del propio barro del que todos estamos hechos, por qué no reunir justo ahora  el supremo valor de, abandonada por un instante la cordura, hacer otro tanto y ofrecer en perpendicular nuestro rostro al cielo y que sobre él  resbale el  vertical masaje de la  lluvia .
     Y si cuando adolescentes ennoviados, -y lo llevamos todos a fuego grabado en lo más hondo del corazón- conocimos una tarde el milagro inexplicable de besarnos con la persona amada, después de hallar el precario refugio de un soportal o de un frondoso árbol tras el súbito aguacero, removidos los cabellos mojados, entremezclados en los mentones de ambos el agua del cielo y el de las lágrimas dichosas por una emoción purísima, y bien poco nos importaba empaparnos entonces, que casi hasta agradecíamos la sinfonía que la lluvia en ese instante desplegaba, como un violín que engrandeciera nuestra ilusión ahí, entonces,  por qué no ahora mismo ser capaces de despojarnos por un momento de la gravedad y la pesadumbre de los años y bailar también un poco bajo el chaparrón, y festejar así la danza hipnótica y mansa de la lluvia bajo la dorada luz del sol..
   
     Por eso mismo, porque sigue cayendo con suavidad de bálsamo una lluvia alumbrada de sol sobre la hierba de mi parque suburbial cuando te escribo, he sacado mi ordenador a la calle, para que la lluvia empape también mi escritura y un poco la esponje y la demore, y llevar así la contraria a la ley severa del internet, que dicta escribir en corto y rápido, sin florituras y de lo que el internauta espera, que no tenemos tiempo para nada, que leemos a vuelapantalla y en diagonal, y eso en el mejor de los casos. Sólo que, igual que la lluvia, no quiero ir yo sólo al grano, que quiero de palabras rodearte, las que soy capaz de desencadenar para ti, que discurran también ellas con calma sobre tus mejillas, ese sol que a mí me mueve, que te calen también un poco, que traigan también a tí remembranzas olvidadas, con la absurda esperanza sólo puesta en que al menos tú, como el impagable agua de mayo en los confines ya de marzo, hasta aquí me sigas y no me dejes solo.