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viernes, 25 de mayo de 2012

Almodóvar en la Puerta del Sol, qué sol


    
    Que la élite izquierdista es un convoluto de cinismo más buenismo resulta un axioma, a la vista de sus hechos y sus dichos, difícil de refutar. Decíamos ayer de los que publicitan al Banco de Sabadell, qué nivel. Andan siempre superándose a sí mismos, de continuo rivalizando unos con otros por llevar más lejos que nadie la plusmarca olímpica del cinismo, que es la divisa dura de su secta. Cuando pensamos que no puede haber ya un mayor descaro imaginable, cualquiera de ellos con creces lo pulveriza. Qué cracks.
      Ahí tenemos en la Puerta del Sol al nuevo recórdman en la distancia de la Impostura, el oscarizado Almodóvar, apuntándose a los fogosos resplandores de la Spanish Revolution y de la Sacrosanta Indignación. Rodeado de cámaras, claro. Y qué facha es y gasta el Señor.  El mismo figura que apoyara a Zetapé, el mismo que viera sus sucios millones salpicados en los delitos del tiburón Madoff, el mismo que posee una SICAV, ese formidable invento del Capitalismo más abyecto para apenas pagar impuestos por su inmensa fortuna, tan suelto de cuerpo como suele, apoyando la más estrepitosa denigración del sistema de libre empresa que los tiempos vieran.
      Como musa de la Libertad guiando al pueblo, allí que se pidió pista el sanchopancesco millonario, para posar ahora como Quijote: “Es una de las cosas más bonitas que he vivido” declamó a medias de romperse, estremecido en la hondura de todo su sentir. Con lo que ha de haber él vivido. “Apoyo a estos chavales, son necesarios”, con esta revolera de infecto paternalismo cortó allí orejas y rabo ante la Indignada –bueno, ahora Complacida- concurrencia”. Cinismo más buenismo, esa es la fórmula.
   Al cabo, con ese más que conocido curriculum a sus espaldas, la irrupción triunfal de Almodóvar entre las huestes de la Spanish Revolutión sirvió de inequívoco termómetro de la verdadera naturaleza de la misma: pánfilo buenismo en su mayoría, perfectamente manipulable. Pues, si los Indignados de verdad lo fueran habrían sin la más mínima duda recibido a Almodóvar y compañía como en el próximo texto yo te desvelaré, lector, si es que tú me sigues. 



Post/post: gracias a Mónica, a Juante, a Explorador, a Juan Carlos, a Alijodos, a Jose Antonio, a Javir, a Winnie0, a Pury, a Fugitivo, a CSPeinado, a Bego, a NVBallesteros por engrandecer este blog con sus reflexiones, con sus chanzas, con su escritura, por gastar su tiempo en bloggear conmigo ayer, muchas GRACIAS.
     

jueves, 24 de mayo de 2012

Hijo apaliza Padre


    
    Ayer en Valencia, según informaban rutinariamente los media, un chaval de catorce años administró una soberana paliza a su propio padre, tras recriminarle este que llegara tarde a casa. Necesitó el padre de la criatura, al decir de las agencias, que en un Hospital también le administraran luego un gran número de suturas sobre el rostro, que cerrasen las heridas abiertas y la sangre dimanante de las mismas  por causa de los puñetazos que su vástago le había propinado.   
   Por supuesto, ninguna barbaridad, igual o mayor que ésta, contrarias al más elemental latido de la Vida, y que ante nuestros ojos cada día acontecen y desfilan por decenas, entretiene nuestra modorra más allá de los ya míticos cincuentainueve segundos. No importa el sindiós que mañana leamos o veamos: nunca faltará el publicista de guardia que nos reboce la matraca de que son estas las generaciones mejor preparadas de la Historia, de que era en nuestra infancia la sociedad mucho más violenta sólo que no se denunciaba, que la culpa de todo esta crueldad –siendo las dos primeras premisas tan positivas- la tiene… la sociedad, el capitalismo… la Banca, añadirían ahora, excepto la de Sabadell, que otra cosa es.
   No, el Futuro o el Destino decisivos que como sociedad pueda aguardarnos no se libra, me parece a mí, en torno a unos ajustes presupuestarios puntuales presentados con apocalíptica trompetería por los opositores gubernamentales, ni siquiera alrededor de una crisis económica de mayor o menor calado, escenificada por la élite progresista como una nueva Guerra Mundial, conocida por otra parte la experiencia de penuria económica en que todas las sociedades han pervivido durante siglos y siglos.
   La sociedad, y con ella las personas que las forman, la propia Vida, se deshilvanan, se disuelven en sus células más básicas, pierden su valor y su sentido más obvio cuando sus miembros apenas parpadean ante aberraciones tan contrarias al sentido más inmediato de la existencia como la del implacable alevín que a sus catorce abriles es capaz –sin conciencia de Mal alguna-  de machacar a golpes la cara de su mismo padre como aquí reflejamos. Puede que incluso alguna televisión le brinde, como al Rafita, el espaldarazo de la popularidad. 
   “Me resisto a amar una Creación en la que los niños son torturados”, clamaba con toda la razón del mundo consigo Albert Camus. Uno, que es menos que nada, se resiste también a estimar una sociedad en la que los niños torturan a sus padres. En trágica ironía del Progreso, más allá incluso de la violencia sobre extraños que avizoraba La naranja mecánica, son ahora los hijos quienes devoran ya al mismo Saturno.  



Post/post: gracias a Alijodos, a Winnie0, a Mónica, a Titania, a NVBallesteros, por apreciar este blog y dejarme ayer testimonio de ello, bloggeando a mi lado, GRACIAS.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Enamorados, de nuevo


    
    Hace unos días volví a verlos, a los Enamorados que saqué en el Mío blog, digo. ¿Los recuerdas (post 14-2-12)? Sí, aquella pareja de cuarentones con niña, cogidos ambos por la cintura y besoteándose con alevosía y sin premeditación en medio de la vía pública.  Esperaba yo, igual que aquel día, a mi hijo a la salida del Instituto, cuando, por la misma acera que yo pisaba, los vi acercarse a lo lejos.
      Demonios, ¿cómo les iría lo suyo? Habían pasado tres meses desde entonces y en los tiempos que vivimos, para los pantanosos terrenos del Amor, más aún que para los de la Bolsa, es esa una distancia inabarcable en la que es todo más que posible. Sólo por hacerles quedar mal a la mayoría de los escritores y creadores triunfantes, que rinden complacido culto a la seducción del Mal y de la Infidelidad, con todas mis fuerzas deseé que perseverara en ellos si no la fuerza de ese Amor, al menos sí la del cariño.
    Deseaba por tanto observarlos con detenimiento sumo, escrutarles los rostros y los cuerpos hasta llegarles al alma, adivinar sólo por la muestra exterior su más profundo interior. Claro, debía disimular un poco la mirada, para no resultar a ojos de mis Enamorados lo que a todas luces parecía, un descarado fisgón. No me sentía sin embargo en nada un sucio voyeur, al contrario, era entonces yo sólo  el emocionado notario de una fenomenal contienda que en el Mundo libraran a través de los humanos las brumosas fuerzas del Amor y del Desamor universales, de cuyo resultado dependiera la propia descomposición del sentido de la Vida y el establecimiento de un reinado de confusión y de sombras errantes.
    Me las apañé como pude, lector. Eran las primeras horas de una tarde luminosa y los pájaros cotorreaban su jolgorio entre las acacias. Observé que venían sin niña, caminando muy juntos y bien erguidos el uno al lado del otro, un indicio ya. Claro que,  tampoco era esto prueba definitiva. Cuántas aparentes uniones encubren los témpanos heladores de la conveniencia. Traía ella de nuevo, como la otra vez, -y a mí esa continuidad me agradó- el pelo recogido en moño, que le dejaba muy airosa la nuca al aire. Llevaba unos vaqueros azules ya gastados y una camiseta blanca reluciente. Él iba también en vaqueros bajo una camiseta gris. No podía ver, de frente como venían, sus brazos, qué extraño. Tuve entonces que bajar la vista, pues llegaban ya a mi proximidad. Y cuando me daban la espalda y pude a placer observarles… sin quererlo me tuve que sonreír.
     Por todos los demonios… ¡es como si fuera la parejita de enamorados la misma corporeización andante de mis mejores ilusiones, y que como maniquíes míos desfilaran ahora delante de mí, su creador! Pues, ¿no llevaban acaso ambos tras la espalda y sobre dónde esta pierde su nombre los cuatro brazos y las cuatro manos entrecruzados, cada uno de los de él trabado con el opuesto de ella, formando así una simbólica celosía del Amor, la trama inseparable que a ellos fervientemente enlazaba?  
   Era una composición de los cuerpos muy romántica, pre-adolescente, y a la vez un poco forzada y antinatural, que me hizo recelar por un instante de si no estarían ellos –los amantes de Alcorcón, en lo sucesivo- cachondeándose de mí, como si estuvieran al cabo de mis quimeras y se dijeran embromados, mira, ahí anda el tarambanas este, vamos a posar para él, vamos a darle carrete a la cometa que se trae, verás mañana lo que escribe en il suo blog.
   Claro que, esto era más extravagante y aún de más imposible probabilidad. Bobadas, es el Amor, me convencí, que todavía les conserva aéreos y soñadores, que les embadurna de toda la inocencia y la plenitud aladas que le son propia. Y como si estuvieran leyéndome entonces el pensamiento, los amantes de Alcorcón, alejándose ya de espaldas a mí, sin soltarse un ápice la enredadera de las manos sobre la trasera de sus cuerpos, se besaron como Di Caprio y Winslet en el barco aquel, solo que aquí con suburbiales trazas fisonómicas. Y ya no sabía yo si estaba viendo una película de serie B o qué, pues era el mismo día del catacrash de la Bankia esa, y estos solo hacían que besarse, y en esa posturita además.

  
             
Post/post: gracias a María, a Mónica, a Alijodos, a MTeresa, a NVBallesteros por bloggear ayer a mi lado y compartir así conmigo las cosas más importantes, GRACIAS.

martes, 22 de mayo de 2012

Amapola (Poessía veintiseis)





Amapolas son tus labios
de finura nunca usada,
Utopía de mis dedos limpios
a distancia solo esbozando
esos tules bermellones,
amapola la copa de tu mano
que  en su cámara acoge
 la vibrante luz del día,
que la trasluce y la prende
reverberándola encarnada
en sangre no cruenta
por la dársena en llamas de mis ojos,
amapola el vitral de tu vientre
ese jade no rasgado
un violín más que sagrado
una música de claridad,
el arrope de una miel,
amapola mi corazón,
en mil rojos velos deshojado
abriéndole paso al temblor
ante esa púrpura arrebatado,
amapola la promesa de un color
en el cáliz luminoso y preso
el júbilo de tanto rubor
ni en sueños avizorado,
ese talle tan liviano
de bailarina balinesa
en lo más alto coronado,
milagro de la maleza
prodigio del vertedero
nunca jamás sospechado.
Amapolas son tus labios…




Post/post: gracias a Pury, a Mónica, a Mariola, a Juan Carlos, a Xad Mar, a Winnie0, a Helio, por dejarme ayer la amapola de su compañía en mi blog, y así bloggear a mi lado, GRACIAS





  

lunes, 21 de mayo de 2012

Amapolas en la mañana


    
  
   Sales de casa temprano en la mañana primaveral. Medio adormilado aún por la rutina. Primer semáforo. Vista a la izquierda, hacia el punto de fuga que ofrecen los restos de un descampe. Una torre del tendido eléctrico a medias de oxidar entre la hierba verde silvestre y desigual. Sorpresa: ayer no estaban. O yo no las ví. Una docena de amapolas, mecidas por la brisa matinal, como si le chistaran con los labios muy pintados al que pasa.  Como si la corriente del tendido hiciese más flamante el estallido de su rubor. En el seno de su cáliz vuelcan ellas la luz y la vuelven púrpura. Las amapolas, su alarde por transfigurar el vertedero, por trascender la maleza, desentumecen la mañana carmesí.  Semáforo verde. Amapolas,  vais ya conmigo… al vertedero del blog, a engalanarlo también.




Post/post: gracias a Mónica, a NVBallesteros, a Mar por bloggear ayer un ratito a mi lado, GRACIAS.