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lunes, 5 de marzo de 2012

Rubalcaba, Esperanza Aguirre, Taxi Driver




   El capitoste de la UGT, consejero de Bankia, dijo de ella que era “la reliquia cañí del tardofranquismo”. Vale. Supimos luego que Alberto Ordóñez, the Artist de la extrema izquierda a quien el PSOE de Valencia invitó y ovacionó en las Cortes, había escrito en su feisbuk que Esperanza Aguirre “debería mirar SIEMPRE debajo del coche al salir de su casa”. Okey. Anotamos aquí cierta analogía en The Artist con el furor homicida del IRA a propósito de Margaret Thatcher, reflejado en la “poética” nota que le hizo llegar tras el atentado en el que intentó liquidarla y que costó cinco muertes y treinta heridos (ver post mío del 1-3-12).Luego, los extremistas volvieron a cercar la sede madrileña del PP, contra la que lanzaron bolas de acero, rompiendo los cristales del despacho de Esperanza Aguirre. Dabuten.
    
   En éstas le llega la pelota al secretario general del PSOE, Maese Rubalcaba. ¿Alguna disculpa, alguna alusión negativa al motivo filoetarra del imaginario de Ordóñez acerca de Aguirre, tan omnipresente su rechazo en la Opinión Pública? Al contrario, le place ahora a Rubalcaba abundar en metáforas bovinas y en juntar ovejas y parejas por bandos bien señalados. Y Aguirre es para él, ex-ministro de Interior, claro, la “Thatcher española”.
    
   “Lo que hace falta en Madrid es que llueva a cántaros… para BARRER a la derecha española,…hay que barrer el thatcherismo cañí de las Vistillas” bramó Rubalcaba en el Congreso del PSM. Diríase que es así como Maese Rubalcaba, profesoral siempre, moderniza al Señor de la UGT: cañí, de acuerdo, pero donde ponía el otro tardofranquismo pone él thatcherismo, coincidiendo y reiterando, una vez más, eso sí, en la obsesiva figura de la persona en que concentran los izquierdistas los denuestos.
    Al día siguiente, y no era la primera vez, de nuevo un energúmeno violento aporreaba e incomodaba las puertas del domicilio de Aguirre. Que se entienda bien: no se sugiere ninguna relación entre ambos hechos, pero sí el que, en atención a estas circunstancias, debería el secretario general del PSOE y ex –ministro de Interior condenar esos hechos y deslindar con claridad los ámbitos de la rivalidad.
     
   Cuando le escuché a Rubalcaba la parrafada de la lluvia y de la barrida, y la extrema acritud que en la misma él ponía, -que se le ve últimamente al Maese algo revuelto de gestos, diríamos- me recordó el desgarrador soliloquio del desquiciado protagonista de Taxi Driver:
   “Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará las calles de esta escoria”.
   Pero era esto sólo mi calenturienta imaginación cinera, ya tú sabes, lector mío. Cualquier parecido con la realidad, como sabemos,  puritita coincidencia.
        
      

jueves, 1 de marzo de 2012

Alberto Ordóñez, The Artist, y de su su IRA



      
    Es que está hecho todo un artista, el tío. Su perfil es que pide ya mismo un documental de la Coixet que arrase también en los próximo Goya: “Escuchando a Alberto Ordóñez”. Es él uno de los prendas que lidera las algaradas ultraizquierdistas en Valencia, a quien el PSOE de allí invitó y ovacionó para la Historia en las Cortes. Entre otras lindezas izquierdistas anotó Ordóñez en su Facebook que Esperanza Aguirre “debería mirar SIEMPRE debajo del coche al salir de su casa”. Se ve que andaba el andoba muy espabilado en Educación para la Ciudadanía… para la ciudadanía Terrorista, digo.
    
    Ha borrado a la chita callando luego él, claro, tras el Oscar que el PSOE valenciano le otorgó en las Cortes, el rastro de su íntimo deseo, esa ensoñación de Parabellum que desvela en todo su esplendor el idealismo pacifista que en ese noble corazón palpita, pues son la cobardía y el cinismo las bases genéticas reconocibles en todo aspirante a terrorista que se precie. ¿Le pedirá en público alguien, aunque uno sólo sea, de los miles de utópicos idealistas que participan en las protestas al menos una aclaración sobre tan mercenarios anhelos? ¿Alguno de sus profesores, tal vez?
    
    Por lo demás, esas trazas mentales de filoetarra de los duros que gasta y que apunta Alberto Ordóñez reproducen como en calco el histórico y siniestro telegrama que el IRA le hizo llegar a Margaret Thatcher tras el frustrado atentado (cinco muertos y más de treinta heridos) con el que persiguieron con saña enterrarla entre cascotes:
   
  “Has tenido suerte esta vez. Necesitarás tenerla el resto de los días de tu vida. Nos bastará a nosotros con tener esa suerte un solo día”.

sábado, 25 de febrero de 2012

El PSOE en Valencia ovaciona a la Extrema Izquierda en las Cortes



     
 Luego la Historia la escribirán los Progres como ellos dicten, porque suya es la Palabra, y con ella la pintura de la realidad a su antojo, pero convendría encapsular y dejar a salvo en alguna parte la desnuda realidad de algunos hechos incontestables, por si quedan en el futuro personas con arrestos para enfrentarse a la escueta verdad de lo que una vez aconteció.
      
   Sucedió que uno de los líderes de la revuelta ultraizquierdista, Alberto Ordóñez, encaramado a un podio público, exhortó iracundo a sus fieles y, con la gustosa amplificación de todos los media –esclavos estos del Sistema a combatir en su manual-, a todo el que pudiera oírle, nada menos que “a quemar las calles de Valencia”, nada menos que a mantener “esta lucha a sangre y fuego”. Quemar, lucha, sangre, fuego: archipacifismo en vena y democracia de la buena, como puede verse.  
     
   Sucedió que el líder del principal partido de la oposición en la Ciudad a quemar invitó a semejante pacifista nada menos que a visitar el más preciado y representativo escenario de esta “podrida” democracia -hace sólo dos meses renovada-, las Cortes Valencianas. Podría pensarse: es que va quizás el líder del PSOE valenciano, partícipe sin duda del “podrido” sistema, a en público amonestar al ansioso incendiario acerca de cómo en democracia han de promoverse las causas. Ah, qué bonita estampa de auténtica Educación para la Ciudadanía vamos a contemplar, la sensata madurez reconveniendo a la rabiosa sinrazón, claro, podría a priori esperarse. 
     
    Mas lo que allí sucedió, en esa, por lo muy simbólica, histórica ocasión, fue del todo lo contrario: vióse al propio líder socialista personalmente llevando a cabo las tareas de anfitrión allí del joven pirómano, conduciéndole, agasajándole, reconociendo así su suprema calidad y cualidad de héroe, hasta tal punto seducido por el ultraizquierdista admirador de Fidel Castro y de Amaiur –él mismo sin pedírselo nadie de ambas medallas presume- que, en el clímax del contradiós, en persona promovió e inició nada menos que ¡el aplauso! del Pleno de las Cortes valenciana hacia el de la sangre y el fuego. Naturalmente, los grupos de la oposición estallaron en una muy sonora ovación hacia su Héroe. Cabe imaginarse el subidón de adrenalina que éste experimentaría allí, con todos aquellos aplaudidores a sus pies rendidos. Qué mural de Diego Rivera no habría merecido la Ocasión.
    
   Puede que añada algo al atrezzo de la escalofriante escena –no sé si, envueltos en la maraña de información, calibramos del todo la trascendencia de la misma- el detalle a considerar de que el líder de la extrema izquierda jaleado ayer en las Cortes Valencianas cuenta 23 años y es portavoz de la Federación Valenciana de Estudiantes, la misma de la que fue destacado miembro el ahora líder de la leal oposición, y el derretirse y la rendición simbólica de éste ante el activista explican mejor que nada el más que alarmante presente.