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miércoles, 19 de febrero de 2014

Italia, la Grande Vileza


   Ni a los idus de marzo el ansioso Renzi ha esperado. Qué opereta de codicia más desatada en la bota rota de Europa. Se pensaba que el completo bochorno de las comedias bufas de il Cavaliere Berlusconi habría vacunado para un largo tiempo a las élites políticas italianas contra los grotescos espectáculos de la ambición más obscena. Y no; en el principal partido de la izquierda italiana –entre los mismos camaradas- vuelan ya sangrientas las dagas más retorcidas por arramplarse el Poder, esa suma aberración. Se ve que en Berlusconi se quintaesenciaban –actualizadas al Reinado de la Mugre que vivimos- tarantelas atávicas en la “cultura” política italiana. Y es que el apuñalador de hoy, Matteo Renzi, con sus vagos aires de guaperas dilettante ganador de un Festival de San Remo, no es ningún carcamal de la Casta de Tangentópolis, sino un pipiolo parvenú loco por la música, por la música del Mando y la vendetta, se entiende.
     
   Ni diez meses le ha concedido el florentino Renzi a Letta, el hombre que consiguió desembarazar a los italianos del baldón berluscono. Maniobró Renzi en el Partido, se trabajó esa cúpula y contra la yugular apalancóle a Letta la faca. En nada le han detenido al aventurero los riesgos explosivos de la situación italiana ni el mínimo sentido de la responsabilidad o del Estado. Será Renzi, oh, señores Indignados del mundo mundial, el tercer presidente italiano consecutivo no elegido directamente en las urnas.
     
   ¡Y qué elocuentes proclamas las de Renzi al arribar hace un año a la política nacional, prometiendo acabar con las viejas costumbres, con el sórdido chalaneo en la oscuridad, juramentándose a no llegar jamás al Poder sin el voto popular.  “Conmigo de secretario general del PD, Letta será más fuerte”, había declarado en este octubre a La Stampa

    
   “Abrir una nueva página”, a lo Madina en Navarra, dice ahora el ávido y triunfante Renzi sobre el fiambre de Letta. Puede que Berlusconi, entre atónito y admirado, desde algún lugar ande partiéndose la caja de las risas, pero a buen seguro que los Borgia, los Andreotti, tantos condotieros de la eterna conspiración italiana, incluso el grande Maquiavelo, habríanse sentido consternados ante vileza tanta.



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

miércoles, 27 de febrero de 2013

Una reflexión sobre las italianas




     Qué cosas votan los italianos, mamma mía, dan ganas de decir a la vista de. Una pizza cuatro estaciones…  pero que repleta de qué tropezones. Tranquilos, los demagogos baratos, los ignorantes amancebados con su ignorancia, seguirán cultivando ese haz de ensoñaciones míticas, esa demolatría abyecta en torno al sacrosanto Pueblo por aquí, el sacrosanto Pueblo por allá. Ahí lo tenéis. Los candidatos más serios, a uno y a otro lado, capitidisminuidos, ninguneados, humillados. Los más bruscos, los más chuscos, en una y otra esquina, envolviendo en su cosecha votos de todos los estratos, il Cavaliere y el Grillo, eufóricos cual rampantes cicciolinas. 
     
     De Berlusconi, de su aventurerismo, de su populismo obsceno, de su ser impresentable, mejor no añadir nada. Cualquier día, con en las pelis tarantinianas, se quitará en prime time la máscara de plexiglás que lleva por careto y arramplará así la mayoría absoluta. De Grillo, inventor del Vaffanculo Day, “ni de centro, ni de derechas, ni de izquierdas”, partidario de sacar a Italia del euro y apóstol grosero de la Antipolítica y del internet gratis, de su extraña nebulosa entre utópica, indignada y contradictoria, siempre tosca, es difícil que algo más que numeritos bufonescos pueda deparar.
    
   Cómo, también en Italia, las-generaciones-más-preparadas-de-la-Historia han podido entronizar a este par de histriones, rayanos en lo friki, vastos y bastos cultivadores de la demagogia más zafia, oportunista y gritona, puede que tenga algo que ver con la regresión cultural que vivimos, y que este mísero blog con ningún éxito señala: el Reinado de la Mugre. Es como si las sociedades de la Telebasura,  la llamada a los instintos más bajos y a las vísceras que el instantáneo vértigo de las “redes sociales” propician, el desprestigio de la reflexión y de la palabra escrita, todo eso, fueran conformando un “homo gañanis” que refrenda a su vez luego, a todos los niveles, lo que más se le parece, lo que más le refleja. 



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS (Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

lunes, 12 de diciembre de 2011

Candidatura de Bebe al Reinado de la Mugre



     
      Ha demostrado Bebe, con el calculado “escándalo” en la presentación de su último disco,  estar en posesión del secreto neocapitalista para conseguir el éxito en el Reinado de la Mugre. Cantautora de la Mugre, Mugreautora, Bebemugres, esos los nombres de la rosa hedionda del hoy. No vamos aquí a repetir sus  groserías de estibador salidote, las procacidades de pija disoluta que allí desgranó. Felicitarle, claro: enhorabuena, señora, que le aproveche mucho. Nobilísima causa la suya, oiga.
     Recordar sólo una vez más la fórmula del éxito hoy en día para promocionar la mercancía cultural: burda, superexplícita y primaria hipersexualización de la existencia, despojada clamorosamente además de la más mínima apelación sentimental, en fin,  promoción y expresión de las más podridas imaginerías… ¡de los agresores sexuales!
     Antecedentes a vuelapluma de declaraciones “escandalosas” coincidentes siempre con un nuevo producto con el que sacarle la pasta al público: Sabina elogiando el incesto, Cameron Díaz y sus fantasías sexuales, Dragó y sus lolitas japonesitas,  Bisbal y sus querencias por los videos porno, ¡hasta se han inventado ahora para vender no se qué remasterización de Sinatra que también hizo la Voz sus pinitos en el cine porno (“Garganta profunda”, claro)… hay ejemplos casi diarios a montones, lector,  relacionados todos con remover los instintos más bajos del consumidor paganini. Como cada vez el escándalo ha de ser mayor y la competencia de la Telebasura aprieta y hermana a la vez todo, los cerebritos de las multis no se sabe ya lo que un día de estos se verán obligados a “fabricar”.  ¡“Mentiras y gordas” todas, claro!
      A lo del sobado  merodeo con el folleteo y las bragas le añade Bebe su particular salsa: si Gil y Gil, el Le Pen español para el imaginario progre, trataba de basura a los periodistas, la cantautora Bebe como hideputas les encara, y encima le ríen estos la gracias, perfectos conocedores del tocomocho. ¡Ni Berlusconi cuando cantaba tangos en los transatlánticos se atrevió a tanto!
     Que lo impartan al menos en la Educación para la Ciudadanía esa: ¡Jóvenes ilusos, olvidaos de la música, de la literatura, del cine, de las Artes como humanista inspiración e indagación de la Belleza, doctoráos en bazofia porno… y el reino del éxito será vuestro.  Congratulations, Bebe: es que bebemos los vientos ya por ti.
      

jueves, 3 de marzo de 2011

Berlusconi metiendo, véase

    
     Dice hoy la prensa que Berlusconi se meterá en el bolsillo 17 millones de euros gracias al dividendo de Telecinco, líder de audiencia. Se imagina uno al punto, claro, un poco como el maniqueo que uno es, a Ana Rosa Quintana, a Jorge Javier Vázquez, a Mª Teresa Campos, a Mercedes Milá, a Jordi González, a Mª Antonia Iglesias, a Enric Sopena, a Boris I, a Pilar Rahola venga a aplaudirle sin parar. ¡Y luego dicen que el tratamiento de la basura sale caro!
     Tengo para mí a Berlusconi como al emblemático Ciudadano Kane del Reinado de la Mugre triunfante. Si incluso en la cima de su abyecta ambición conserva el Kane de Welles una mínima dosis de fascinación y de misterio consigo, la cínica figura de Berlus sólo provoca asco y chasco. La propia sustancia de los magnates ha ido degenerando al calor de los aires pestilentes, hedonistas e hiperconsumistas de la Época y ya  a su nítida inmundicia le estorba hasta el mínimo aura de ambigüedad que Hearst mantenía. De esta manera, si Kane al morir suspiraba su poético “Rosebud”, cuando Berlus pase a mejor vida es muy probable que, como el vivo Sardá ayer a propósito de Mou, exhale tan sólo un muy sentido “gilipollas”.  
    
     Todo es transparentemente repulsivo en Berlus, apodado il Cavaliere, para mayor infamia de los tiempos, por haber obtenido la Orden del Mérito al Trabajo: contactos mafiosos, corrupción a mansalva en Tangentópolis y después, obsceno acaparamiento de medios de comunicación, impúdico enriquecimiento, la monstruosa acumulación de Poder resultante, descaradas medidas de autoamnistía, sistemática defenestración de periodistas críticos, escándalos sexuales con menores durante la presidencia, en fin, penosa adicción a las operaciones estéticas que acaban por hacer de él un androide de plexigás y garañón al que todas las heces de los tiempos modernos lubrican. A lo mejor, como diría Jordi González, el gran comunicador de La Noria, es sólo la pura envidia y el precio a pagar por ser líderes.
    
     Si  Ciudadano Kane era la meticulosa indagación entre quienes le rodearon  del secreto que escondía la esfinge del magnate, Ruby, la menor magrebí con que se le vincula, dejó en la prensa de una tacada bien clara la almendra esencial de Berlus: “Me presenté a él diciendo… un placer, Ruby, 24 años. Él me escuchó mejor que cualquier psiquiatra…y al terminar la cena me dio un sobre con siete mil euros diciéndome que era inteligente y debía estudiar… otra vez me regaló un collar”. Vale, Ruby, joyita, se puede decir más alto, más claro no ¡Cuánto debió Berlus escuchar los vaivenes de tu boquita, guapa!
    
     Sólo encuentro un enigma indescifrable a la pura diafanidad maligna de Berlus sobre el que ni a la Derechona ni a los tertulianos más encumbrados nunca oigo yo indagar. Se le concedió en los tiempos felipistas una televisión a Mr Berlus a cambio de una orientación ideológica de la cadena y de los informativos afín al progresismo gobernante, bullente aún en Berlus la estrecha relación que le unía entonces con los socialistas italianos. ¿Por qué bajo el aznarismo, siendo ya en teoría ambos compañeros ideológicos, en ningún manera se desactivó ese cañón difusor de izquierdismo envuelto entre una programación nauseabunda, es decir, berlusconiana?
     Es como si las cláusulas del acuerdo primero pervivieran intactas, por más que estuviese entonces el socialismo en la oposición y que antepusiera Berlus las cifras del negocio y de ese pacto a cualquier principio ideológico, por más que el mismo hiciera trizas la “política informativa” del aznarismo, incapaz de neutralizar siquiera el anti-liberalismo rampante de Tele 5. Fue glorioso, por ejemplo, aquel episodio de Siete Vidas en el que Aznar aparecía caracterizado en un póster como Hitler.
     Es como si las férreas cláusulas de aquel acuerdo hubieran pervivido incluso durante los más ventoleros dominios zetapeicos. ¿Cómo si no es explicable, con el énfasis dado por Zp a los gobiernos paritarios y a los tópicos del feminismo de manual, que tanto dice proclamar la dignidad de la mujer, el haberle tolerado, a contracorriente además de la manía zetapeica por removerlo todo y de hincharnos de superprogresista educación para la ciudadanía y de indisponernos contra los Ricos del mundo, la programación tan continuamente denigrante para todos pero en especial contra la condición femenina de un tinglado propiedad nada menos que del líder de la derecha italiana, es decir,  del ínclito Berlus?
     En suma, ¿cuál es el arcano de la jeroglífica ascensión del canal berlusconiano en España? Acaso Javier Sardá, tan listo, podría decirnos algo distinto a un insulto al respecto.