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martes, 20 de febrero de 2018

Tal como éramos: la cándida que junto a Redford hacía allí la Streissand era literalmente... ¡estalinista!

  


   

  Increíblemente extraño el comprobar cómo funcionan la memoria y la atención a veces. Una de estas noches pasadas, zapeando que vienen dando, me topé, empezada ya, con Tal como éramos, el clásico de 1973 con Redford&Streisand estelares y dirigidos por Pollack. La había visto en otras ocasiones, claro, entera y a trozos, pero como la música es tan bonita, están ellos dos tan bien y la historia de amor entrambos resulta tan potente, allá que de nuevo me sumergí en ella encantado. Me esperaba una sorpresa morrocotuda no, lo siguiente: apelotante. Es, ya sabes, el emotivo relato de cómo dos personas bien diferentes, con talantes e ideas políticas muy distintas, pueden a pesar de ello profesarse amor del verdadero… y por causa de ello asimismo para siempre distanciarse. Él es guapo, sonriente, triunfador, individualista, pragmático, elitista, conservador, militarista cuando toca. A ella nos la ponen más bien patosilla, seria, trabajadora, colectivista, abnegada, pacifista según y cómo, en fin, una tan bondadosa como ferviente militante comunista. Con esa contrapuesta nitidez nos los presenta la hollywoodiense producción.
      La mitad inicial de la película transcurre durante los años 30 y 40 del siglo pasado, en el piso o apartamento de ella, al que él se muda. ¿Quieres creerte que hasta esa misma noche no había reparado en que el Cuadro Principal que preside y decora esa estancia es… ¡un monumental y sonriente Póster de Papá Stalin como Faro Radiante de la Humanidad! ¡Como una verdadera Estatua de la Libertad –la misma pose adrede- que quisiera desbancar a la típica de los muelles neoyorquinos!  No Marx. No Lenin. No el Líder del comunismo gringo. ¡Directamente Stalin, óyeme bien! ¡Sin la más mínima referencia negativa en el guión -¡a estas alturas de la película!- a su siniestra Figura; al contrario, al concederle espacio tan primordial y reservado, tan esencial, no pareciera allí Stalin sino el Sumo Inspirador del cándido idealismo militante y propagandista que alienta a la protagonista. ¡Con los millares de crímenes que llevaba ya, perfectamente acreditados, a sus espaldas el Déspota georgiano, por derecho propio entre los dos o tres Mayores Criminales Masivos de la Historia! ¡Y nos quiere discursear luego el personaje de la Streisand sobre el miedo que la caza de brujas quiso imponer en USA, que es nada, nada de nada comparado con las hambrunas y los asesinatos en masa, ya conocidos, que el Gulag de su Ídolo había y estaba entonces mismo ejecutando! La propia Streisand proclama en el video del making off (min 3´30 y ss) que… “en 1968… (yo) tenía la misma inclinación política, así que el personaje me llegó muy hondo, podía entenderla, sabía quién era”.  Ese fenomenal tributo en loor al Gran Tirano resulta espeluznante. Pues ahí está… y hasta ahora yo no lo había visto.

   ¿Recuerdas a alguien, conocido o desconocido, que hablando de esta película haya reparado y hablado sobre este sonrojante homenaje a Stalin? ¿Imaginas el destino de la película si el del cuadro presidente hubiese sido de Hitler? He buscado por todos lados en el Internet imágenes o fotogramas del Cuadro de Stalin que, viéndose tan claramente y en varias escenas, pudieran ilustrar este texto y misteriosamente… ¡no he encontrado ni una! ¡Ni una sola referencia textual tampoco! Como mínimo, curioso, ¿no? Sólo he podido hallar este video (abajo) sobre el making off de la película, en cuyo minuto 18 y segundos siguientes, y en el 24: 40 minutos,  la Cosa Oprobiosa aparece. En fin, “Tal como éramos” ya es sólo para mí el retrato de aquella indignada… ¡estalinista!

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lunes, 30 de abril de 2012

Yo tenía una granja en África


  
    “Yo tenía una granja en África”. Así empieza la célebre obra de Isak Dinesen, tan a menudo elogiada, sobre la que Sidney Pollack hizo la monumental película de la que no consigo del todo salir. ¡Se está tan bien dentro de ella! He leído en el internete que el mismo Juan José Millás, el oráculo de los desposeídos que columnea en EL PAÍS y se arrampló el Premio Planeta, pone esa frase como ejemplo de arranque portentoso para una novela.
    No sé si se repara mucho en ese verbo, tener, (recordemos “Tener y Ser de Erich Fromm”, esa drástica disyuntiva que el pensamiento del Progresismo establece entre optar respectivamente entre el Mal y el Bien) que significa la expresión de la propiedad, y que, referida, como ella hace, a la primera persona del singular, viene a denotar la plena propiedad privada que ella allí poseyó. Pues la baronesa, además del talento escritor, contaba -tenía- las cualidades básicas  para poder ser empresaria: capacidad de trabajo, de asunción de riesgo, dotes de dirección, rigor, visión anticipatoria, espíritu emprendedor. Su plantación de café llegó a alcanzar los seis mil acres y parece ser que supo ella conciliar la propiedad y la administración de su granja con un sincero desvelo por los nativos “kikuyu” que trabajaban para su empresa. También a la baronesa, como ahora al Rey de España, le apasionaban los safaris y las aventuras románticas.
   Suele también repetirse mucho el proverbio africano de que “para educar a un niño hace falta la tribu entera” y, sin entrar ahora a discutirlo -desde Rousseau para acá la leyenda del “buen salvaje” encandila a las mentes bienpensantes de Occidente- sí puede servirme para, a riesgo de ser políticamente incorrecto, en paralelo proclamar que para levantar y consolidar una empresa multinacional –piénsese en Zara, o en las que por ejemplo sin ir más lejos soportan esta babélica Torre misma de la Ciberesfera- se precisa de forma imprescindible un conjunto de saberes intelectuales, científicos, tecnológicos, jurídicos y de todo tipo realmente excepcionales.
   ¿Adónde quiero ir a parar? Mañana, lector mío, si por aquí pasas lo sabrás, que ya estoy yo pasándome de la raya con la extensión del post y no quiero por nada del mundo enfurecerte y que de mí pases ampliamente. 
Post/post: gracias a Alp, a Mónica, a Trecce, a Kayla, a Bego, a NVBallesteros, a Cesar, a Zorrete Robert, a F Medina, que con sus directas e indirectas, sus serios y sus bromas, sus insinuaciones y reflexiones, currelaron ayer en el blog conmigo, haciéndolo también así suyo, GRACIAS.