Vistas de página en total

Mostrando entradas con la etiqueta Operación Emperador. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Operación Emperador. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de octubre de 2012

Cuando D. José Blanco jugaba a los chinos



   El lío amarillo de la “Operación Emperador” –la mayor acometida en España contra el crimen organizado, al decir del Ministro- con su estela de corruto dragón manchú nos trajo a la memoria esta imagen, no tan lejana, del asimismo otrora Emperador –su nombre brilló incluso como sustituto del Poeta que rigió los destinos de la nación discutida y discutible durante ocho años- caído ahora en desgracia. Oh, Tiempos, sí.
   ¿Sabes, lector, de cuándo es esta estampa que nos pareciera ahora sobrevenida desde las fauces mismas de la Eternidad? ¡De apenas año y medio ha, que no es que los tiempos vuelen, es que de lo centrifugados que se voltean les perdemos el rastro y el sentido.
    Ahí le tenemos, Don Blanco, embutido con el inigualable garbo de pájaro pinto que, corregida la miopía, en adelante le distinguió, tras los ojos sumisos y ruborizados de la chinita de caolín a su vera. Inaugurábase entonces, con esa suerte de imperial ceremonia, (ver Mío blog del 5-3-11) el Chinatown madrileño, en el mismo polígono industrial tomado ahora por la Policía.
    
    Y si la contemplación de la en apariencia anacrónica imagen quizás nos conturbe un poco, más habrá aún de conmocionarnos la transcripción de las divinas palabras que allí mismo al Viento –como aprendimos, dueño de todo lo animado y lo inanimado- se lanzaron. Habló Don Blanco:
   “el libre comercio es el hecho de que unos jóvenes emprendedores chinos puedan desarrollar su proyecto comercial aquí, en Fuenlabrada, y que a la vez los emprendedores españoles puedan desarrollar su proyecto en China… “una emergente clase media de millones y millones de potenciales clientes… China será cada vez más el mercado del mundo”. Fabló luego en su fabla de flan el mismo embajador chino: “Fuenlabrada se ha convertido en referente de los empresarios chinos”
   Nada menos que esas cosas allí se dijeron. Y no sabemos bien, a pesar de mirarla una y otra vez fijamente, si esa mirada ruborizada de la chinita de caolín a la vera de Don Blanco expresa más el ancestral autodominio oriental para no caer allí muerta de la risa ante tanto humor amarillo, o la soterrada revelación de que algo olía ya a podrido en la rumbosa Tamerlán fuenlabreña que allí se bautizaba. Retorno a Blanco’ s End, yes.    


Post/post: gracias a aspirante, a George Orwell, a xesús lópez, a Juante, a Lobo Solitario, a Fernando, a Jaime, a mybuscador por dejarme aquí sus palabras reflexivas, por bloggear conmigo ayer, GRACIAS.