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jueves, 26 de abril de 2012

¿Y "Memorias de África" con Elena Valenciano?


  
    Sin embargo a Elena Valenciano, ya ves, Soraya, jamás le lavaría yo el pelo a la manera de Redford en Memorias de África. Ya, ya sé que tampoco ella por nada del mundo me lo iba a permitir. Que se lo lave mejor el Maese Rubalcaba, que se le adivinan buenas mañas a él en el vaivén de las manos y el jabón, ya que de entre todas las grandes mujeres socialistas, a ella eligió como número DOS del Partido de los Imprescindibles, según él mismo dijera en su Congreso.
   Y es quizás porque acaso cree ver uno –insignificante bloguero sin nombre al cabo- adensada sobre la figura de Valenciano como el destilado de una tristeza legendaria que es más una pesada abulia que otra cosa. Quizás, ahora que Maese Rubalcaba la ascendió de rango, quiera sacudirse Valenciano esa aparente desidia del ser y por eso llame en muy melodramáticos términos a las familias españolas nada menos que a “defenderse en la calle de las agresiones del gobierno”.  “O paramos a este gobierno o el gobierno va a parar a la sociedad española”, ha apostrafado ella en apocalíptica disyuntiva. Claro, si Rubalcaba acuñó el “Pelea por lo que quieres” como divisa de su campaña, no habría su número Dos de quedarse atrás a la hora de enarbolar un lenguaje virulento.
   
    Puede que la insulsa languidez que percibe uno en Valenciano esté en parte condicionada por la lastimosa impresión que me causaron sus  explicaciones actuales al descubrirse que había falseado ella su currículum académico auto-adjudicándose dos licenciaturas (Derecho y Ciencias Políticas) que jamás consiguió: “Empecé Derecho y me pasé a Políticas. No terminé. La verdad es que me aburría y  me da pereza acabar”. Pocas revelaciones tan elocuentes y desvargonzadas como ésta podrán encontrarse acerca de las élites gobernantes en nuestro país y del contradiós sobre el que la sociedad española está montada. No terminé-me aburría-me da pereza. ¡En semejantes términos de indolencia y vagancia se adorna en público la número DOS del partido socialista! ¡La misma que llama ahora, contra el clamor de su primordial responsabilidad en la Ruina, a la gente a pelear en la calle! Carreras no terminaría ella ni una -¡ni la de Políticas, que se aprueba sin dar chapa!- pero en materia de Descaro sí que la Vida política –Maese mediante- desde luego la ha doctorado cum laude.
     
   ¡Cuánto no se llenarán de desánimo la voluntad de miles y miles de jóvenes estudiantes normales –tengan las ideas que tengan- al enterarse de cosas así! Cómo entonces lavarle el pelo a una actriz de similar jaez, si lo que primero debería ella lavarse es la propia conciencia. Triste resultaba también la gran Mari Trini –unos aires similares en las poses desmayadas quizás a ambas hermanan- pero con esa tristeza compuso ella en su tiempo algunas hermosas canciones difíciles de olvidar. ¿Y Elena Valenciano qué?
  Post/post: gracias a Victoria Eugenia, a Jose Carlos Rodriguez, a George Orwell, a Anónimo, a Rose, a Winnie0, a Mónica, a NVBallesteros, a El Fugitivo, por bloguear ayer con Soraya y conmigo, GRACIAS.

miércoles, 25 de abril de 2012

A la atención de Soraya Rodriguez, alcaidesa del Rey de España



     
  Muy señora mía:
        Verá, Soraya, ando en estos días en el mío blog dándole vueltas y revueltas a la tormentosa “aventura africana” del Rey, doblando al fin el Cabo de Buena Esperanza consistente en desearle a la Reyna Sofía que  se desquite ella del Borbón bribón haciendo un personal remake con Robert Redford de la sensualísima secuencia en la que con sumo arte le lavaba él toda la rubia cabellera a Meryll Streep cuando aquello. Ese cielo la Reyna se lo tendría bien ganado, creo.
    Reparaba también en el carcelario papel de alcaidesa que se pidió protagonizar usted en el africano lío real. He aquí sus palabras, anteriores a la más mínima declaración del Rey: “Don Juan Carlos está siguiendo de forma directa todo lo relativo a su viaje… es conocedor del comprensible malestar e indignación de la sociedad… por lo que el PSOE espera que se dirija a la sociedad y diga algo al respecto”. Admira la insólita prepotencia con que siendo solo portavoz parlamentaria del partido de la oposición permítese usted hablar en nombre del Rey, incluyéndolo maniatado en el papel que en el discurso que a usted le conviene nada menos que al Rey de España le adjudica, ordenándole de paso la puerta única de salida que al reo le queda.
     
    Reparé luego, Soraya, en su nueva imagen para el público. Como a la mayoría de los que se quitan las gafas para colocarse lentillas, se le ha quedado a usted, permítame alcaidesa real el atrevimiento de decírselo, una expresión algo triste y como sufriente sobre el rostro. Parecen sus ojos expresar incontables y soterrados dramas con el solo mirar. A cambio su nueva melena –sin entrar en si es la misma natural como la vida o producto de artificiales extensiones- le discurre torrencial a ambos lados del óvalo, majestuosa y aleonada. Esa disonancia icónica, batida con el tono de sus muy severas palabras sobre el Rey de España, como un ordeno revuelto en una pena, aunque movía a confusión, no dejaba de turbarle a uno, neurasténico bloguero con ínfulas a la postre.
     Bueno, reconozco que no soy yo precisamente Redford, que es cualquier parecido suyo con el mío eso, muy azarosa coincidencia, pero he de confesarle, Soraya, así por ello Pablo Iglesias me disculpe, que, al observar la copiosa fuente de sus cabellos, el caudal de esa brava abundancia, fantaseé con lo mucho que me gustaría que Usted y la Nada interbloguera que uno es, a hurtadillas del mundo pudiéramos fugarnos hasta un oasis del Kalahari y allí a nuestras anchas –conciliando de paso sobre aquellas ardientes dunas las tópicas dos Españas- pudiera yo, a la manera de Redford, hundirle suaves mis manos entre las sienes, tomarle la mata de su pelo entre los dedos, sopesársela contra la nuca y enjabonarle con mimo cada recoveco de su cráneo, sí, enjabonárselo de lo lindo, susurrarle al oído una de mis poesías que en este mismo blog pueden leerse, volcarle luego un cubo de agua fresquita encima y soñar con cambiarle así, por un momento al menos, sus ojos tristes por unos bien  zumbones y massieleros.
     Y que fuera sólo entonces el Rey de España ante la Prensa nuestro único portavoz: es que Soraya Rodriguez no tiene que dar de su vida privada ninguna explicación, diría él. ¡Un anónimo bloguero faccioso lavándole el pelo a toda una portavoz socialista en el Parlamento! ¡Podría Usted después, una vez allí, como Karen Blixen, agitar mil y una revoluciones por todas las empobrecidas Áfricas! Fíjese, Señora mía, los desorbitados e interclasistas remedos que pueden alcanzar mis pobres fantasías. Afectuosamente suyo
                                                              José Antonio del Pozo



 
Post/post: gracias a Mónica, a José Antonio, a Charo y a Roy (qué alegría) por no dejarme del todo solo blogueando ayer, y a Ismael, seguidor del blog ya, fresca agua ellos para seguir escribiendo, GRACIAS.