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lunes, 9 de marzo de 2015

Ni un miserable postureo de la Cultura contra la Yihad arrasaestatuas

    


   Como si adrede quisieran provocar nada más que odio, como si ellos mismos fueran su peor y más panfletario enemigo, como si se jactaran, sin resquicio explicativo alguno, del siniestro odio destructor en que consisten, los islamistas triunfantes difunden de su propia mano el video de su hazaña: ciegos cabestros –cuánto mejores los cabestros- despedazando a martillazos esculturas milenarias en Mosul, búfalos dementes con saña aniquilando preciosas Esfinges, reduciéndolas a polvo, cernícalos psicópatas descuartizando con furor cualquier vestigio de belleza a su alrededor: estatuas colosales, un Toro alado de las Puertas de Nínive, cientos de libros y manuscritos de la Biblioteca Central de Mosul, lo que sea que su mandamás les ordene.
    
   Taladradoras de precisión, bulldozers, videos sibaritas, redes sociales cibernéticas… una higa, obsérvese, les da usar y aprovecharse de la más avanzada y sacrílega tecnología occidental, esos otros ídolos, cuando de publicitar y aterrorizar con el furor de su homicida designio se trata. Recuerdan mucho a la terrorífica Revolución Cultural con la que los "humanistas" guardias rojos de Mao arrasaron milenarios tesoros artísticos de la China. En eso consisten, tras prometer el cielo, las revoluciones.
    
   Si degüellan y queman vivas y enjauladas a decenas de personas indefensas a la vez, qué no iban estos artistas a hacer con el arte, se dirá. No deja por ello de sobrecoger tampoco esta saturnal de salvaje destrucción. Ni los salvajes así hacen. ¿Dónde está el Islam amante y protector de la cultura y del arte, dónde sus corifeos, que no chistan ni se personan ni protestan ante la orgía depredadora? ¿Dónde paran ahora las mundiales Celebrities de la Cultura -sabemos todos de sobra sus NOMBRES- tan heroicas y sensibles como prestas al más oportunista postureo, insobornables siempre en defensa de cualquier minucia que les contraríe, siempre que de la misma, claro, pueda responsabilizarse a un gobierno liberal-conservador del siempre culpable Occidente?

   
   Es como si unos y otros, redomados hipocritones, se olieran que de este negocio de posar contra la Yihad no podrán ellos arrebañar nada y por eso callan. Tan amantes y abnegados defensores ellos de la Cultura… y ahora callan. Callan.  



SOBRE “LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS”

(Qué le queda al escritor sin Nombre ni Contactos salvo insistir e insistir -resistir y resistir- en las redes sociales, en los lectores y amigos que las mismas le procuran, aun a riesgo de resultar pesado, y confiar en que poco a poco quienes  aprecian y valoran su diario afán le soliciten, y lean y regalen su libro, el fruto de sus mejores desvelos. Sí, yo confío en ti, lector de este blog.)

domingo, 24 de octubre de 2010

Rosa Díez acosada en la Universidad: la rosa y los cardos borriqueros

    
     Algo del aroma bárbaro de una de aquellas espeluznantes sesiones de linchamiento físico y moral que los maoístas Guardias Rojos ejecutaron por miles durante la Revolución Cultural contra el “contrarrevolucionario” de turno que al gran Timonel estorbaba rezuman las imágenes de los sistemáticos ataques que Rosa Diéz viene sufriendo desde hace años por parte de los muy progresistas bestiajos de la extrema izquierda. La tienen, como los filoetarras, en el punto de mira enfilada. La última vez el 21 de este mes en la facultad de Políticas de la Complutense, donde no hace tanto destacados prohombres de la izquierda clamaban, por defender a Garzón, contra los Supremos Torturadores del Tribunal que con todas las garantías, ha de juzgarle. Eso si, a Rosa Díez, acosada, insultada, violentada, que la vayan dando. ¿Importa algo que sea la víctima una mujer, que precisamente en la Universidad ocurra el vándalo atropello a la dignidad? Ni lo más mínimo. Si hasta el complutense rector, miembro de la Plataforma de Apoyo a Zapatero, “entiende” a los acosadores: le había pedido a Rosa que… pospusiera la conferencia. Bravo, excelentísmo Rector, qué rectitud desconocida en la defensa del saber universal.
     
     Es extraño. Viene aquí Chávez, se aloja en el Villamagna en loor de multitudes, se mete en la Casa del Libro a comprar El capitalismo funeral de Verdú, suelta sus consignas totalitarias, va el Rey en Marivent y se le disculpa por aquello, mientras sigue él entrenando etarras y expropiando a españoles sin parar. Viene Evo, el del rodillazo adorador de la Pacha Mama, deja hasta sin pagar los locales que alquila para dar sus recetas ideológicas de pollo para hacer hombres a los homosexuales –que debió a Zerolo darle un vahído-, y los de la Ceja se le licuan. En su propio país mientras tanto, representante elegida de los ciudadanos, jugándose la vida –que a tantos amigos suyos se la arrancaron los criminales- a diario contra la ETA y por la libertad de los españoles, y ha de sufrir Rosa Díez los continuos zarpazos de los leninistas. Esa es la realidad esencial de nuestro país, sr Rubalcaba. ¿Le pasaría lo mismo a cualquier figurón del PSOE?
    
     Resulta ya hiriente verla, en cuanto asoma la cabeza del coche, haciéndole el paseíllo negro del odio, con insólita crueldad insultada ¡ella!  a gritos  como… fascista, que les pone mucho a ellos la sonoridad como de látigo de la palabra. Le siguen gritando luego… ¡asesina legal!, los mismos adoradores del hombre de paz oteguiano y del hombre de guerra chaosiano, que también está en el proceso. Pero la humillante ceremonia del conato de quebrantamiento moral de una mujer valiente como pocos ha de por la fuerza hacerle apurar el caliz enterito de la sevicia. En el mismo salón de actos, ya digo, como en las atroces sesiones de “castigo” de la Revolución Cultural maoísta, el acoquinado Decano,-“por favor, por favor, óyesele musitar al ciscado Decano, para entonces sólo ya edecán de ceporros”- en vergonzosa claudicación, permite a los energuménicos leninistas leerle a Rosa Díez en su cara lo que parece ser a la vez acta de acusación y sentencia: “una oportunista… su presencia despreciable y oportunista… demócrata con medallas… chauvinista española… viene usted en busca de unos segundos de telediario…con sus favores de los poderosos… su escaño, que se compra…usted ha venido implorando protestas, gritos y a poder ser algún empujón entre sus escoltas y los estudiantes para fingir otro mareo… y nos gustaría que no viniese nunca más”. Eso sobre todo quisieran, NUNCA MÁS.