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viernes, 12 de abril de 2013

Maldita Thatcher


    



     Beben, brindan, brincan. No caben en sí de gozo, se les escucha casi el himno de su humanista alegría. Que no se olvide, por Dios, incluso en el éxtasis, el puño en alto y bien cerrado, esa alegoría de la verdadera emancipación humana. Celebran la muerte de una mujer. Le dan vivas a esa muerte. Festejan la muerte de la primera mujer que llegó a dirigir, durante once años, el gobierno de una de las cunas de la Democracia. Era la hija de un tendero, y qué. Bitch and witch, perra y bruja, eso es lo que ella era.
   
     Llevan seguramente toda la Razón consigo este tropel de entusiastas altruistas que  piruetean alborozados nada más conocerse la muerte de Margaret Thatcher. Maldita tú seas, Thatcher, entre todas las mujeres y por siempre maldita seas. Impediste con toda la carga del odio a lo simplemente humano que en ti se albergaba, la plena reconciliación del hombre con el hombre, la esencial fraternidad entre los Pueblos y sus gentes, la simple posibilidad de un mañana que ese nombre merezca.
     
    Maldita seas, Margaret Thatcher, una y mil veces maldita, maldita tú y los tuyos, pues en compañía de un vaquero ultraderechista y de un carca polaco le negásteis a lo humano su dimensión más esencial, trascendente y poética. De no haber sido por vosotros, y así entonces esa dorada esperanza ilusionaba con su luminosa inminencia al Mundo, la eterna bienaventuranza del noble Comunismo reinaría ahora entre la Humanidad, y ese Reino de la Libertad, ese ubérrimo vergel donde la Vida y las Artes, y el Amor más Libre, por qué no,  florecería en insólita armonía, hasta hacer de la existencia de las personas un puro bálsamo, en el que bien alta y por doquier brillara la sana cooperación en paz y la fraternidad entre los humanos, desconocidos ya el dolor y los sufrimientos, desterradas ya para siempre la cizaña de la rivalidad y el egoísmo de los tenderos, sí, de los tenderos capitalistas.
    
    ¿Acaso no vemos, no veíamos también entonces, como bajo el dulce manto del Comunismo, los pueblos veneran a sus líderes y no existen entre ellos los Indignados? ¿Cómo podrían estos existir, allí donde la Injusticia ha sido erradicada, allí donde el Pueblo en Libertad continuamente bate plusmarcas de educación, de sanidad, de prosperidad? 
     
     Ahora ya nadie se acuerda, pero entonces parecía dar el monstruoso Capitalismo sus últimas boqueadas, y ante todos se abría la extraordinaria inminencia del comunismo, su innegable superioridad moral, esa ventana de par en par abierta a la Hermandad de los hombres y mujeres felices. Toda esa radiante promesa de esperanzado futuro la jodistéis tú y los tuyos, Margaret Thatcher, bitch and witch. Maldita seas por ello, Thatcher, una y mil veces maldita tú seas.




LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)


lunes, 5 de marzo de 2012

Rubalcaba, Esperanza Aguirre, Taxi Driver




   El capitoste de la UGT, consejero de Bankia, dijo de ella que era “la reliquia cañí del tardofranquismo”. Vale. Supimos luego que Alberto Ordóñez, the Artist de la extrema izquierda a quien el PSOE de Valencia invitó y ovacionó en las Cortes, había escrito en su feisbuk que Esperanza Aguirre “debería mirar SIEMPRE debajo del coche al salir de su casa”. Okey. Anotamos aquí cierta analogía en The Artist con el furor homicida del IRA a propósito de Margaret Thatcher, reflejado en la “poética” nota que le hizo llegar tras el atentado en el que intentó liquidarla y que costó cinco muertes y treinta heridos (ver post mío del 1-3-12).Luego, los extremistas volvieron a cercar la sede madrileña del PP, contra la que lanzaron bolas de acero, rompiendo los cristales del despacho de Esperanza Aguirre. Dabuten.
    
   En éstas le llega la pelota al secretario general del PSOE, Maese Rubalcaba. ¿Alguna disculpa, alguna alusión negativa al motivo filoetarra del imaginario de Ordóñez acerca de Aguirre, tan omnipresente su rechazo en la Opinión Pública? Al contrario, le place ahora a Rubalcaba abundar en metáforas bovinas y en juntar ovejas y parejas por bandos bien señalados. Y Aguirre es para él, ex-ministro de Interior, claro, la “Thatcher española”.
    
   “Lo que hace falta en Madrid es que llueva a cántaros… para BARRER a la derecha española,…hay que barrer el thatcherismo cañí de las Vistillas” bramó Rubalcaba en el Congreso del PSM. Diríase que es así como Maese Rubalcaba, profesoral siempre, moderniza al Señor de la UGT: cañí, de acuerdo, pero donde ponía el otro tardofranquismo pone él thatcherismo, coincidiendo y reiterando, una vez más, eso sí, en la obsesiva figura de la persona en que concentran los izquierdistas los denuestos.
    Al día siguiente, y no era la primera vez, de nuevo un energúmeno violento aporreaba e incomodaba las puertas del domicilio de Aguirre. Que se entienda bien: no se sugiere ninguna relación entre ambos hechos, pero sí el que, en atención a estas circunstancias, debería el secretario general del PSOE y ex –ministro de Interior condenar esos hechos y deslindar con claridad los ámbitos de la rivalidad.
     
   Cuando le escuché a Rubalcaba la parrafada de la lluvia y de la barrida, y la extrema acritud que en la misma él ponía, -que se le ve últimamente al Maese algo revuelto de gestos, diríamos- me recordó el desgarrador soliloquio del desquiciado protagonista de Taxi Driver:
   “Algún día llegará una verdadera lluvia que limpiará las calles de esta escoria”.
   Pero era esto sólo mi calenturienta imaginación cinera, ya tú sabes, lector mío. Cualquier parecido con la realidad, como sabemos,  puritita coincidencia.
        
      

jueves, 1 de marzo de 2012

Alberto Ordóñez, The Artist, y de su su IRA



      
    Es que está hecho todo un artista, el tío. Su perfil es que pide ya mismo un documental de la Coixet que arrase también en los próximo Goya: “Escuchando a Alberto Ordóñez”. Es él uno de los prendas que lidera las algaradas ultraizquierdistas en Valencia, a quien el PSOE de allí invitó y ovacionó para la Historia en las Cortes. Entre otras lindezas izquierdistas anotó Ordóñez en su Facebook que Esperanza Aguirre “debería mirar SIEMPRE debajo del coche al salir de su casa”. Se ve que andaba el andoba muy espabilado en Educación para la Ciudadanía… para la ciudadanía Terrorista, digo.
    
    Ha borrado a la chita callando luego él, claro, tras el Oscar que el PSOE valenciano le otorgó en las Cortes, el rastro de su íntimo deseo, esa ensoñación de Parabellum que desvela en todo su esplendor el idealismo pacifista que en ese noble corazón palpita, pues son la cobardía y el cinismo las bases genéticas reconocibles en todo aspirante a terrorista que se precie. ¿Le pedirá en público alguien, aunque uno sólo sea, de los miles de utópicos idealistas que participan en las protestas al menos una aclaración sobre tan mercenarios anhelos? ¿Alguno de sus profesores, tal vez?
    
    Por lo demás, esas trazas mentales de filoetarra de los duros que gasta y que apunta Alberto Ordóñez reproducen como en calco el histórico y siniestro telegrama que el IRA le hizo llegar a Margaret Thatcher tras el frustrado atentado (cinco muertos y más de treinta heridos) con el que persiguieron con saña enterrarla entre cascotes:
   
  “Has tenido suerte esta vez. Necesitarás tenerla el resto de los días de tu vida. Nos bastará a nosotros con tener esa suerte un solo día”.