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miércoles, 11 de marzo de 2026

#BryceEchenique, DESCANSE EN GLORIA

 


Yo, porque soy un escritor sin Nombre, que si no, escribiría aquí un texto sobre las maravillosas obras de Alfredo #BryceEchenique, su Julius, su Martín Romaña, que me agradecerían incluso los que desprecian la escritura. Descanse en Gloria, Maestro.

¿TE GUSTA LEER? SOY ESCRITOR. Por 10 e envío incluido, DOS LIBROS, uno físico, EL ALGORITMO DE LOS BESOS TRUNCADOS (si ya lo tienes, puedes REGALAR otro ejemplar, va) 152 pgs de amores y humores, sentimientos e ironía, desengaños e ilusiones) y OTRO electrónico, (que te lo envío por internet y lo puedes leer en el móvil, en la tablet o en el ordenador, e imprimirlo tú luego, si quieres tenerlo también en papel), el que elijas TÚ entre todas mis otras OBRAS:
-Prosa: “LAS HISTORIAS DE UN BOBO CON ÍNFULAS” (277 pgs), “VEINTE RELATOS DE AMOR Y UNA POESÍA INESPERADA” (298 pgs), “111 ROSAS” (304 pgs), “SIETE RELATOS IMPAGABLES” (54 pgs), “MIÉNTEME, DIME QUE ME LEES” (312pgs).
-Ensayos sobre la Cultura: “AMOR Y DESEO EN EL CINE” (174 pgs), “EL HOMO GAÑANIS (La regresión cultural) 350 pgs.
-Poesía: “ROMANCERO DE OLITE Y OTROS DIVERTIDOS ROMANCES CON LOS QUE ENDULZARTE YO LOS DÍAS” 220 pgs.
-Ensayos sobre la Política: “POR QUÉ LA IZQUIERDA JUEGA SIEMPRE CON VENTAJA EN LAS ELECCIONES” (117 pgs), “POR QUÉ LA MAYORÍA DE LOS ESCRITORES SON DE IZQUIERDAS” (42 pgs), “DESMONTANDO AL PROGRE” (77 pgs), “TODO LO QUE LAS CELEBRITIES PROGRESISTAS LLEGARON A AFIRMAR” 499 pgs.
Cualquier duda, consúltame, aquí o en josemp1961@yahoo.es

miércoles, 11 de noviembre de 2020

EL 11 DEL 11… POR QUÉ 111

 


  No podían ser mis ROSAS para ti ni una más, ni una menos. ¿Por qué? Porque 111, ese número que enuncia la unidad repitiéndola tres veces, es una cifra –o clave- mágica, que consigo transporta la luz brillante de un foco, de un Faro. Así lo recoge la Cabalística, en tanto que triple conocido como “número de los ángeles”, pues, dicen, estos se aparecen cuando quieren aparecer y comunicarse con los humanos. Entonces el 111 aparece asociado a un relevante flujo de energía externa e interna de la persona, que significa una esperanza y un despertar de la persona hacia las verdaderas ilusiones. La irrupción del 111 responde así, en general, a una vibración optimista, a una ventana abierta a la oportunidad, a una convocatoria de creatividad. Es decir, que si un desconocido, en un impulso imaginativo te ofrece un ramillete de 111 Rosas, yo que tú lo aceptaría. Y ya si es un conocido, para qué más.

#LeerLeerLeerEsUnGranPlacer Ahora que no podemos salir tanto, es un buen momento para aprovechar y leer buenos libros. Yo, escritor sin Nombre, sin Padrino, sin Contactos, los tengo buenos, bonitos y divertidos. SOY ESCRITOR. 111 ROSAS, EROTISMO, AVENTURAS, DIVERSIÓN, 301 pgs, 10 E, envío incluido. TE REIRÁS. TE DARÁ QUE PENSAR. TE EMOCIONARÁ. Contáctame.
ARGUMENTO: Un cincuentón, un poco a la deriva en el nuevo orden amoroso, buscando su lugar al sol: Ironía siempre, belleza y caos, ilusiones y ternura, risas y lágrimas, amores y traiciones... la VIDA a chorros, my friend.

jueves, 9 de julio de 2020

Y LOS ABRAZOS DE VERDAD, PA CUANDO



   
   Y LOS ABRAZOS, ¿PA CUÁNDO?

   Si ya uno echaba de menos de las redes sociales precisamente eso, el poder desvirtualizarse y darse en vivo y a lo vivo un buen abrazo con los amigos/as de verdad en las mismas, esto es, con aquellos/as con quienes naturalmente te comunicas bien y te comprenden e impulsan tu lucha como escritor, personalizarles más así como importantes para ti,  qué no diremos ahora, agobiados por las penosas y profilácticas servidumbres que la covid-19 nos impone, estos contactos plastificados y de soslayo, acaso más frustrantes aún.  ¿Hasta cuándo no podremos abrazar a los amigos/as en condiciones, como debe hacerse, estrechándoles con nuestros brazos, dándolo todo? Porca miseria, esto no es vida, es sólo un pésimo sucedáneo. 


111 ROSAS o EL LIBRO DE LAS AGRIDULZURAS (Es bien fácil pedírmelo y recibirlo, va). Las historias -y mira que le pasan cosas- de un hombre, más sensible que patético, en busca de sí mismo y de los demás, a la búsqueda de los afectos perdidos, por cielos, mares y discotecas, entre mujeres fatales y mujeres magistrales. TE REIRÁS. TE DARÁ QUE PENSAR. TE EMOCIONARÁ. Pídemelo aquí o en josemp1961@yahoo.es  301 pgs CONSÚLTAME. 10 E envío incluido. 12 E por correo certificado. 15 E, si es contra-reembolso. Personalmente dedicado, va. HUMOR, AVENTURAS COTIDIANAS, SENTIMIENTOS A RAUDALES.

miércoles, 25 de abril de 2012

A la atención de Soraya Rodriguez, alcaidesa del Rey de España



     
  Muy señora mía:
        Verá, Soraya, ando en estos días en el mío blog dándole vueltas y revueltas a la tormentosa “aventura africana” del Rey, doblando al fin el Cabo de Buena Esperanza consistente en desearle a la Reyna Sofía que  se desquite ella del Borbón bribón haciendo un personal remake con Robert Redford de la sensualísima secuencia en la que con sumo arte le lavaba él toda la rubia cabellera a Meryll Streep cuando aquello. Ese cielo la Reyna se lo tendría bien ganado, creo.
    Reparaba también en el carcelario papel de alcaidesa que se pidió protagonizar usted en el africano lío real. He aquí sus palabras, anteriores a la más mínima declaración del Rey: “Don Juan Carlos está siguiendo de forma directa todo lo relativo a su viaje… es conocedor del comprensible malestar e indignación de la sociedad… por lo que el PSOE espera que se dirija a la sociedad y diga algo al respecto”. Admira la insólita prepotencia con que siendo solo portavoz parlamentaria del partido de la oposición permítese usted hablar en nombre del Rey, incluyéndolo maniatado en el papel que en el discurso que a usted le conviene nada menos que al Rey de España le adjudica, ordenándole de paso la puerta única de salida que al reo le queda.
     
    Reparé luego, Soraya, en su nueva imagen para el público. Como a la mayoría de los que se quitan las gafas para colocarse lentillas, se le ha quedado a usted, permítame alcaidesa real el atrevimiento de decírselo, una expresión algo triste y como sufriente sobre el rostro. Parecen sus ojos expresar incontables y soterrados dramas con el solo mirar. A cambio su nueva melena –sin entrar en si es la misma natural como la vida o producto de artificiales extensiones- le discurre torrencial a ambos lados del óvalo, majestuosa y aleonada. Esa disonancia icónica, batida con el tono de sus muy severas palabras sobre el Rey de España, como un ordeno revuelto en una pena, aunque movía a confusión, no dejaba de turbarle a uno, neurasténico bloguero con ínfulas a la postre.
     Bueno, reconozco que no soy yo precisamente Redford, que es cualquier parecido suyo con el mío eso, muy azarosa coincidencia, pero he de confesarle, Soraya, así por ello Pablo Iglesias me disculpe, que, al observar la copiosa fuente de sus cabellos, el caudal de esa brava abundancia, fantaseé con lo mucho que me gustaría que Usted y la Nada interbloguera que uno es, a hurtadillas del mundo pudiéramos fugarnos hasta un oasis del Kalahari y allí a nuestras anchas –conciliando de paso sobre aquellas ardientes dunas las tópicas dos Españas- pudiera yo, a la manera de Redford, hundirle suaves mis manos entre las sienes, tomarle la mata de su pelo entre los dedos, sopesársela contra la nuca y enjabonarle con mimo cada recoveco de su cráneo, sí, enjabonárselo de lo lindo, susurrarle al oído una de mis poesías que en este mismo blog pueden leerse, volcarle luego un cubo de agua fresquita encima y soñar con cambiarle así, por un momento al menos, sus ojos tristes por unos bien  zumbones y massieleros.
     Y que fuera sólo entonces el Rey de España ante la Prensa nuestro único portavoz: es que Soraya Rodriguez no tiene que dar de su vida privada ninguna explicación, diría él. ¡Un anónimo bloguero faccioso lavándole el pelo a toda una portavoz socialista en el Parlamento! ¡Podría Usted después, una vez allí, como Karen Blixen, agitar mil y una revoluciones por todas las empobrecidas Áfricas! Fíjese, Señora mía, los desorbitados e interclasistas remedos que pueden alcanzar mis pobres fantasías. Afectuosamente suyo
                                                              José Antonio del Pozo



 
Post/post: gracias a Mónica, a José Antonio, a Charo y a Roy (qué alegría) por no dejarme del todo solo blogueando ayer, y a Ismael, seguidor del blog ya, fresca agua ellos para seguir escribiendo, GRACIAS.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Las chavalas de Rubalcaba en la Noche de Autos


     
      Pero si insólito resultó el mutis zetapeico, más extravagante aún resultó la milimétrica puesta en escena que de la Derrota hizo Rubalcaba. Porque, hubiera marchádose él a casa tras el Desastre, como Almunia hizo,  pondríamosle aquí el Sin ti no soy nada de Eva Amaral en la honrosa retirada y en mucho se dignificaría su enteca figura. Pero Rubalcaba, siempre con la factoría de sus producciones a cuestas, donde debía figurar la Derrota, Señora de la Guadaña, presagio siempre de lo fúnebre,  situó a una espléndida adolescente, una Lolita de una carnalidad desbordante, emblema siempre de la vida renovada. Toma mi mano y tu tiempo, lector, y saboreemos paso a paso, si es tu gusto, el trato y el truco rubalcabo.
      Entre vítores entra a la concurrida sala el Candidato que acaba de obtener los peores resultados de su partido en la Historia. Sonríe él mismo ante las cámaras, casi como si ante una celebración estuviéramos. Lleva escrito un discurso que se dispone desde el atril a leer. Pero antes hemos visto ya el escogido grupo humano que como fondo a sus palabras se nos “propone”.
     Cualquier experto en mass media sabe que, en la civilización icónica actual, es ese fondo, el haz de connotaciones que el mismo desprende, más que el propio texto  lo que el espectador capta, lo que el emisor sobre todo formula. Es un grupo de gente normal, reconocible, “casual people” pues, que con su “humanidad” rodeara y contaminara de la misma al Candidato –no un frío panel-  pero formado en su mayor parte por mujeres –en doble alusión al propio spot de la asistenta del niño British y a la rivalidad que Chacón, en tanto que mujer, por detrás de los mimitos, le opone- deseosas de escucharle, como si de un mitin más se tratase.
    
     Nadie del Partido comparece con él en el estrado. No necesita cortejo de asistencia para la propuesta que va a desarrollar, pues de nada piensa  dimitir. Ni siquiera la directora de su campaña, Elena Valenciano, que desde un lateral supervisa el desarrollo del acto. Claro que tampoco convendría que mucho a ella se la viera, pues coleaban por la prensa los embargos de que por impago fue objeto su empresa inmobiliaria por la misma Hacienda, cuestión ésta que quizás no resulte, cuando se quiere a la clase media alta crujir, suceso muy socialistamente edificante.
     Y una vez que Rubalcaba comienza a leer (pensábase que era sólo Rajoy el único lector del Reino) su premeditado texto, y que sobre él se cierra el plano de TODAS las televisiones, qué es lo que queda perennemente asociado a su perorata, iconicamente llenando de sentido la misma por tan estrecha contigüidad, ¿cuál es la “imago mundi” que desea Rubalcaba a todos comunicar? Pues milimétricamente, tras su noble calavera, el plano encuadra –como si incluso un cañón de luz más aún entre todos las resaltara- a ese par de en apariencia cándidas adolescentes arrobadas tras el gran Lector.
     Detente, lector, sí, has leído bien, DOS ADOLESCENTES, ¿a qué otras DOS ADOLESCENTES, en sibilino contraste, en realidad nos las está contraponiendo y como de paso sacando pecho en la comparación de tesoros que el rival y uno mismo consigo tiene? Piénsalo, lector, que yo no lo puedo decir, pues remataría entonces mi leyenda de odiador del socialismo y casi es mejor que tú no lo digas, porque no hace falta ya, de puro obvio que es.
     Pues en efecto, con claridad se ve que, siendo ambas jóvenes, corresponde cada una a distintas edades, como las así aludidas. Van a ser ellas dos, cada una en su estilo, con sus ademanes y mohínes de aprobación, de emoción, de ilusión, las encargadas de “editorializar” la “nueva etapa” que justo en la noche de la Derrota estrepitosa está en realidad el Lector anunciando: “…con ese bagaje afrontamos hoy esta nueva etapa de nuestra historia”.
     
      Y entre las dos, frontalmente mirando de hito en hito a las cámaras con soltura de joven actriz solvente, como una especie de Laetitia Casta que ahora debutara, todos los planos los “roba” la más joven de ellas. Es lógico que los robe, pues a tal fin está allí puesta: suntuosa cabellera que por delante le cae hasta el generoso pecho sobre la negra blusa abotonada, majestuosos hombros y brazos desnudos de muy recental piel, labios pintados, pendientes y pulsera discretos, sobre todo esa mirada de inocencia e insinuación al tiempo que condensa en sí toda la Primavera del mundo. Una bellezón renacentista, diríamos, que por inseparable inmediación visual “pronuncia” en realidad el discurso rubalcabo.
    Es fantástico espiar sus movimientos mientras el Lector perora: sonríe, se agita, aplaude, vibra, nos mira, nos rehuye, se acaricia los brazos, se coloca el pelo tras la oreja, lo echa hacia atrás mostrándonos sus flancos desnudos, se lo descoloca, se remueve la melena mirándonos, como cuando una mujer quiere atraernos, como si desplegara para nosotros un entero ritual de seducción, mientras el resto del cuadro apenas parpadea.  
     Así, icónicamente ligado a esa abrumadora lolita, a su insolente frescura, quiere Rubalcaba (que sería aquí el James Mason del film, mientras  Valenciano encarnaría –encima es que se da un aire- a Shelly  Winters)  que leamos, no el reconocimiento de una derrota, sino el primer mitin para el Congreso socialista que tiene ya encima. Por eso al final todas esas mujeren le aplauden entusiasmadas y, como en estudiada consigna sonríen, desbordan las distancias y cómenlo a besos. La lolita, nuestra lolita, también.
     En otros videos que hay en el yutub sobre el momento puede oírse como las mujeres de viva voz le dicen entonces “te queremos”, “eres ganador”, “el más grande”. Haz la prueba, lector: ponle este video sin voz a quien no sepa de qué va el tema, y pregúntale luego si celebran derrota o triunfo.
     El problema que puede presentársele a Rubalcaba, siempre mejor táctico que estratega,  estriba en si considera o no el calado del Desastre. Puede que en el próximo congreso las bases se le rebelen y la monten parda. Por miedo a eso quiere que ya mismo sea. Las dos partes lo quieren. Puede también que el electorado socialista anhele una profunda renovación, y puede que sea esa misma chica tan guapa la Carlota Corday que sin puñal, please, sólo con su presencia y con sus saberes, se lleve de calle los votos de la gente. Hechuras, paréceme a mí, que no le faltan.

sábado, 21 de mayo de 2011

Todo lo que usted quiso saber sobre la Spanish Revolution

    
     Sostiene ahora Zetapé, esa calamidad circunfleja, que de tener él veinticinco abriles seguramente ahora mismito estaría en Sol. Uniría pues su voz a toda esa cohorte de inspirados poetas soñadores que a grito pelao proclaman que “PSOE-PP-la-misma-mierda-es” y demás macarrónicos pareados del todo a cien. Es decir, que como puro excremento designaría  el verdadero nombre de la rosa socialista, item más, como simple zurullo a sí mismo se inculparía. Pero sólo dos días atrás, como un tronitonante déspota bananero, capaz con el inmenso Poder de su capricho de negar hasta la misma realidad, había tildado de “bellacos” a quienes osaran negar los recortes sociales por su grata Excelencia asestados. Que precisamente  infame él así a los fachas va de suá, que ni agua se merecen estos, pero es el hecho que también agravió de esta forma a los alegres trovadores puertasoleros. No sé que encierra más profundo desprecio, si el insulto directo del bellaco -¿quién de sus 666 asesores le soplaría el caballeresco arcaísmo al gran Timonel?- o la palmadita paternalista de superioridad en el hombro de “son jóvenes, y los jóvenes, ya se sabe…”. No crean que semejantes paridas le crean problema alguno al Presidente del Paro. Ni el más mínimo. Los puertasoleros tienen reservado el práctico monopolio de los insultos más machistas y patanes para Esperanza Aguirre, a coro ultrajada como hija de… la Gran Bretaña, sí.
    
     Y sin embargo esa doblez zetapeica, ese querer estar al plato y a las tajadas, ese cinismo desatado, esa repugnante falsedad esencial, ese querer ocupar todos los planos del discurso para embarrar el campo y dejar sin espacio al adversario, maniatado y sin reflejos para escapar a la llave maestra y a la patada por sorpresa en los gabilondos hondos en la crítica semana electoral, son la clave de la hegemonía ideológica izquierdista. Y lo son porque ese desdoblamiento marrullero conecta a la perfección con una idéntica y esquizofrénica aproximación emocional y argumental que se palpa en la inmensa mayoría de quienes ven con buenos ojos la extrema satanización de la Derecha que de ahí se deriva, que se niega a sancionar el desastre sin paliativos gestor de los gobernantes e incluye en un idéntico –cuando no superior- plano de responsabilidad a la mansa oposición, en insólita argucia para la política comparada de cualquier país avanzado. Copan las prebendas del capitalismo y a la vez lo aborrecen.
    
      Se entienden así a la perfección el matarlo-a-hostias del altivo jiennense, el palo-contra-católicos de Peces, y el nos-fusilarían-a-todos-los-socialistas-si-pudieran del edil sevillano-con la derecha-extrema-bellaca del Señor Presidente. Es como si la oposición a Bush en EEUU hubiera incluido en el mismo ticket una más radical impugnación aún de Obama. De forma que entre los puertasoleros –hablo de los manipuladores de la cosa, no de todos los allí asistentes, pues lo decisivo en política mediática es la imagen proyectada a la totalidad del cuerpo electoral- y Zetapé hay un delicado juego de sutiles identificaciones y de mutuas proyecciones caracteriológicas, de difusas identidades compartidas, cimentadas bajo el sustrato común de una inquina atroz a la normal alternancia en el Poder, pues no en vano coinciden las Izquierdas y el Líder que nunca las iba a fallar en considerar a la Derecha indigna para siempre jamás de la Democracia, en tanto que irrecuperable Anti-Pueblo que son para ellos esa, curiosamente,  mitad de españoles. Mientras tanto el fascista Basagoiti mantiene en el machito a quienes han tramado la legalización por la espalda de Bildu, cuyo debate háse, por arte malabar y puertasolero, esfumado.
    
     Habría que apuntar en algún lado los nombres de estos super-mega-idealistas asamblearios puertasoleros: en cuatro o cinco años coparán  muy privilegiados puestos como dirigentes del PSOE o del invento afín. Se admiten apuestas. Es que no es nada nuevo: lleva siendo la misma burda historieta, el eterno retorno Retro-progre desde las carnavaladas del mayo parisino aquel. Se abre pues ante estos líderes un futuro esplendoroso.
    
     Por eso va todo el caleidoscopio asentándose: Zetapé y su generoso delirio gótico de acné juvenil, en prodigioso y estafador a la vez autodistanciamiento de sus siete años en el Poder, el gran Gabilondo, que vuelve a señalar a los Indignados la esencial maldad del PP, Almodóvar, que comulga desde Cannes con las hostias plazasoleras, Penélope, que desde Hollywood se apunta, Almudena Grandes que se abre de fanático corazón, Willy Toledo que se pasea, Torrente/Segura que se asegura. Aventurábamos ayer la presencia de Millás y los cien kilos de su Planeta capitalista y plutócrata a cuestas… y de momento paseóse ya Antonio Gala con su pasión turca y Planetaria también, con algo siempre en el porte de perpetua Virgen de los Desamparados en procesión anti-Otan y me parece que no va a cumplir Gala ahora veinticinco abriles.  
     Sólo así puede entenderse en su totalidad el significado –mucho más importante que la mezcolanza de ingredientes en la misma- de la Movida plazasolera. ¿No hemos visto acaso ya huelgas montadas desde el Poder –la de transportes, la general, entre otras- para suplantar y encajonar hasta disipar el descontento social? No pueden las ramas impedirnos ver el bosque, no puede el múltiple colorido de los garabatos ocultarnos el dibujo de fondo.
    
     Lo esencial era, recordémoslo mil veces, que todos los sondeos daban una victoria aplastante del PP. Esa era la expectativa real de voto. Sobre la base del malestar real existente, en lugar y fecha escogidos con maquiavélica precisión de proximidad a la recta final de las elecciones, se ha creado –y se ha conseguido aglutinar, cierto- un espectacular Foco de atención cuya principal virtualidad ha consistido en ensombrecer la legalización de Bildu y la memoria de la pésima gestión gubernativa, al difuminar ésta en una más radical denigración del Sistema y en la pretendida equiparación corresponsable en el Desastre de la oposición. Puesto el cebo, la mórbida tendencia “espectacularizante” de los media mordió el anzuelo y lo amplificó con retransmisiones continuas que por pura lógica mediática sólo contribuyeron a amplificar el fenómeno.
     En consecuencia, sumidos de pleno ya en las aguas turbulentas de la agitación callejera, la cantada victoria está ahora puesta en duda, pues nunca puede saberse a priori los derroteros que puede tomar la cosa a ojos de la Opinión Pública, sometida al histérico electroshock de acontecimientos tumultuosos imprevisibles, que lejos de toda pausada reflexión, ponen al votante en un brete visceral de primaria identificación, y el aroma asambleario y en apariencia idealista de la Movida puertasolera sólo puede favorecer las naturales pulsiones izquierdistas de la sociedad que previamente hasta la saciedad llevan trabajando desde hace treinta años en las mentes el PSOE y los partidos aledaños con los que luego tiene por costumbre pactar a mayor gloria del podrido Sistema y sus idealistas debeladores. Se han removido las aguas, y aunque el resultado de la jugada está por ver, es difícil que pueda perjudicarles más de lo que la anunciada derrota prometía.
      En última instancia, si sale, sale, total, siempre valdrá como ensayo general de una extraordinaria modalidad de agitación política, de modificación de la Agenda y de las expectativas, de auto-lavado de conciencia expréss, de extensión de la propia campaña electoral por otros medios, que pareciendo modernísimos, no dejan de ser variantes más o menos sofisticadas del agit-prop de toda la vida, ante el que la Derecha, torpona y sin reflejos, que voluntariamente desactivó su propio sujeto social constituido y actuante en la calle para querer en vano parecer a ojos de la ciudadanía izquierdista como más moderadita, ahora palidece.
     Además, y es una nota común a las sociedades post-modernas supermediáticas, cada vez más las elecciones se deciden por la incidencia de las imágenes sensacionalistas de los últimos días de campaña, porque en las sociedades de masas, dado el alud diario de información a digerir, la pérdida de la memoria, de la perspectiva referencial y de los hechos sustanciales, la sucesiva erosión de las instancias generadoras de criterio y sentido, y la precipitación en masa sobre lo último son las palancas decisivas. ¿Quién se acuerda ya de la devastación y de los que al pairo duermen, fallecidos aparte, por causa del terremoto de Lorca, de hace sólo ocho días? Ni un cartelito ha merecido.
   
     La derivación de la Política, en suma,  en un reallity más, con esas angustiosas votaciones y esos vuelcos de las audiencias en el ultimísimo momento. De ahí que la Movida puertasolera también por momentos parezca una entrega más, masiva eso sí, de una jornada de Gran Hermano: jóvenes y jóvenas guapísimos contemplándose festivos y haciendo NADA.  Y eso los modernos demagogos se lo saben de sobra. Acaso por todo eso también Zetapé suspira y entona ahora el bolero fulero de los veinticinco años, como última instancia especular a la que aferrarse.    

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Controla Zp? (Del Rosa al Amarillo también Zp)


     
     Nos faltaba aún esta estampita –y mira que tenemos unas cuantas, primorosas todas ellas para quien no elija mirar para otro lado, desde 1982- en la colección de los timos supercalifragilísticos del Mester de Progresía gobernante, tan espiralidoso. En sustancia la estampa es ésta: el gobierno zetapeico celebra el aniversario de la Constitución decretando manu militari el Estado de Alarma.
    
     Y eleva sobre todos este gravísimo precedente, inédito en nuestra Historia reciente, en medio de la clamorosa ausencia del Presidente del Gobierno, llamado antes por el Destino Manifiesto al parecer a pilotar la nave del mundo junto a Obama, al que siendo el más poderoso hombre en la Tierra jamás se le hubiera consentido despacharse así. Si en el momento mismo en que el riesgo de la Deuda española se despeñaba por abismos tenebrosos, le daba Zp a las mallas negras por el monte del Pardo, al firmar el decreto de la militarización de los aeropuertos, privóse el Señor de los Vientos hasta de comparecer, de incluso dejarse ver, en un régimen de opinión pública, estrepitosamente así despreciada.
    
     Dejaron adrede pudrirse el problema, lo hicieron coincidir milimétricamente con el anuncio de duros recortes sociales que de nuevo dejaban evidentes y palmarias sus trolas, para que así colaran éstas, tendieron el cebo a los controladores… y éstos picaron. Irresponsables éstos en grado sumo, de acuerdo, merecedores de dura sanción, por supuesto. Soberbios manipuladores, despóticos Controladores de dudosos principios los gobernantes, también.
     
      Del falso Rosa al verdadero Amarillo, también Zp: del gobierno del talante y los orgasmos, a la bota militar y a la intimidación suma al adversario (elegido a conciencia el chivo expiatorio): amenazas concretas de embargo de bienes, guiño amedrentador de pistolas, duras penas de presidio blandidas, reos de sedición. Alardes chavistas, dudosamente democráticos. Militarícese. Enfrente, dos centenares de simples civiles provocados. Les doblegaron, claro. Como si los piquetes del sindicato amigo no hubieran nunca secuestrado antes la existencia de millones de españoles, después de recibir encima multimillonaria subvención. Con los terroristas se negocia, “hombres de paz” al cabo. Con los piratas alakranos y con los del Dakar se cede y se paga. Con Gibraltar se cede, con Chávez se cede, con Marruecos se cede. Dice entonces el héroe de Balaclava, tan suelto, tan falaz, tan faisán, que es que quien le echa un pulso al Estado lo pierde. Ya. La misma sentencia que en su día nos vomitó Felipe G. Ahora Faisán viene a decirnos el Estado soy yo. Militarización del problema. ¿Dónde estaba Zp?   
    
     Y luego la insoportable sentencia de Blanco: “ahora vamos a hacer justicia”, dice. Como si no les viéramos, apalancados ellos, tanto los supervivientes como los caidos en las ventoleras zetapeicas, lucrados y sobreuntados en lujosísimas prebendas presupuestarias que a todos los demás nos obligan a sufragarles, sin la mínima preparación teórica que su cometido exige para ello, a la misma vez que extienden la ruina y la angustia a su alrededor. Ellos son los que en verdad controlan la pesadilla tétrica de nuestro día a día. Como si no nos hubieran metido ellos de hoz y coz ya hace tiempo a casi todos en mayúsculo estado de alarma. Esta es la estampita zetapeica en el aniversario de la Constitución, que no la teníamos todavía, hombre.

sábado, 6 de noviembre de 2010

El sueño de una noche de Otoño

     
     
      Anoche, como Luther King, también tuve yo un sueño. Y quiero contártelo a ti, confesarme así un poco contigo, lector mío, y hasta implorar tu perdón, por si es que no fuera el mismo de tu completo agrado. Ahora pienso –cuando a la luz de la razón contemplo mi nocturno desvarío- que una maldad congénita –que diría el Cardenal Rubalcaba-, en las dionisíacas tinieblas de la noche campa sin freno por mis fueros, atraviesa de parte a parte mi juicio y me turba un poco el mismo, hasta ofuscármelo; de forma que acaso exteriorizando el onírico lance, dándole cauce, pueda así al menos un poco atemperarle y esperar con tiempo en por mí mismo sanar de tanta polución. Sigo yo en esto a Cortázar, que creía mucho en lo que de verdad anticipatoria, libres de conscientes censuras, portan consigo los sueños, y se apresuraba él también nada más despertarse a anotar en la libreta, que al efecto dejaba preparada sobre la mesilla, cuanto del sueño de la noche reciente aún recordaba.  Bueno, júzgalo luego tú mismo.
    
     Verás, lector, el caso es que soñé que los 666 asesores presidenciales llegaron a la inaudita conclusión, desbaratada como baza electoral suprema la ilusión de la deposición etarra de las armas, -como la circular del CESID en días pasados de forma inapelable certificó-, que la única arma que a Zp restaba por jugar en orden a conseguir el vuelco electoral estribaba en… arrodillarse ante el Papa Ratzinger, y con gesto sincerísimo ante él, solicitarle su perdón. Sí, una parte de la hispana ciudadanía comprendería entonces todo, y contemplado ese honesto arrepentimiento, dibujado con esmero en el semblante presidencial, le renovaría sin duda en las urnas el apoyo.  Oh, lector, la amargura indecible que ensombreció el rostro del Presidente cuando el Mayordomo de los 666 comunicóle de trémula voz la estadística resolución. Si tuviera yo la habilidad. o el oficio al menos, de trasladarte aquella desolación.
    
     Trató el Mayordomo entonces, a pesar del Gólgota que aquel hombre estaba delante suya experimentando, de animarle: ¿no fuiste capaz, Jose Luis, de irte a orar con Obama sobre la Biblia hasta Washington en el sarao aquel que cada año trama una muy ultraconservadora facción? ¿no tuviste acaso reaños, José Luis, para sin temblarte el pulso, aceptar el diktat del ultraliberal FMI y por decreto rebajar salarios y congelar pensiones, por más sagradísimas promesas que habías antes juramentado de nunca jamás hacerlo?  Has de verlo, Jose Luis, como un acto de responsabilidad más, como un amargo trago a aceptar para asegurar a cambio tu permanencia, es decir, la pervivencia del socialismo en el Poder. Y con la hiel de ese cáliz atragantada, como una luna aciaga, en la boca del esternón retiróse entonces el Presidente a sus aposentos.
     
     Al día siguiente, al pie de la escalerilla del avión que en viaje pastoral dejaba al Papa sobre tierra española, para morrocotuda y planetaria sorpresa –allí las cámaras del entero orbe parecieron hasta relucir de pura perplejidad-  embutido en formalísimo terno y  muy compungido de rictus, compareció el Presidente. Y fue el besar el Pontífice el asfalto aeroportuario y el postrarse de hinojos el Presidente ante el sucesor de San Pedro todo y uno en el tiempo. Entonces el Papa, como en un deja vu, extendió el índice admonitorio sobre la presidencial cabeza, y ésta se humilló entonces un poco más, como si quisiera ocultarle al mundo unas moratinianas lágrimas.
     
     Pero no acabó ahí el dislate equinoccial de mi truculenta pesadilla, indulgente lector, que apelo yo de verdad ahora a tu más excelsa comprensión para digerir la desmesura que ahora viene y que puedas así excusármelo, porque a continuación, recobrado un poco el ánimo, el Presidente se irguió y, dando un pasito hacia atrás, extendió su brazo izquierdo para presentarle al Papa a su querida esposa y a sus dos góticas beldades que allí estaban, primorosamente vestidas de blanco las tres para la ocasión, más los zapatitos de negro charol relucientes como tricornios, y que al punto también allí se prosternaron con muy humilde acatamiento hacia el máximo Prelado. Algún acólito le acercó el hisopo y roció entonces el Papa aquellas benditas testas de muy purificada agua. Bueno y sonaba entonces y todo –no te digo más, apiádate de mí, lector santo- los primeros acordes del himno nacional.
      
     Uff, me desperté desalado, avergonzado de la visión que dejaba atrás, perdida en la intrincada espesura del bosque enmarañado del sueño. Me acordé luego de Luther King, de cómo acabó el pobre, y se me llenaron a mí entonces de lágrimas los ojos, hasta que del llanto me arrancó Cortázar, y de su mano vine aquí, a compartirlo contigo, compasivo lector mío.

       

viernes, 5 de noviembre de 2010

Ken Follet, Sánchez-Dragó, yo mismo

    
      Por si el sr Follet pudiera o pudiese, a través del cibernético espacio, por raro milagro oírme: ¡Ken! ¡KEEEEEN!, tenga a bien escucharme, Mr Follet, olvide su plomiza trilogía proyectada y pégueles el ojo y el oído a la intelectualité española, que está la pobre que de sí misma se sale. Que está salidísima, vamos. La penúltima fantochada de Dragó (que antes la montó de budista, y antes de manchesteriano liberal, y posó también en bolas, y luego de falangista cantando el cara al sol, y antes de experimentado homosexual, y luego de tántrico atleta sexual, y antes de mitinero de Aznar, y antes de partenaire en frac con la Obregón, y antes de comunista de postín, que acaba Dragó él solito con todos los antes, tal es la frivolité  inmisericorde de su ego Super, que al mismo Freud hubiera vuelto tarumba) exige también colosal estatua, broncínea como la suya, Mr Follet, y me parece a mí que de lujo quedaría emplazada esa talla al lado de la torre inclinada de Pisa, frente a frente con otra que a pulso gánase a diario Berlusconi, gemelos ambos dos a sus añitos en idéntico y desatado furor puericial. Vaya par.
    
     El libro que ahora mismito a su manera promociona Dragó lleva por título “Dios los cría y…”, y paréceme ello gratuita alusión al Altísimo, a no ser que donde pone Dios pongamos nosotros la Televisión, en efecto Suma Hacedora hoy de famas y haciendas, que sólo endriagos parece capaz de producir. Debe resultar apelotante el llegar a ser toda una “vedettona” de la literatura y la cultura patrias, y soltar luego la primer sandez que por el caletre se te cruce, con la única condición de que aquilate la misma los más fenicios de los intereses propios, brújula máxima en estos tiempos detestables. El que a la misma vez se siente acreditada plaza de Superácrata y contestatario librepensador al Sistema roza ya la cuadratura del círculo.
    
     Claro que, vistos la celebridad y el caché que Dragó legitimísimamente ostenta, no le vendría mal a uno aplicarse el cuento, es decir, retomar el relato del Antro que de esta covacha apenas salió y darle una vuelta, a la “dragoniana maniera”, por ver si el pobre respirar pudiera el oxígeno ambiente y crecer y crecer hasta hacer de mis seguidores legión, y que los ecos de la misma a las oídas de un editor llegara y prestara éste al fin algún caso a lo mío, celoso seguidor como soy, gemelo en eso yo también de Dragó, si bien gemelo fracasati, del caché y la celebridad antes reseñadas. Y si no, seguro que usted puede, Mr Follet, que célebre también es el tamaño descomunal de su magnanimidad, el subvenir con apenas una propina suya la publicación de lo mío.  Ya ve, Mr Follet, que el cuento de la lechera es de universal alcance.
    
     Voy a empezar entonces por recrear, a tu lado, paciente lector, el lance que con indiscutible oficio puso en pié Dragó y por el que a todos los noticiarios vióse arrojado. Resúltase que “en Tokio, un día, al salir del metro, me topé con unas lolitas de esas, ahora hay muchas ( y es que habla Dragó de hace cuarenta años, que siempre fue él, por si lo habíamos olvidado, adelantado en todo y cuando los demás vamos está ya él de vuelta y media de la cosa), pero no unas lolitas cualesquiera (veamos, veamos en que se distanciaban las suyas de las ninfas nabokovianas, que por fuerza habían de ser las de Dragó en algo singulares), sino de esas que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda… tendrían unos trece años (oséase, Dragó, unas lolitas verbeneras, era esa su especificidad). Subí con ellas y las muy putas (alto, alto: véase el ritmo desenfrenado que toma la acción, que fue llegar Dragó y besar el santo señor a las muy…, qué decir de esas instantánea captura psicológica del alma de los personajes, ni Dostoievski, aunque a la vez tenga la cosa maneras como de chiste de tasca) se pusieron a turnarse. Mientras una se iba al váter… (si supónese que no iba a vomitar la criatura, ni a hacer sus necesidades, ni a de cosa dragoniana limpiarse –lo habría él dicho-, cabe deducir que iba allí a con oriental paciencia guardar el turno, que las dos asistir a la vez a las fauces en acción del dragón debía ser grande pecado)… la otra se me trajinaba (bárbaro el encabalgamiento de reflexivos, que por lo demás sugiere la muy plástica imagen del sr Dragó, soberbio gallo, allí magníficamente expuesto y pasivo, apenas mera corpórea presencia enhiesta, sólo para que las muy niponas saciaran su lolitismo único, dígame, ¿no escucha aún, Mr Follet, el suave cloqueo del folleteo dragoniano?).
    
     Recuerde, Mr Follet , que arrancábamos la temporada con la Teoría del Incesto según Sabina, que quería él convencer de las bondades del mismo a sus hijas, por lo que ésta en verdad mágica historia de Dragó (qué lejos, sin embargo, de aquella monumental guía mágica de Gárgoris y el otro que escribiera él in illo témpore, y cómo mueven a pena estas idioteces en quien es a menudo un extraordinario animador cultural) rezuma todo un familiar aire de ambiente. Se piden luego disculpas, se jura luego “por el propio honor” (¡) que es todo mentira, y aquí paz y después gloria, y a ver si así se vende un poco más el libro, que está la cosa muy cruda. ¿En qué se diferencian tantos figurones de la intelectualidad de los calculadores concursantes del Gran Hermano? Recabar de ellos un algo de responsabilidad queda tan… estúpido.
     Ya le digo, Mr Follet,  voy yo a darle una vuelta de tuerca puerca al mío relato del Antro, a ver si así.
           


martes, 28 de septiembre de 2010

Chiquilicuatre for President



     Existe un hilo de continuidad simbólica y argumental en que fuera Chiquilicuatre, en el principio discreto miembro de la trouppe de Buenafuente, el elegido, primero, representante de la España zetapeica ante Eurovisión, y ahora, supremo cerebro de la invocación a la Huelga General contra… el PP, violenta por su propia naturaleza violenta. Un común tufo de degradación empalma ambos acontecimientos, trasuntos bien expresivos a su vez de una más general degeneración de la textura ideológica y moral de la sociedad: el Reinado de la Mugre. No deja en el fondo de resultar Chiquilicuatre, con aquella guitarrita de pega, una parodia del mismo ZP en sus momentos de levitación poética, parodia éste a su vez ya de por sí de un presidente de gobierno normal. Así, resulta impresionante y muy revelador síntoma de estos tiempos el que la antiguamente llamada “cuestión social”, su expresión y reivindicación, haya quedado a la postre en manos de un rústico caricato, deseoso de dar rienda suelta a su más chabacana imaginería, aplaudida a rabiar incluso por los “intelectuales” adictos, reducidos ya, de ser dueños del “capital simbólico” a patéticos corifeos del graciosete “figura” de turno.
    
     De esta manera, si ya los capitostes de la huelga del metro madrileño apuntaron indicios de la Mugre que rebosa su cerebro posando ufanos ante aquella célebre pancarta que rezaba “ESPE, si no nos das el cinco, por el… te la hinco”, como ufanos figurantes del “Sálvame”, ahora el centenario sindicato socialista concede el sagrado espacio del esclarecimiento de la “justicia social” a una infame colección de videos, no se sabe si más burdos que ofensivos, o al revés, al elemental entendimiento de las cosas. Si la telebasura de luxe en buena medida ha envilecido para siempre el gusto de millones de espectadores, la grosera apelación sindical a esos mismos degradantes códigos persuasivos busca con descaro pescar en ese mismo río revuelto y turbio de la agitación y propagandas más zafia.
     Y en milimétrica correspondencia material, el aroma putrefacto de un mismo elitista way of life –la llamada “izquierda caviar”- , por encima siempre de la vil plebe, equipara y sazona a Buenafuentes, Cándidos, Toxos y demás ilustres Chiquilicuatres de la forrada progresía patria. Con toda la razón del mundo llámanse a sí mismos “liberados”.  Y tanto. 

domingo, 26 de septiembre de 2010

Sara Carbonero sostiene

    
     Lección magistral de Periodismo a cargo de Sara Carbonero en el Aula Magna del Centro Difusor del Moderno Saber por excelencia, el Programa de Ana Rosa. Como el Chiquilicuatre con su célebre "Cruzadito", esa otra excelsa cumbre de la música,  fue Simplemente Sara desgranando uno a uno los renglones derechos de su sabiduría superprofesional:
-Uno: “CLARAMENTE te das cuenta  que Ujfalusi fue a partirle el tobillo a Messi”. Como poco resulta problemático y sumamente imprudente, dada la juventud de la analista, y por tanto, la escasa experiencia que en la práctica y en la reflexión sobre la materia puede enarbolar quien tan alegremente pontifica, lo que la lleva a prejuzgar con llamativa osadía una muy  específica intención alevosa en el jugador citado, nada menos que la de "partirle el tobillo" , sentencia reforzada, por si lo anterior fuera poco, con el definitivo adverbio de “claramente”, cuando si hay algo claro en el susodicho lance es no resultar en absoluto claro, como lo prueba el que hablemos de una lesión de diez días. 
 -Dos: “Ronaldo SIEMPRE ha sido, es y será ASÍ: egoísta e individualista en el campo”
Vuelve a sorprendernos la categórica clarividencia caracterizadora, ese descarnado pesimismo antropológico, diríamos, en una tan bisoña analista, que graciosamente descarga sobre Ronaldo, no menos joven que ella, susceptible por tanto de cambio,  una suerte de fátum tan irremediable, que deja el de  las tragedias griegas en un simple juego de niños. Item más: sin duda mucha gente puede considerar a Cristiano egoísta e individualista en lo suyo; ahora bien, que tan gruesas palabrotas –por mucho que hablemos del desempeño en el trabajo- provengan de una supersónica triunfadora en la élite de su profesión, con las inevitables postergaciones de cientos de personas que la misma supone, y  con muchas menos horas de vuelo en la misma que el portugués, resulta ya ciertamente chusco y revelador de la fatua arrogancia que los mass media otorgan a sus agonistas, en los que para nada se perdona una reflexión matizada o compleja.
-Tres: “Mi opinión sobre Ronaldo se ha sacado de contexto, como pasa muchas veces, COMO HAGO YO LA PRIMERA, que soy periodista y CORTO UNA FRASE”. La desvergonzada confesión de la propia falta de ética en el trabajo, reconocida como práctica común en el periodismo reinante y millonariamente triunfante, vale por sí sola más que un tomo entero que pudiera escribirse sobre el tema. Sobre eso y no sobre otras chorradas es sobre las que el Colegio de Periodistas debería pronunciarse, si es que esta profesión significa aún algo. 
-Cuatro: “Manolo Lama y Manu Carreño son mi referencia periodística”. Acabáramos: el joven y bello autor de la vil mofa al indigente hamburgués, con regusto a secuela de La Naranja Mecánica, elevado a instancia canónica y a espejo en el que nuestra…cómo se dice… guapísima reportera gusta mirarse. ¿Larra? ¿Galdós? ¿Woodward y el otro? ¿García Márquez? ¿Julio Cesar Iglesias? ¿Jesús Hermida, por lo menos?  Ni hablar: Manolo Lama es lo más.
-Cinco: “Me gustaría escribir, lo estoy mirando”. A Sara le gustaría escribir y lo está mirando. Qué bien. Hay que ver los retos increíbles que Sara/ periodista se pone. Podría haberle pedido consejo a Ana Rosa Q, otra multimillonaria triunfadora del periodismo patrio. Cuando se descubrió que los libros que ella firmaba se los hacía por cuatro duros un “negro” que, harto de su explotación, decidió a su vez filtrar los plagios que de autoras americanas él mismo apañaba para los libros de Ana Rosa Q, el share de su programa subió y subió, lo que le permitió a Ana Rosa Q, para nada egoísta ni individualista -que colabora ella con no sé cuantas humanitarísimas causas-, renegociar aún más al alza su multimillonario contrato. Qué bonita historia a escribir ésa, siquiera como vibrante prólogo para el Reinado de la Mugre.
     Como las palabras de Sara C armaron revuelo, la misma Ana Rosa Q, al día siguiente en su programa, vióse obligada a esgrimir el supremo argumento irrebatible: “y yo me pregunto, si Sara fuera un hombre, si fuera fea, ¿mirarían con lupa lo que dice?”.  Pobre Sara C, tan guapa y tan exitosa, tan envidiada por todos los parias de la tierra. Ajo y agua, le faltó añadir a la Señora para el científico guiso de un recetario de periodismo inolvidable.

(Postblog: necesito, por favor, su opinión. ¿Es porno light este video? Para mí, sí. La foto de arriba en mi opinión, en cambio, sería erotismo)


viernes, 24 de septiembre de 2010

Prehistoria de Silvia (Adiós Verano, adiós)

    
     El Verano y el mar, y el viajar durante el verano en busca del mar son nociones tan asociadas en el imaginario colectivo que resulta obligado volcarlas desde el principio en cualquier memorial de estío, y éste quisiera extenderse hasta el infinito del tiempo perdido y más allá, que diría un Buzz Lightyear con ínfulas de poetastro. Salimos disparados hacia el mar en Verano, como si nos espoleara una necesidad tan acuciante que ni siquiera entendemos bien del todo.

     Es como si la naturaleza humana guardara una secreta melancolía de una anterior condición anfibia que con la irrupción del verano  estallara. Dejar de lado el orden cerrado de los días y simplemente plantarse delante de él. Contemplar el inmenso mar. Cerrar luego los ojos, ofrecerle el rostro entero y abrir bien los oídos al arrullo de su rumor, que nos alborota de caricias zalameras  los cabellos. Adentrarse luego en su entraña , flotar un instante sobre su arista, sumergirse en él y escuchar una vez más el oscuro latido  del mar desde su seno.
   
     Ahora que el viaje ya no es un avatar excepcional buscan los jóvenes en verano descubrir mares lejanísimos y transcontinentales. Pero todos los mares son el mismo mar, aunque a la vez nunca el mar es el mismo. Y acaso, de todos, el mar primordial sea el que de niños, antes de conocerle, nos forjamos un día en la cabeza, como un haz de ensoñaciones todavía inconcretas pero muy grandiosas. Por qué me trajiste, padre, a la ciudad, protestaba Alberti por haber sido separado de joven de su mar gaditana. A la inversa, qué no supondría para los más seriotes chicos del interior el subirse a un desvencijado autocar, que en viaje de fin de curso les conduciría por vez primera en sus vidas ante el mar. Llevábamos con nosotros una ilusión que casi nos dolía en el pecho.
    
     Recuerdo bien aquel interminable viaje hacia Alicante. Quizás porque además llevaba en el asiento de al lado a Silvia, mi compañera de clase, una rubia intrépida con los ojos verdes. Muchas tardes yo la ayudaba con las ecuaciones, sólo por verla con cara de bobo muy de cerca y durante más tiempo. Aquel infernal autocar dejó al fin de traquetear entre blancuzcos edificios y se internó por una de las ramblas que, como un tobogán cuesta abajo, tajan en perpendicular el casco urbano de la Playa de San Juan hacia la costa.
    
     Y entonces allí, hacia el fondo de la calle, con la forma de una gigantesca uve interminable, pude ver al monstruo. Sí, porque desde la perspectiva que llevábamos, aquella inmensidad vertical de un azul violentísimo que se agitaba sobre nosotros, pese a que el día era magnífico, a mí, que era la primera vez en mi vida que veía el horizonte revolverse delante mía, me pareció un monstruo. Un monstruo que sobrepasaba la altura de los bloques que lo antecedían, dispuesto además a abalanzarse sobre nosotros. Suspiré con toda el alma porque diera el autocar la vuelta y nos alejara de aquella descomunal aparición que nos envolvía más y más según nos acercábamos a ella. Pero entonces, Silvia, balbuceó a mi lado medio atontada: ¡MA-RA-VI-LLO-SO! ¿a que sí José Antonio?
    
     Claro, claro, maravilloso, qué otra cosa podía entonces yo decirle. Durante aquellos días descubrí también cómo el mar espolvoreaba de rebrillos azules el verde de los ojos verdes de Silvia.   De la mano de Silvia superé así mi pánico inaugural al mar, del que soy hoy, ya se ve, muy partidario.
    Y, como si este memorial de estío fuese sólo una simple caracola sobre la arena de la playa, algo de aquel remoto y a la vez eterno murmullo del mar, fiel lector, es el que se ha acercado en esta jornada al oído de tu memoria.
     
        

martes, 14 de septiembre de 2010

Soy fan de ti (de ZP,digo, lost in Oslo)

                
  

                                                                                                                                                              Dice ahora ZP, lost in Oslo, que un parado haciendo un cursillo no es un parado, que es alguien trabajando por su país. ¡Grande ZP! ¡Cómo resuenan a su través olvidados ecos kennedianos! Dice también que España, esa nación discutida y discutible, será también, con tanto paro, …”un magnífico laboratorio para las políticas de empleo”. ¡Cráneo privilegiado! Qué reminiscencias en la logorrea zetapeica de la Nueva Frontera de JFK, sólo que con Sonsoles en el puesto de Marilyn. Y paremos ahí, please, los paralelismos familiares.
    
La verdad, al principio las gansadas cósmicas (planetarias, que dijo proféticamente Leyre) del presidente discutido y discutible le incomodaban a uno mucho. Se ponía uno, al escucharlas, en plan cantautor protesta, a propinarle unos cuantos pellizquitos de monja a tamañas estulticias. Pero al adquirir las mismas, con su pasmosa reiteración, la espesura indiscutible de lo real, ese delirio cursilongo una y otra vez espolvoreado como una jungla asfixiante, acabas por entrar en su alucinante meollo y por esperarlas con avidez de morfinómano. El horror, el horror, decía Conrad. El fulgor, el fulgor, musita uno, cada vez que ZP le habla al Viento. Play it again, ZP.  Y como  de si mismo precisó Él al tomar posesión, no nos va nunca a fallar.
    
Lo del laboratorio, en Oslo, tiene su guasa; es innegable. Porque venía ZP, rayo que no cesa,  de darse de bruces en Shangai con Miguelín, ese siniestro bebote de la Expo que lleva hasta en el nombre el sarcasmo de su inquietante desmesura, donde afirmó, tan suelto as usual, que “España tiene un futuro… del tamaño de Miguelín”. Cuando vi a ZP en Shangai, guarecido bajo los colosales brazotes de Miguelín, sin soltar un instante la Copa del Mundo que solo él había ganado, pensé que iba a arrancarse entonces como Ana Torroja y su Shangai-Bombay-es-un-paraíso-que-a-veces-yo-me-monto-en-mi-piso, y poco creo yo que le faltó, pues música de gloria allí se levantó con aquello suyo de que “ojalá juguemos igual de bien el partido de la economía que el del futbol”. Bueno, el Presidente nos aclara ahora que Miguelín ha de pasar ahora por el laboratorio de sus queridos doctoresmontes.
    
Le ha otorgado Ibraimovic a Guardiola, en el momento del adiós, el título supremo de filósofo. Se ve que no ha reparado el sueco en nuestro querido presidente, a cuyo lado Pep sólo es un pelanas. Porque muy sabio sin duda ha de ser uno para prodigarse de esta suerte –esas máximas las suelta quien yo me sé y al día siguiente ha de escapar de la Moncloa en helicóptero- y conformarse sólo con la presidencia de una nación discutida y discutible. El sitio de ZP es el Nobel de Literatura, primero, y la Posteridad después. Mientras tanto, podrían ir adjuntando sus palabras sueltas a los vientos de Oslo a esos videos tan bonitos que entre la UGT y el Chiquilicuatre han preparado para la próxima huelga general… contra el PP.  Sí, ZP, definitivamente, como dice el Corte, soy fan de ti. Nunca nos fallas.