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jueves, 5 de marzo de 2015

¿De izquierdas y ladrón? Imposible, proclama Garzón

     

   Se asomó el pequeño Garzón al santuario de Ana Pastor y allí  le dejó su sentencia, entre las buenas la mejor: “una persona que roba, que extorsiona y utiliza los fondos públicos para beneficio privado no puede ser de izquierdas”.  
     
   La Historia toda de las Ciencias Políticas tembló, todo ese secular trajín de Grandes Pensadores dándole al cogollo del meollo del Poder, de su naturaleza y mejor formulación, bajo las tumbas se agitó: ni uno solo de ellos había alcanzado el poderío categorizador que la visión certera del pequeño Garzón descubrió. Podrían quizás establecerlo así en el Título Preliminar del Régimen Revolucionario que andan él y los suyos agitando: El Mal es la Derecha; luego, todos los malos son de derechas. Y punto.
     
   Le replicó empírica Pastor que indudablemente había corrutos de izquierdas, mas tampoco el irrefutable dato la sectaria teología del pequeño Garzón arredró: “decían que eran de izquierdas… la izquierda representa una forma de vivir y una forma de relacionarse en la que no cabe utilizar al prójimo para beneficio propio”. Ergo, las personas de izquierdas son el Bien puro. Acabáramos.
     
   Es decir, por decreto garzonita, los corrutos quedan declarados malvados derechistas y valeyá. Nos recuerda demasiado, claro, pues la prolonga y compendia, aquella otra reciente y clamorosa sentencia de Llamazares que tan campante estableció también que no existe el terrorismo de izquierdas. Lo que ustedes digan, oiga. ¿Podemos recordarles que la ideología que ustedes representan, el comunismo, cuenta, para empezar, con una muy nutrida lista de conocidísimos asesinos de masas?   
     
   Esos jueguecitos automasturbatorios con las palabras, esa melopea de autobeatificación, esa vanidosa autoconcesión de la natural superioridad moral de uno mismo y de los de su troupe, ese continuo asomarse al espejito de su inmaculada Bondad, ese narcisismo-leninismo condensa en esencia para muchos el ser de izquierdas. Es verdad, Llamazares, Garzón… pero ¡qué buenas personas son!    



LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS

   Porque a mi parecer un libro íntimo, no tanto porque nos revele interioridades escabrosas, sino porque sobre todo consiga con desnudez hablarnos como al oído de los paisajes esenciales del alma de quien lo escribió, es también uno de los más acabados símbolos por los que alguien ofrece al Otro –a quien físicamente no tiene delante, al que de otra forma difícilmente podría hacerlo- la propia mano. Esto soy. En estas historias –no en forma de un discurso, sino con destreza encarnadas en personajes vivos a los que les ocurren cosas, a quienes sorprenden los avatares amargos o alegres de la vida- late la urdimbre sentimental que hasta aquí me trajo.  Quiero ponerlas en común contigo. Quiero revivirlas a tu lado. Puede que te reconozcas también en ellas. Aquí tienes mi mano, tómala. Estréchala. 

Por correo ordinario, 10 Euros; Certificado 15 Euros. Personalmente dedicado, si quieres. Pídemelas, va.

      

martes, 4 de marzo de 2014

Con Llamazares now


   Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte… sí, que cuando menos te lo esperes te hallarás con otro de los Grandes, con don Gaspar Llamazares ahora,  tuiteando y arreglando el mundo internacional, pues esto del Twitter tiene mucho de tumultuoso baile de salón con súbito cambio de pareja al compás de una nueva música. Uff, esta nada con ínfulas conoce días en que los Grandes, diríase que apiadados de su irrelevancia, se complacen en al menos darle un poco de charla. Ahora verás, lector, las ardientes ucranias sobre las que por la Red  sobrevolamos Llamazares y yo, y verás cómo también el transcurso vertiginoso de los hechos en sólo unos días pone en solfa las opiniones.
     En el principio Llamazares escribió:
     -Los mismos que rechazan cualquier secesión en Europa, y que amenazan con la salida de la UE, agitan la de Ucrania sin evaluar sus consecuencias.
     
   Bueno, me pareció ésta de don Gaspar una opinión desafortunada, basada en un paralelismo a mi entender falso, ya que quienes aquí han tomado partido por la oposición ucraniana no abogan, creo,  por una partición de ese país, situación aquella por otro lado difícilmente asimilable a la de las más asentadas democracias occidentales. Podía además deducirse de la misma que defiende Llamazares tanto el derecho a la secesión aquí como el siniestro régimen de Yakunovich, figura que cuando esto se escribía aún no había salido por piernas de Kiev con rumbo a Rusia. Así es que allá que acudió esta nada al choque con el Grande:
   -¿La secesión de Ucrania respecto a Rusia es lo que le molesta a usted? Ucrania es un país independiente.
    
   Venía yo a recordarle así sobre todo la memoria del atroz martirio que históricamente ha recibido Ucrania del Imperio Soviético –purgas, persecuciones, deportaciones, colectivizaciones y requisas forzosas que acarrearon terribles hambrunas y que costaron millones de víctimas de las que ninguna ley de memoria histórica se hace cargo-, opresión y dependencia económica y política que el gobierno ruso actual a través del régimen criminal de Yakúnovich, cierto es que en elecciones votado, trataba de perpetuar. A lo que Llamazares, pasado un rato, tuvo la gentil delicadeza de responderme, para sólo quizás mejor precisar su primer tuit:
     -La división de Ucrania es el riesgo, y un conflicto internacional.
  
   Se puede en eso estar con él de acuerdo, aunque me parecía sorprendente el comprobar que incluso los más aguerridos izquierdistas, tan propensos de consuno a las efusiones grandilocuentes y milenaristas que todo parecen cifrarlo en arrojados términos tipo el-Pueblo-unido-en-las-calles-y-en-lucha-por-la-dignidad-y-la-libertad-más-vale-morir-de-pie-que-vivir-de-rodillas-y-tal-y-tal tórnanse cuando les peta gélidos y pragmáticos analistas, los mejores de la clase en la impasible realpolitik cuando toca. ¿Desde cuándo esa preocupación por la división de Ucrania, desde cuando en los más férreos comunistas esa moderada prevención por evitar “un conflicto internacional”? Desde el momento que les conviene, claro. Así es que me sentí obligado a añadirle algo más a nuestra conversa:
     -Pero la división de Ucrania quien más la alimenta es Rusia/Putin, no?
    
   Bueno, ni que hubiera adivinado la nada que je suis lo que días después iba a ocurrir: la invasión de una parte de Ucrania, Crimea, de mayoría rusófila, por tropas rusas. Sólo que Llamazares manteníase en sus trece y todavía un poquito más tras un lapso me escribió:
     -Rusia y la UE. Los dos.
     En ese fifty/fifty equidistante establecía él la cuestión, aunque el toro pasado de los hechos parece darle a la nada interbloguera más razón en el caso, creo. Es la integridad territorial de Ucrania por la amenaza rusa la que más parece ahora en cuestión. Además, que no compartía yo ese fifty/fifty sobre el asunto, por lo que pretendí un poco más agitarle a Llamazares la conciencia:
   -No son lo mismo una que otra, no difunden o les guían unos mismos valores, ¿no? Lo ideal es cierta autolimitación de todos, ¿no?

    
   Claro, el enraizamiento de las democracias en países sin esa tradición, más que en la mera celebración de las elecciones, radica en la independencia de la Justicia, y más allá, estriba en cierta autolimitación de las élites políticas que haga posible el valor superior de la convivencia y la alternancia pacíficas en el Poder. Eso quería expresarle yo a Llamazares, sólo que ya no tuve yo más respuesta suya, como lógico en cualquier conversación entre uno de los Grandes y uno de la nada es.  





LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen y análisis de la obra en estos enlaces)
154 pgs, formato de 210x150 mm, cubiertas a color brillo, con solapas. Precio del libro: 15 Euros. Gastos de envío por correo certificado incluidos en España. Los interesados en adquirirlo escribidme por favor a josemp1961@yahoo.es
“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

viernes, 22 de noviembre de 2013

Llamazares, negacionista

     

    Desde que, con ocasión de la rutilante Conferencia del PSOE, el gran Garzón con Faisán se la jugara, trastabillea errabundo y descorazonado Llamazares, con pena de amores contrariados en los andares, corrido y sin sitio, desorientado y como quien no da pie con bola. Ah, tristeza de amor traicionado, a qué páramos de desolación, a qué gulags interiores nos arrastras. De amargo peripatético ya Llamazares se pasa, y paso a paso a simple patético ha de llegar. ¿Pues no proclama ahora, más chulo que un Maduro del ocho, que... “ningún terrorismo es de izquierdas”?.
      
   Recuerda mucho, claro, aquella otra máxima del prodigioso y oscarizado Fernando Trueba acerca de que “todas las dictaduras son de derechas”, que ya glosamos aquí ( http://elblogdejoseantoniodelpozo.blogspot.com.es/2011/02/trueba-y-el-mundo-segun-trueba.html ). Le encanta a la Izquierda guay esculpir estas frasecitas autoexculpadoras, que de vez en cuando le hacen un superlavado express a su inmaculada autoconciencia, ardientes siempre ellos por autocolocarse en el Bando de los Buenos, los Justos y los Mansos de Corazón. Al ladito siempre del Pueblo, vamos.
        
   Así, contra todos los datos de la experiencia, de la Historia y de la realidad, sentencian ellos y quédanse, como el otro, tan a gustito. Tan anchos, como dioses que tras sus palabras borraran y crearan realidad a su antojo. Así, porque ellos lo valen.
     
   ¿Qué hacer? Decirles, por más que sea nada este mísero blog, la escueta verdad: representan el fanatismo negacionista sumo. Hay hitlerianos que niegan los campos de exterminio. Hay comunistas que niegan el Gulag. Hay Llamazares que niegan el terrorismo de izquierdas. Que sí, sr Llamazares, que las personas se aman y la poesía existe y el sol asoma cada día gracias al comunismo, que sí, que sí nos representan, que sí.


   (Y como profecía que se autocumple, justo al día siguiente de la llamazarada aconteció el ataque de una banda de más de cien energúmenos ultraizquierdistas en la Facultad de Derecho de la Complutense… ná, eran fascistas disfrazados, claro) 


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“No soy nada, no quiero ser nada, pero conmigo van todas las ilusiones del mundo” (Pessoa)

sábado, 9 de noviembre de 2013

Romance del llanto de Llamazares por la infidelidad de Garzón (Poessía 57)



Por quebradas y humedales
por remontes abroñigales
anegados los manglares
torrenteras de mil mares
pesaroso, derrotado
doliente y consternado,
el llanto de Llamazares,
qué hondos los sus pesares.

Mas qué le ocurrió al jayán
a quien Cía creyó Bin Laden
que tan roto caminare
sin norte, sin sur, sin plan.

Es tan dura su aflicción
tan grave su abatimiento
tan aciago este momento
que solo murmura… garzón.

Es que el Juez más Campeón
con quien tanto había soñado
mano a mano, a su lado
el Ideal tan perfilado
el Orbe entero salvado…
a los postres salió felón.

Cuando menos lo creía
del Juez encontró prueba
por la espalda maleva
que al rival el muy bribón
-dónde fue tanta ilusión-
tan gallardo se ofrecía.

Si no está ya para trotes
si de lorzas va servido
metrosexual presumido
a qué se la juega Baltasar
con Faisán dándose el lote
dejando sin novia a Gaspar.

El ansia le pudo a Garzón
y por solo un revolcón
por las ganas de moqueta
a Gaspar tiró en cuneta.

Oh, dolor del mal amor
llora Llamazares su pena
grita su rabia plena
ah, gran Juez prevaricador
ah, vil infiel fornicador
me los pusiste con Faisán
no puedes ser más patán
déte Marx mala condena
no te indulte Gallardón.

Mas saquemos la guitarra
troquemos el llanto en son
canten conmigo esta farra
que los cuernos… cuernos son:

 Por la cercana ladera
viene gimiendo un grumete
que a un garzón calavera
ay, ay, ay… maldice a muerte.




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miércoles, 28 de agosto de 2013

Llamazares, soleares del rencor



   Otro que con el grave accidente de Cristina Cifuentes aun sobrevolando la tragedia se lució en el quite fue Llamazares, gran esperanza de los oprimidos del mundo también él. Médico por la vía cubana para más inri el Señor. Ya hemos visto con qué unción felicitan ellos el cumple a los Castrones, señorones de horca y cuchillo, de vidas y haciendas de todos los cubanos, desde hace ya 54 años. Hemos leído el mal disimulado asco con que despidieron a Rosalía Mera, esa gran mujer trabajadora, y el viático, simbólico y baboso a la par, con que auguraron para el Comandante Chávez la inmortalidad. En éstas llegó el serio percance de Cifuentes. Corto sí, pero para nada perezoso Llamazares al momento tuiteó:
    
   “Cuando se juegan la vida, saben que su garantía es la sanidad pública. Cuando se trata de hacer negocio con la de los demás, la privatizan”.
     
   Anótese cómo, a pesar de no haberse aún descartado la posible muerte de Cifuentes, como el tuit en su literalidad revela, aprovecha Llamazares el infortunio para, con retórica calculada, arrimar el ascua a su más egoísta sardina. Cómo además desdibuja justo en ese peliagudo momento la concreta figura de una mujer con toda seguridad maltrecha y doliente para embutirla en un plural genérico que dibuje el cliché de un enemigo malvado y odioso a más no poder.  
   
    ¡En ese momento una de las cabezas principales de IU escribe precisamente eso! Sólo que eso, claro, meridianamente revela la conversión del rival político en enemigo personal. De haber llevado a Cristina Cifuentes a un centro privadísimo, como para su madre hizo Bardem, qué no hubiera tuiteado Llamazares.
     
   ¿Será entonces éste el momento adecuado para recordarle a él, tan suelto en mitad del drama para hablar de negocios y de privatizaciones, el suculento fondo de inversión privadísimo y personal que, como reveló la prensa, Llamazares acumula?

     
   Pero el desprecio miserable que por soleares Llamazares en tan penosa tesitura se sacó revela algo mucho más preocupante para la sociedad española: la batasunización y la radicalización extrema a que quieren llevar la confrontación política destacados prohombres, y tras ellos sus círculos adyacentes, de la Izquierda española. Esa desmesura impropia que aquí glosamos de Llamazares, salvo en los proetarras del ¡ETA, MÁTALOS!, hubiera sido hasta estos últimos años sencillamente impensable.  


LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS
(Resumen de la obra en post del 27-1-2013 y 1-2-2013)
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jueves, 21 de marzo de 2013

Tuits interruptus míos con Martu Garrote, azote de facciosos


    
      La Fama, en el convulso carajal de estos tiempos altisonantes,  indudablemente la acompaña. Escribió algunas frases muy terribles, salvoconducto éste hoy en día que, ostentando además algún cargo orgánico en la vida pública, asegura la notoriedad de quien lo pone en juego. Que hablen de uno aunque sea bien, que decía el otro.  Es muy posible que por ello esté la prometedora política socialista llamada a altos designios en el Futuro, tal es la tempestad y el empuje que con ella van.  Bueno, me llamó la atención el otro día leer el clarinazo de su tuit y allá que acudí, presto a rondarla, a darle la contra. Me parece, lector, que no lo conseguí del todo, ya verás.
     
     Martu Garrote tuiteó: “Gobierno: INDULTO JUEZ BALTASAR GARZÓN”.
Bien, allí estaba la escueta proclama, el desfile de mayúsculas de Martu, como un detonante que buscara el reguero que incendiara de cabo a cabo el Tuiter. La verdad, vistos los antecedentes de los sonrojantes indultos otorgados por el gobierno Rajoy, tampoco resultaba la consigna de Garrote del todo descabellada. Pensé a la vez en la insultante juventud de Martu y en los vaivenes de adoración y repulsión extremas que la densa figura del Superjuez –que atraviesa ya cinco lustros de la primera escena española- en todos, pero especialmente entre la grey socialista, ha consigo arrastrado. Así es que le añadí un poco de pimienta al aliño de Garrote.
     
       Le respondí: “¿reponerle en la Audiencia también?
    Rauda ella me contestó: “sería lo suyo”. Quedaba más especificada así la propuesta. Garzón reloaded ahora, repuesto en su alta función jurisdiccional, haciendo borrón y cuenta vieja de la sentencia del Supremo. Sería, desde luego, impresionante contemplar ese otro nuevo retortijón en el culebrón de la Historia que proponía Garrote y que al mundo entero sin duda dejaría boquiabierto. Supondría también de alguna manera rebajar el monopolio de la sombra política de Llamazares –IU- sobre el Superjuez, reclamarle también desde la pujante izquierda del PSOE.  De manera que me propuse ahondar en la indagación.
     
     Con intención entonces le tuiteé: “¿reponerle también en el cariño de “querido Emilio” Botín?”.  Pasó entonces algún tiempo en blanco, como si pasara también sobre el tuiter un ángel, un ángel garzonita, claro. Hasta que ella me respondió:
    -“en las amistades de la gente no me meto, fíjate Rajoy, amiguito de Camps, Matas, Bárcenas”.
        Es decir que, para Martu la “amistad” de Garzón con Botín era sagrado terreno en el que no deberíamos internarnos, aunque no dejaba, en habílisimo contraataque, de señalarme los amigos “corrutos” de Rajoy. Sólo que Garzón, diamante en bruto, presenta múltiples facetas desde la que contemplarle. Por eso le dije yo:
     -“las de Rajoy peligrosas, claro, las de Garzón, Kissinger incluido, ¿filantrópicas? Pilar Urbano le hizo la bio, fíjate.
       
     Uff, por un momento temí que con aquellas menciones (nada menos que Kissinger, lo que ese nombre supone, con el que Garzón compartiera carísimo vino y cenorrio sobre Central Park en su odisea yanqui, más Pilar Urbano, integrista autora de la Obra, con la lista de iglesias y curas asociados a la misma) también a mí a continuación me mandara Martu Garrote a lametonearle alguna parte de su linda anatomía. Y no, lector, nada de eso ocurrió, pues no tuvo a bien contestarme ella nada más, y así de interruptus quedó nuestro tuiteo. 

martes, 21 de febrero de 2012

Y el Goya va... para Garzón, claro

     
     Ya a media tarde, en el previo, Mª Teresa Campos, la gran diva de la Comunicación, se ocupó de calentar en Tele 5 el cotarro. De forma inopinada, mientras hablaba con Peñafiel, como Milá el otro día a propósito de Jesucristo, en una especie de rapto místico y dirigiéndose por derecho a las cámaras declamó: “Lo que está sucediendo en-este-país con Garzón es de vergüenza… Digo más, porque no tiene una ahora treinta años, que si no, vamos, es que me iba de España”. Puso entonces Peñafiel ojos de sapo, que eran de pasmo, ante el éxtasis Teresiano. “Ya está, es que me he calentado”, le dijo Campos, por toda explicación.
    
    Se unía así la gran Mª Teresa Campos -grande su millonario contrato también- a la cadena aquí ya mencionada de los Llamazares-Bardem-wyoming-Trueba-Fidel Castro-antiCamps que con idéntrica matraca de consigna y agit-prop tratan de persuadirnos desde las pantallas de que no hay en nuestro país, ahora que ganó la Derecha, democracia.
   El plato fuerte vino, claro, con la fastuosa gala de los Goya, ese día grande para el Mester de Progresía patrio, en el que no reparan ellos y ellas en lucir galas de banqueros chupasangres del FMI, y en el que todo derroche les parece poco. Yo creo que incluso ese día no mueren niños africanos devorados por las moscas y por el Capitalismo genocida.
   
    Premiaban al mejor documental, ahora. ¿Y quién mejor iba a merecer el Premio y el Honor? Isabel Coixet, la artista documentalista, y el Big Garzón, la estrella documentalizada, por supuesto. “Escuchando al juez Garzón”, lleva por título la pieza hagiográfica, y consiste la misma en una entrevista de una hora y media con el Superjuez, con el caramillo de su voz a cuestas, y sus vagas trazas de Richard Gere en rebajas y algo metidito en arrobas.
    
   Avisaba yo aquí que, de hoz y coz en la campaña de agit-prop como andan los alegres compadres de la cadena de favores garzonitas, nada de lo que pudiera aparecer sobre Garzón les iba ni en un milímetro a mover la pose. Ni la sentencia inculpatoria por UNANIMIDAD, ni la absolutoria por prescripción, ni el cenorrio con Mr X y con Mr Kissinger (se dice pronto para todo un paladín de la Justicia Universal), ni la denuncia de los Colegios de Abogados del Ecuador, ni la carta a Querido Emilio (con lo que dicen todos ellos aborrecer a los ricos), nada les iba a hacer ni siquiera dudar. Son ellos así… de fanáticos.
     Subió en loor de triunfo Coixet a recibir otro Goya más, el Goya de Apocalipsis Garzón now. Y vaya que si habló Isabel. Y qué bien lo fizo. Pero del spot y del speech de Coixet… mañana te hablaré, lector, que no quiero castigar ya más por hoy tu paciencia legendaria with me.
    

miércoles, 15 de febrero de 2012

Y ahora, la Cena de Garzón (en Nueva Yoo...ooork)



     
   Cuando me enteré del distinguido Cenorrio de Garzón con ¡Felipe González! y con ¡Henry Kissinger!, entre otros compañeros mártires, en la metrópoli misma del Capitalismo esclavizador y genocida, en el que de una tacada se pulió el Superjuez cuatro mil quinientos dólares, sobre todo pensé en su Niña. También pensé en Llamazares, en Trueba, en wyoming, en Sabina, en Bardem, esos derviches garzonófilos, pero se me pasó rápido, pues comprende uno de sobra que por grave que fuera lo que sobre Garzón ahora apareciera, de hoz y coz como andan ahora en la campaña por su beatificación, ni un milímetro iban ellos a retroceder.
   Pero ¿y la Niña de Garzón? ¿Cómo habría ella encajado, dada la candorosa sensibilidad  exhibida en la Carta suya que glosábamos ayer, ese cúmulo de, no se sabe si más groseros que ominosos, detalles del desparrame paterno? ¿Alguna imago mundi primaria, alguna esencial percepción paterna no habríase hecho añicos dentro de ella al conocerlos? Es que sostenía María en su conmovedora Carta de ayer precisamente que “Nos han dado más fuerzas para seguir luchando por un mundo en el que la Justicia sea auténtica,… sin estar guiada por acuerdos de pasillo… una Justicia de verdad, en la que me han enseñado a creer desde que nací y que deseo que mi hija, que hoy corretea ajena a todo, conozca y aprenda a querer”.
    
   Mejor entonces, María, que no le cuentes a tu hija, que el abuelito cenoteó por todo lo alto con FG y con Mr Kissinger a la vera del Central Park. Si Baltasar G te enseñó desde niña  a creer en la Justicia de verdad, por fuerza hubo entonces, en el capítulo notable del terrorismo de Estado y del saqueo multimillonario de los fondos reservados, o del de Pinochet,  de hablarte de FG y de Mr K, esos campeones indiscutibles del Bien, junto a los que, con caro dinero Emilio, de lo lindo se solazó.
      
   Terminaba su fantástica Carta la Niña de Garzón restregándonos a quienes discutimos al Superjuez la supina tranquilidad de su conciencia. Eso, que en Baltasar G resulta indiscutible, pues esa inmejorable autoconciencia es el dogma básico sobre el que se “fabrica” la identidad de todo buen progresista que se precie, en el caso de María Garzón, dados su tierna edad y naif sentir, en construcción por tanto, ¿no habrá sufrido ni el más mínimo rasguño con los ecos de la neoyorkina francachela paterna, en alegre cuchipanda con FG&MrK?
   
    ¿Acaso ese cenorrio no retrata del todo y a fondo a los tres espadas figurantes? Pues, para más redondear las figuras, hasta en los pormenores  pintorescos, como en ópera bufa, se enlazan la dichosa Cena y la preciosa Carta: si en ésta la Niña de Garzón emplazaba, frente al supuesto brindis ocasional del adversario “construido”,  el brindis propio de ¡cada noche! por tanta inocencia, resúltase que en la Cena de marras se pimplaron más de una botella de buen vino por cabeza los vivants allí bien apalancados, de lo que se deduce que por fuerza unos cuantos brindis, al sol de la Justicia Universal, claro, debieron entonarse. Lo que no aclaran las noticias del Imperio es si el mismo Garzón, a lo López Aguilar, sacó allí mismo las maracas para entonar el Gracias a la Vida, tras el Imagine lenonniano de rigor.  
     
   Ya digo, al saberse todo esto ahora, en Llamazares y cía no, pues pueden ellos con lo que les echen, pero por dentro de María Garzón pensé si alguna abolladura sobre el macizo ídolo paterno no podría haberle ocasionado la nueva de la Cena de Nueva York.