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martes, 14 de octubre de 2014

Cebrián con Soraya, vaya, vaya... y al fondo Ada



   Si hay un arcano que para su desentrañamiento necesitaría del fulgurante entendimiento en cónclave de los más grandes Sabios, e incluso de la astucia parda de los arúspices más inspirados de la Humanidad, ese es el de la Política de Medios de Comunicación que, ungido encima por la mayoría absoluta de los ciudadanos, desarrolla el gobierno popular, y que pasma al mundo entero. 
     
   Con la 1 y la 2 minados de submarinos filosocialistas, con la 4, la 5 y la Sexta en mano de empresarios “amigos” pero inexplicables difusores en continuum de la más rabiosa tirria antigubernamental, descabalgado Pedro J en El Mundo, dedícase ahora, con ocasión de elpais.cat, en bien transparente ceremonia, a brindar y a concelebrar, tras haberle salvado de la ruina, a Mr Cebrián, inveterado adversario suyo y preclaro Factótum Sumo del Tinglado progresista patrio.
      
   Allá que se fue la Vicetodo Soraya, presta a aupar sobre su breve figura a Mr Cebrián, el Potentado que susurraba los despidos por sms en El País, el mismo que tantas veces azuzó el más feroz agit-prop contra los gobiernos populares. Si se sentiría allí, sobre los delicados hombros vicegubernamentales, ensalzado Mr Cebrián que no guardó siquiera el más mínimo decoro en ante todos pronunciar estas reveladoras palabras:
     
   -“Un periódico como El País es desde luego una institución, y nada tiene de extraño que se vea cortejado por los poderes públicos, en cuya casta, por utilizar una palabra muy de moda, se ve incrustado de una forma u otra”.
     
   Es decir, los gobiernos pasan, pero PRISA manda. Hasta punto tal manda que incluso el amoroso cortejo le parece a Cebrián natural. ¿No se ruborizó siquiera entonces Soraya ante esas palabras, que como libertina seductora ante Cebrián, que se dejaba, él se dejaba, a ella la ponían? ¿A cambio de qué tanto cortejo?, podría pensarse, si allí mismo Cebrián se adornó con una rotunda coz a la oficial política gubernamental: “la mejor manera de defender la Constitución es reformarla”, es decir, justo la receta propuesta por el PSOE, a cuyo nuevo líder encima El País catapultaba en esos días con una extraña encuesta que delante de todos le ponía.

     
   Pues allí que con un sorbito de champán  brindaron, sonrientes y triunfales, Cebrián y Soraya, vaya, vaya, nada menos que, en medio de la intentona separatista, en compañía del consejero catalán de Cultura y del coordinador general de Convergencia, que pareciera ya que el cortejo mutase ahora en masoquista praxis con cava regada. Ah, y al fondo, entre los asistentes al cortejo según recogen las crónicas, apoyando también al Potentado Cebrián, oh, sorpresa… Ada Colau, revolucionaria hada antisistema ella dónde las haya, ¿cortejando también ella a Mr Cebrián?, haciendo sus pinitos de casta diva de la Casta, digo yo. 





LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

martes, 6 de mayo de 2014

Cuando hasta la niña de Rajoy habla con palabrotas


   Esa paulatina ascensión y generalización del lenguaje más soez en los principales escenarios de la representación social en boca y en pluma de los más destacados líderes sociales, de esos referentes externos en los que el vulgo se mira. La regresión cultural en boga en esa inversión de valores sobre todo consiste: las élites imitando ahora las voces más chocarreras del vulgo, acaso para disfrazarse entre el mismo y hacerle creer de paso que se debe estar orgulloso de la propia burricie. No vale la coartada habitual de que si Cela, de que si el diccionario: cada vez se usa un más reducido grupo de vocablos, cuanto más vulgares y proyectiles, mejor. Son tan frecuentes las feotas palabrotas, que pasan ya desapercibidas. Otorgan incluso cierta simpatía “cool” a quien las propala. Qué tío/ que tía, así se habla, con dos ...
     
   La irresistible consolidación del exabrupto como forma de expresión hoy –en políticos, en periodistas, en celebridades, en opinadores, en artistas- es el síntoma inequívoco de la colonización de las mentes que producen las Sociedades de la Telebasura, en las que esa fabla es moneda de cambio, aliada a la instantaneidad y a la consiguiente llamada a los más bajos instintos y registros que las redes, a menudo asociales, procuran, lógica derivada por tanto de la criatura específica que las mismas forjan: el “homo gañanis”, esa mugre envuelta en refulgentes píxeles.
     
   He ahí, pues, a las élites, hablando y proponiendo a los ciudadanos el peor lenguaje del arrabal. Voilá la Señora Vicepresidenta, en vez de en Juzgado o aplicando ingenio, chascando como toda una poligonera. Podéis ponerlo así, sí. Oh, cuánto progreso.

   
   ¿A Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hombre, que decía Scarlett O`Hara? Doblémosla al más rabioso presente: “Por mis muertos que en mi puta vida volveré a pasarlas putas”.   ¿Oiga, y Wittgenstein: “los límites de mi lenguaje significan los límites de mi mundo”? ¡Otro soplapollas!




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martes, 17 de enero de 2012

Asperura de la Política

    
    Volver a rondar los torvos berenjenales de la Politicorra, tras haber deambulado un buen tiempo sobre los celestiales senderos de la Creación –o como quiera que deba llamarse a lo mío- se hace, sí, antipático y cuesta arriba. Llevo mal los cambios de pista, ni hablemos ya de los de cama. Además, en los etéreos lares del arte y ensayo es todo casi siempre comprensión y aleluyas, buenrollismo por encima de las diferentes sensibilidades o gustos. Ponerse a opinar con fundamento –creo- sobre las cuestiones políticas y ver como quienes no piensan como tú tuercen el gesto y de uñas se te indisponen, en cambio,  es todo uno. Siempre te cuesta un puñado amistades el mantener contra viento y marea tu criterio, el tuyo.  
      
    Sin embargo, los hechos están ahí, las corrientes de opinión no se detienen, la hegemonía ideológica de la Izquierda, como el dinosaurio de Monterroso tras el despertar del niño, o de la Niña –diríamos hoy- ahí sigue. Me gustan las Ideas y estudié con aprovechamiento para tratar de conocerlas y dominarlas, y aunque uno es menos que nada, siente a su modo esa responsabilidad intelectual que le lleva a no renunciar a dejar su cuarto a espadas sobre el ecosistema ideológico que se respira en la Nación. La gente de Izquierdas –a quienes respeto, siempre que el mismo pago sea mutuo- le llama a eso abrazar el compromiso, la causa del Pueblo, patatín, patatán. Penosamente las ideas liberales –sin fanatismos, sin hooliganismo de bando- , las que yo considero en conjunto como las menos nocivas para la sociedad, son cualquier cosa menos buenrrollismo.
     Muchas personas que no piensan la Política en los típicos términos de la Izquierda reniegan por eso mismo de participar en el contraste de ideas. No entro en política dicen, como si ese bautismo confiriera un pecado original imposible luego de restañar. Mejor no hablar, la política, los políticos, ya se sabe. Por el contrario, la trouppe izquierdista “naturalmente” habla, respira, se manifiesta y se pronuncia en, por y para la “Política”, no cesa en un ápice su raca-raca, que resulta en ellos cosa espontánea, lógica e irreprimible.
     
     Muchas cosas han ocurrido en el último mes sobre el escenario político. Quizás la más insoportable de todas haya sido el tener que ver a ministros del PP, para justificar la fuerte subida del IRPF, emplear el mismo lenguaje demagógico, retórico, rutinario y cansino de la Izquierda sobre “el necesario esfuerzo a pedir a quienes más tienen, a los sectores más privilegiados en beneficio de los más desfavorecidos, bla, bla, blá”. Les han retrospectivamente cargado de Razón. No podrán nunca más renegar estos prebostes populares de las fórmulas, de los clichés, de los tremendin topics socialistas, cuando vuelvan estos al Poder. Se esperaba, para intentar resolver la Crisis, desde luego, otro paradigma, otras ideas. Otras palabras menos sobeteadas, al menos. Nos toman como a niños a engañar, no como a ciudadanos.
     No es ya sólo que la Niña de Rajoy, como coreaba la grey zapaterina en 2008, haya resultado socialista, es que el propio padre de la criatura, y hasta los padrinos, así de igualitaristas nos salieron. ¡Con razón no entendía su propia letra Rajoy el día de la chica guapa (ver glorioso post mío del 4-2-11)! Y ya comprendo que afirmar esto le convierte directísimamente a uno en un enemigo del Pueblo, que diría Ibsen