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viernes, 2 de diciembre de 2011

Rebuscando a Madonna (digo a Carmona) desesperadamente

     
      Puede que algún malpensado imagine que durante la noche del 20-N habríase este faccioso que aquí escribe tirado a las calles por mor de festejar bajo el don de la ebriedad el “Desastre” rubalzetapeico. Y no. De sobra sabe uno que pronto volverá el Poder a sus “naturales” detentadores. Aquella noche me la invadió La Chica de Rubalcaba, quedó ya dicho. Y a la mañana siguiente, con los primeros rayos del sol colándose por mis ventanas, ¿querrás creer, lector, que mi más urgente desvelo estribaba en saber si se le habrían cumplido los sueños senatoriales a Little Carmona, el hombre que osó exponerse en campo abierto a los espolones de Big Faisán en las primarias socialistas abortadas, que apostaba ahora como número uno por EQUO nada menos que en Hispalis, un cantor más él mismo en la Itálica urbe?
     De verdad, deseaba encontrarme el éxito de Little Carmona, José Carlos Carmona SENADOR, no por  las ideas de EQUO, que no son las mías, claro, sino porque, por encima de ellas, y acaso más decisiva, nació de mí hacia su figura entonces, cuando en la plaza pública compareció, una cálida corriente de simpatía. No sé, tantos saberes y artes en persona tan poco reconocida agolpados. ¿No te ha pasado a ti, lector, el decirte… pues me gustaría conocer a este tío, tomar unas cañas con él, y tal?
     
      Aterricé pues con avidez sobre los resultados sevillanos: el primer candidato de EQUO aparecía… en el lugar decimocuarto, con sólo el 1,28% de los sufragios, a años luz de los tres senadores socialistas que encabezaban la lista con el 40% de los apoyos. Ostras, pensé, poor Little Carmona, decididamente no tiene suerte este hombre, y más noté afincarse en mí y hacia él la dichosa onda de afinidad. Por lo de las derrotas, por el chasco, por lo de fracasati, y tal.
     Reparé entonces, algo sumido aún en la bruma de la decepción, en que ni ese, ni ninguno de los otros candidatos de EQUO, que incluso menos votos habían recabado, respondían al nombre de mi camarada fracasati. Por toda la lista el nombre de Carmona yo busqué… y no encontré. ¿Entonces? Si era seguro que él se presentaba, como yo antes de los comicios comprobé, ¿qué misterio se ocultaba tras esta desaparición de Carmona? ¿Hasta ahí llegaban los florentinos espolones del Big Faisán, que habría conseguido en última instancia su retirada? ¿Habría sentido Carmona al final el “horror vacui” de haber abandonado la Casa común socialista? ¿Se habría arrojado a las aguas del Guadalquivir desde lo alto de la Torre del Oro? ¿Qué diantres había ocurrido? En verdad que buscaba ahora a Carmona desesperadamente.
     Pensé, pensé a toda leche. Soplé hondo por el clarinete del Internete para así cerciorarme de la composición de las listas de EQUO. Descubrí entonces una ignorancia mía y una piadosa medio trola de Little Carmona. Lo primero: no tenía yo ni zorra de que con cada candidato al Senado se inscriben a la vez tres suplentes. Y allí, como SUPLENTE primero de la primera candidata, Margarita Jiménez Mora, en efecto rezaba el nombre de Carmona, nuestro antihéroe. Pensé, vamos a ver, ¿dónde había leído yo el anuncio del liderato de su candidatura? En la Wikipedia, seguro, y allá que me fui. Habían ya reparado la bola. ¿Dónde más? En su blog, claro. También había sido eso enmendado. Habían desaparecido el par de solemnes compromisos suyos para el caso de resultar elegido. No sé, pero toda esta picaresca carmona, lejos de desagradarme, aumentaba el afecto que en mí despertaba Little Carmona, ese crack. Recordé la foto suya del té con peineta incluida, qué tío.
     
      Y fue al leer en su blog la suculenta explicación que en la portada daba de los y de sus resultados cuando me dí cuenta de que, por muchas derrotas que sobre sí acumule, es Carmona para siempre indestructible: “Y no es por nada, si Rubalcaba hubiera tenido primarias con Carmen Chacón no creo que hubiera obtenido peor resultado que este. Hasta yo podría haber conseguido más. Se empecinaron en no hacer primarias y han hundido al Partido Socialista; se empecinaron en no escuchar a la gente y ahí están, en los peores resultados de su Historia. Pasando página.
13.269 votos para mi candidatura al Senado con Margarita Jiménez Mora, 3500 votos más que el siguiente candidato de mi propia lista”.
     Yo creo que este último y gratuito alarde acabó por del todo desarmarme. ¿Es o no impresionante el Señor? Releí por fin en su blog aquello de que “en la actualidad escribe para la Editorial Planeta que publicará en enero 2012 su novela Martín y Martina”. Con dos martines, di que sí, maestro. Y esa mañana clara del 21-N le deseé a Little Carmona, también a su novela,  claro, toda la suerte del mundo.