Se lo avisé ayer mismo, frau Merkel –ah, si nos hicieran alguna vez caso a las hormiguitas blogueras-, que las mallas zetapeicas son traidoras en grado sumo. Así ha hecho su carrera el jayán que se las pone. Es usted sólo la penúltima de sus víctimas. La lista de sus traicionados casi alcanza a la de los desempleados bajo su égida. Si es que las mallas tiran siempre al monte. Son unas mallas pindongonas. ¿Ve, Ángela, cuánto han durado en el Viento las promesas zetapeicas de lealtad a sus políticas de estricta contención presupuestaria? Dos días, Merkel, entérese bien de cómo las gasta José Luis a la media vuelta. Mucho tango y mucha mantequilla con vos y en horas veinticuatro ya se la está pegando –nos la está pegando- con otro. Ahora, de tumbo en tumbo por la pista de baile, aférrase la Schneider de nuestro tango al flequillo kennediano de Mas, a su mandíbula cuadrada, por cierto, igualita a la de Brando en El Padrino.
Y es que vino Artur Mas a Madrid con una propuesta irrechazable: o tragaba Zetapé mandanga y le daba pasta y plazos o le pondría sobre sus góticas sábanas la cabeza del burro muerto de Montilla maravilla, el increíble hombre menguante al que encima disfrazaron de Superman, tócate ahora los gabilondos. Al parecer, según confesó el conseller hijo de Pujol, el muy honorable ahora independentista, los del tripartito dejaron sólo telarañas en las arcas públicas. Más: mintieron como bellacos a España entera, y al gobierno central en particular, al asegurar OFICIALMENTE un déficit que resultó en realidad, según los convergentes, de más del doble. Es decir, colocaron pingüemente a los suyos y dejaron ruina. En cualquier país que no fuera un oasis por ello se arrostraría cárcel. Les será difícil a los historiadores del futuro hallar un gobierno más nefasto que éste tripartito con independentistas trufado, uno de cuyos principales impulsores fue Zapatero. Por ello le juzgará la Historia. También los prebostes de la Ceja Nostra pidieron el voto para los comunistas catalanes en las últimas urnas, pero como son sus cuates los que “apañan” la Historia, siempre quedan ellos de heroicos benefactores de la Humanité. Y hasta de los márgenes, que diría big Sabina.
A la vista de la finta, a Zetapé le quedó sólo aflojar la tela -¡de todos!- y que la mefítica charca catalana siguiera dándoselas de dorado oasis. Hoy me tapas tú a mí y mañana a la viceversa, mientras Rajoy seguía sin entender del todo ni la letra ni la música. ¡Leches!, el mismo baile les fue negado al chotis gallardonita y a la zarzuela de la huerta murciana, lo que obligó a Valcárcel a recortes y a los capitostes sindicales a desatar allí la violenta persecución contra ¡ese! gobierno autónomo, que hubo un consejero popular al que le llovieron hostias por youtú, -parecía también Marlon Brando en La ley del silencio, oh, Brando, omnipresente en nuestras vidas, ahí ya mismo para tí te lo pongo, Ángeles- hostias tal vez sobrantes de las que en su día repartiera la temprana crispación de Gabilondo.
Es difícil hallar más dislates que los que en materia económica brinda de continuo la zetapeica y diarreica desgobernanza: le ocurrió igual con los ayuntamientos; al día siguiente tuvo que atribuir la pifia a un yerro en el BOE. Ayer las comunidades socialistas montaron el jare-krisna y el gobierno tuvo que autorizarles a todas más tarde los privilegios arrancados por Mas. Será quizás la gracia zetapeica a la negativa de Mas a aplicar las sentencias del Supremo sobre la inmersión lingüística, que se dice pronto eso sin darnos cuenta la barbaridad fuera de la ley que la misma encierra.
Con lo fácil que tenía el bailongo Zetapé, tanto que decía él aborrecer a los ricos en su célebre Discurso del Viento, tanto que emprende ahora su gobierno sonada cruzada contra la economía sumergida, el soltarle a Mas algo así como… oye Mas, menos lobos, piano piano, que si hemos de levantar las manos para aquesta cara sardana, antes tienes que explicarnos tú a todos la herencia de millonarios capitales evadidos por tu señor padre a paraísos fiscales, de los que eras tú beneficiario en parte siendo a la vez conseller de Hacienda, nada menos. Pero en ese caso hubiera tendido Zetapé que dejar la danza del Poder y convocar elecciones para perderlas. Y es que confía aún él en otra de esas vueltas que le da el tiempo a todo.
Es la repanocha el prenda, Angela, te lo digo yo. Te lo decía ayer mismo. Es un pindongo. Que Rubalcaba tendrá, y bien merecida, la fama, pero este figura es que carda la lana: a la media vuelta, ya lo ves, Angie, te la juega. No sigáis aplaudiéndole en Europa, no sigáis bailándole el agua. No. Angie, Angie, por favor, por favor, házle caso a la música de esta hormiguita.