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martes, 22 de marzo de 2011

Sucedió en el blog

    
    
     La excrementicia Chanson de Santiago Segura en el twitter nuestro de cada día –la “puta mierda” esa que dice él que es su personal life-, como a Angélica Houston en la delicadísima peli que su padre hizo a propósito de los Dublineses de Joyce, me trajo al primer plano de la memoria otra para mí muy inaudita deposición, a cargo de la gran Escritora, que en su día no tan lejano, dejóme aún más  patidifuso. Siempre del exitoso creador de Torrente –Madame Bovary c´est moi, que dijo Flaubert- puede esperarse algo así. ¡Pero, la pura merde en boca de la gran Escritora! ¿Qué misterio escondería su impensable exabrupto? Ayúdame, lector mío, a desentrañarlo. Es como si bajo el Reinado de la Mugre, lejos de inspirarnos los aspirantes a escritores en el célebre aroma evocativo de las magdalenas proustianas, si lo que queremos es estar al cabo de lo que triunfa, hayamos la infame tropa de los fracasati de respirar la moderna fragancia de las heces que por todas partes los más reputados creadores nos esparcen, que hablan y escriben ellos peor que los carreteros más garrulos.
    
     Entonces, segundo día del año 2010, era uno habitual comentarista del blog de la muy apreciada escritora. Novelista ella de renombre, premio Alfaguara en su haber, habitual colaboradora nada menos que en El País y en el televisivo Qué grande es el cine de Garci, me gustaba a mí mucho su estilo intimista, humilde y perspicaz. Su blog, con todos los respetos, me resultó al poco tiempo muy decepcionante, por escaso, por desmañado, y por consistir sobre todo, para mí, en la repetición de los habituales esquemitas progres, a favor de la corriente prisaica que ese día soplara. Es verdad que el blog global era de la casa, y entonces un poco se entiende todo eso, en fin, que uno no se chupa el dedo, aunque leía yo entre líneas a ver si. Nada. Quizás es que no le pagaban, no sé. Le hizo un post a la Thyssen nombrándola por su cuenta Baronesa del Pueblo, acaso por ver si donaba ella así su colección baratita a mayor gloria del gobierno zetapeico, que aún me retumba en el cerebro.
    
      La ventaja y la maldición del Internet es que su residuo fukushimo queda ahí hasta la eternidad, creo. En aquel blog nos hicimos, como simples comentaristas, amigos cibernéticos un ángel y yo, de quien me precio hoy de seguir contando con su valiosa aportación en esta covacha mía que él encontraría luego para mi más grata sorpresa, bajo un regio nombre que sólo sabrá él si le apetece desvelar. Le poníamos allí los dos casi a diario, como puede aún leerse, mínimos y poéticos reparos a las volubles ventoleras de nuestra admirada escritora, simples hormiguitas nosotros cosquilleándole un poco los tobillos a la blanca estatua de la Diosa, aunque nos hacía ella caso ninguno. Nunca descendió de su Olimpo para siquiera entonar aquello tan manido de ¡hooola fondo Norte!, que al punto le hubiéramos hecho nosotros la ola tan contentos. Se ve que en esto de los blogs hay también clases, y hasta lucha de, y dominan consagrados Autores que, como los Dioses más insensibles, jamás tienen a bien aparecerse ni por  milagro a sus incondicionales, por más que por ellos incluso matarían.
    
     Bueno, sufrido lector mío, llegamos ya a ese 2 de enero, vísperas del celebérrimo Premio Nadal, acaso el de mayor prestigio del orbe literario hispano, también ya en las fauces fukushimas de Planeta. Durante el diciembre anterior nuestra Señora la Autora sólo había colocado dos post, de tema literario y costumbrista. Llevaba más de quince días sin poner nada en su blog, cuando ese dos de enero, vísperas del Nadal, bajo el rotundo título de “La vida continua siendo una mierda” escribió ella: “queridos amigos, odiados enemigos, aunque nunca se sabe bien quienes son unos y otros. La vida. La vida te da sorpresas porque nuestros cerebros son muy complicados. En nuestros cerebros hay mucha mierda camuflada de bien y honradez, de justicia y lealtad, de dignidad y bla, bla, bla. Pero por debajo asoman las manías, los celos, el desprecio arbitrario y un mal rollo que te cagas. Por eso uno de los textos más visto y comentado de este blog es La vida es una mierda, frase que no es mía pero que resume bastante bien, sin palabrería, lo que hay. Amigos, esto es lo que hay. A todos os deseo que tengáis un maravilloso 2010”.
    
     Ostras, al leerlo desapareció la sangre de mi rostro. Jamás respiraba ella filosofías así de fangosas y zurullescas diríamos, más bien lo suyo eran la condena del dinero y del triunfo de los acaparadores y la humilde promoción de la fraternité, de la igualité y de lo otro.  Así es que, en verdad estupefacto, ese mismo día en su blog la nada fracasada que yo era le comentó –se puede aún leer-:  “¡…no, no y no!, en ningún caso la vida es una M, en todo caso la vida es una tómbola, ton, ton tómbola, de luz y de color, oo-ooh, … no doy crédito a lo que leo, ni la Esteban lo mejoraría, en vez de roscón de reyes mejor un roscón de M, como nuestros cerebelos,… cómo empezamos el año, el annus, mejor, claro, que la gente de la escena, fingiendo todo el rato, se desean siempre mucha mierda, ahora que dice la Bardem que a quien diga que es de la Ceja ella lo mata, como la Esteban, ambas por su familia MA-TAN, vaya inicio de globazo… bueno, vale, touché, puta mierda será todo, pero como dijo el Otro, con algo de palabrería, eso sí, mierda enamorada…algo le pasa a distinta Clara, es claro”.
    
     Y sólo cuatro días después de que la vida continuara siendo una torrentiana deyección, en el intermezzo desasosegante de las puñalás traperas que da la vida a costa de la concesión de sus codiciados galardones, que hay que ver cómo entre sí se la clavan los más humanistas creadores en el quítate tú que me pongo yo,  los media trompetearon alto y claro el flamante nombre de… ¡nuestra Autora!, galardonada por los Reyes Magos planetarios con el Premio Nadal, y ya de esta manera a los más altos altares literarios consagrada.
     El día doce de ese enero pringoso puso ella las diez lineas de su siguiente post: que daba las gracias a todos en este momento bonito de su vida, que no ocultaba ella sus estados de ánimo, que leía los comentarios del blog y que… ¡adivinaba! , intuía quién se esconde detrás de un nombre (compi, qué peli se haría ella sobre quién éramos nosotros, si casi éramos tú y yo los únicos fijos comentadores del blog), ah sí, y que el libro premiado, LO QUE ESCONDE TU NOMBRE (nótese el encaje de bolillos de todo este lío), estaría ya en las librerías el día 4 de febrero (¿para qué esa precisión de la salida a Bolsa de lo suyo, qué escondía eso, digo yo ahora?). Bueno, pues con todo y con ese queso,  mi amigo y yo la felicitamos mucho, como aún puede leerse, Aunque, la verdad,  creo que a Ella eso le importó una eme, tan minúscula como nosotros.