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martes, 9 de abril de 2013

Nadie llorará por ti, Miriam


  

   
      No serás trending topic, no estarás en boca de nadie, no hablarán de ti en el prime time de Tele 5, no coparás portadas, ni la letra negrita con tu nombre repicará en los artículos, nadie por ti levantará mareas ciudadanas ni se desplegarán manifiestos de heroicos abajofirmantes en pro de tu causa, nadie escracheará ni un poquito en tu nombre, Miriam Pérez Mendoza.
   
    Es lo que tiene la hegemonía de la factoría ideológica sobre la sociedad, el predominio de la Izquierda en la publicística sobre las conciencias, que injusticias como la tuya transcurren invisibles e indiferentes para tantas conciencias estremecidas que firman tan flamencas como rebeldes en los principales periódicos del país. Mira lo que en este mísero blog se dice, Miriam, de haber trabajado tú para la Derecha española tu “tema”, tu rostro, tu dolor, hasta en la sopa los tendríamos a diario.
     
     Pero Miriam, trabajabas tú para la UGT, la de la Huelga General contra la Reforma Laboral, sí. Te despidieron los Sindicalistas mediante un ERE que consideras “discriminatorio”. Llevas 27 días en huelga de hambre ante la sede del sindicato en demanda de diálogo. Apenas puedes ya hablar y hubiste de ser hospitalizada el pasado miércoles, tras un desvanecimiento. Dice tu hija que luchas así “por tu empleo y por tu dignidad”. Denuncia ella “la deshumanización y la crueldad de UGT”, reclama  “que es lo mínimo que se sienten a hablar”, en los mismos términos tan acostumbrados a administrar en monopolio por los Sindicalistas.
     
     Un responsable de la UGT manifestó el 27 de marzo que la única salida es que abandones tú, Miriam, la huelga de hambre, porque “ni va a ser readmitida, ni va a reunirse con el Secretario General de UGT Canarias”. A quién se le ocurre, Miriam, utilizar contra ellos las Palabras –y su significado- de su privadísima propiedad, su secular monopolio del dolor, de la dignidad y de la protesta. Ese es tu pecado capital, y si por azares del misterioso internet llegaran estas líneas a tus ojos, el anónimo bloguero, la nada con ínfulas  que yo soy, te suplica encarecidamente que abandones esa huelga, Miriam, pues nadie llorará por ti, me parece. Nadie llorará por todas las Miriam Pérez por más que, existir, existan.