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martes, 15 de noviembre de 2011

Encontrando a Madonna (digo a Carmona) esperanzadamente


    
     Claro, no le queda a Carmona más remedio que precisar, ya desde la segunda línea de la Presentación, que “su característica principal es… la MULTIDISCIPLINARIEDAD de su trabajo que se despliega en torno a la Política, la Literatura, la Filosofía, la Música Clásica y las Artes Escénicas”. ¡Nos ha jodido mayo con las flores prematuras de este noviembre alucinante!, pensé. No es para menos reconocerlo. ¡He ahí todas las potencias del Ser en acto que soñaron Parménides y Heiddeger –ese rumor de rey oculto de boca en boca ya por toda la Bética, pues Carmona es andaluz-  más el incontenible despliegue del hegeliano Espíritu en marcha!
     Y a renglón seguido la pormenorizada relación, historiada además, de cuantos “ámbitos” el genio de Carmona fecunda: en el “ámbito político” (espera, espera), en el “ámbito literario” (“en la actualidad escribe para la Editorial Planeta que publicará en enero 2012 su novela “Martino y Martina”, o sea, qué título, qué Planeta, tócate las feromonas, Carmona), en el “ámbito” Filosófico” (y cómo descolla ahí esta mayúscula, como corresponde a pura sabiduría tanta), en el “ámbito musical”, en fin, en el “ámbito cinematográfico y teatral”. El último párrafo de la presentación pone la guinda apoteósica que merece sin duda tan proteico temperamento: “En este camino de dignificación social de la profesión de intérprete, Jose Carlos Carmona, a modo de símbolo, tiene por regla jamás inclinar la cabeza en los saludos finales de sus conciertos, lo que sustituye por un saludo elevando los brazos”. ¡Bravo! ¡Bravo! ¡Beethoven reloaded!
    
     ¿Y esto de “Avales obtenidos”, quí será, será?, me pregunté intrigado. Destapé ese cofre y… estas perlas allí encontré: “Aviso: ante las continuas consultas recibidas por los afiliados que me avalaron preguntándome por sus hojas firmadas y qué es lo que he hecho con ellas, quiero aclarar que:
1.     Nunca han llegado a entregarse los avales, por lo que el partido no va a tener constancia de quienes apoyasteis.
2.     Todos los avales fueron destruidos en una máquina que tenemos en la Facultad que tritura los documentos en tiras finísimas de papel.
Hum, cómo brillaban allí el canguelo y los métodos inquisitoriales en la sombra del partido susodicho.
     
      Sólo que aún el blog de José Carlos Carmona albergaba más sorpresas,  como alhajas inesperadas en la blogosfera. Venía luego una intervención suya en el Yutub:
     “…obtuve en sólo doce días 4800 avales… después de un tiempo, viendo que en el PSOE las decisiones vienen tomadas desde arriba, decidí que no podía continuar en el PSOE… y siguiendo mi compromiso político, que he demostrado a lo largo de mi vida, sobre todo en los sindicatos, donde soy miembro del comité de empresa de mi universidad, decidí… que tenía que buscar una nueva opción… y la encontré en ¡EQUO!, una opción que pretende ser ecologista, igualitaria, progresista, y con gentes nuevas, que han oído la llamada de la gente con el 15-M que está en la calle protestando contra este sistema político que tenemos… somos gente nueva, yo me presento con ellos al SENADO por Sevilla… y os animo a que intentéis saber quienes somos, nuestras ideas, y si os parece bien, nos apoyéis en las urnas”
    
     No daba crédito a lo que escuchaba. O sea, que la esperanza blanca del PSOE, ese mirlo canoro, el único entre tropecientos mil militantes, que osó en campo abierto exponerse a los sangrientos espolones del Faisán, abandona el Partido denunciando su naturaleza antidemocrática, negocia y encabeza la candidatura al Senado por Sevilla con EQUO y la prensa de este país –que yo sepa- , ni siquiera la odiosa Caverna, siempre dispuesta a buscarle las pulgas al PSOE, nos lo oculta. Reducen a silencio a Carmona,  a su persona y  a todo el extraordinario capital humano que en él se alberga,  como si fuera ese el triste destino que aguarda a los más meritorios de los fracasati en nuestro país. ¡Ay Little Carmona, si supieras cuánto en ese momento te compadecí!
       Reparé entonces en que bajo la foto del té con peineta de la presentación, había estampado Carmona ya, como el mismo Lutero cuando la Reforma sobre las puertas de aquella catedral, dos solemnes compromisos, que eran a la vez dos clamorosas denuncias, para el caso de que el pueblo sevillano a los altares senatoriales lo elevase:
     -me COMPROMETO a seguir cobrando el mismo sueldo que tengo actualmente y a donar el resto a una ONG o fundación (y ese resquicio abierto al final, oenegé o fundación, a las claras habla también de que tampoco astucia será lo que a Carmona falte).
     -me COMPROMETO a estar TODOS los domingos a las 19h en las puertas del Ayuntamiento para contar a los ciudadanos mi gestión y oír propuestas.
     Le deseé mentalmente entonces, siendo uno menos que nada, lo mejor en lo personal a todo el inquebrantable candor y al aventurerismo intrépido que en Little Carmona se agolpa, y aunque las ideas de EQUO no son las mías, progresista versus faccioso, ya sabes,  me encantaría verlo vistiendo la senatorial toga en Madrid, ora cantando, ora actuando, ora disertando ante sus pares, bajo la seráfica mirada de Peces Barba. Apoyos populares, vistos los clamores ciudadanos de la Spanish Revolution y del 15-M  no le han de faltar, aunque, ahora que caigo, que también es fatalidad de fracasati, era precisamente el Senado lo que los Indignados se querían cepillar.
     
      En fin, lector, a ti te lo confieso, no eran sólo compasión y altruismo los que en mí se removían hacia Little Carmona. También, ay, estricto cálculo egoísta: lo estaba viendo ya allí, a las puertas del consistorio sevillí, ese paisaje para esa figura, inseparables ya ambos en la memoria de las gentes, “¿alguna propuesta, ciudadanos?”, y mi voz temblorosa también allí, pues hasta allí había yo peregrinado, abriéndose paso entre los murmullos de admiración, “pues, verá usted, Senador Carmona, tengo yo escritos un puñado de muy bonitos relatos románticos, a los que no consigo por carecer de Padrino dar a luz editorial, y he pensado que acaso usted…”. Y estaba yo bien seguro de que sería José Carlos Carmona quien de mí entonces se apenaría, y aunque no a los de Planeta, claro, a algún editor con su plácet me encomendaría. Así que, buenas noches y buena suerte, Señor Carmona

     


lunes, 14 de noviembre de 2011

Buscando a Madonna (digo a Carmona) desesperadamente

     
      Pues nada, lector, que si a Proust eran las célebres magdalenas las que hacia atrás en el Tiempo arrastraban, fueron en mi caso los rollos de papel –lógico- de un Carmona (ver post de antesdeayer) los que ipso facto a las mientes me trajeron el buen rollo de José Carlos Carmona, aquel arcangélico competidor de Rubalcaba en las primarias socialistas, del que nunca más se supo. ¿Por qué hemos de hablar siempre de los Importantes? Además, en aquella justa quedó más que demostrado que el verdaderamente importante allí era Carmona, Little Carmona, como con todo respeto y afecto de fracasati hermano le puse yo, tales eran los caudales de los mil y un ámbitos sobre los que se desparramaban los enciclopédicos saberes y haceres por él acreditados (ver mío post del 6-6-2011). ¿Qué carajo habría sido de aquel diminuto Titán, de aquel humilde hobbit que osó disputarle el maléfico anillo del Poder al temible Golum rubalcabo? ¿Qué se fizo de tan gran donaire?
     
      Así es que me trepé hasta los más elevados acantilados ciberesféricos, y a la vista de esos abismos interestelares, cuajados de titilantes luminiscecias por millones, desde allí a pleno pulmón, ahuecando las manos contra aquella sideral inmensidad, como las brasas vivas de un horno descomunal, grité… ¡LITELCARMONA! ... ¡LITEL-CAR-MO-NA! ... ¡LI-TEL-CAR-MO-NA!, esta última voz casi ya en tono sandunguero, con subidas y bajadas del tono,  culebreando con la voz.
     Y como nadie contestaba en aquellas, por muy fulgurantes que fueran,  espantosas soledades, volví un poco moscatel sobre mis pasos. A ver qué me invento ahora en el blog. Tío, eres más tonto que Abundio, al fin caí. ¿No recuerdas que tenía también José Carlos Carmona un mísero blog, la prueba última e irrebatible de su condición de fracasati? Pues allá que me zambullí. Llegué, miré, fisgoteé y… ¡Jooooder con Little Carmona!  Más, mucho más sobrecogido que delante de los estratosféricos despeñaderos chisporroteantes del párrafo anterior me quedé, a la vista de lo que ahora ante mis ojos se ofrecía.
     
      Vamos por partes, o mejor dicho, vamos por “ámbitos”, como a Little Carmona gusta repetir. Y dejo, claro, lo gordo para el final, que sólo se entiende ese final en el crescendo que paso ya a desarrollar. Primero: ha elegantizado Carmona el blog lo indecible. Se nota que estamos ahora ante el blog de uno de los Grandes, es decir, uno de esos en los que no se hacen entradas, pues ninguna falta les hacen. Lo tiene sólo de lujoso puerto de atraque para quienes persigan la llama y la industria, olímpicas ambas, de su impresionante género.
     Ha puesto a la entrada una foto suya en la que, con porte ligeramente british, a la vez que nos mira con una sonrisa sólo en los ojos esbozada –eso no lo sabe hacer cualquiera, créeme- sostiene una taza –se supone que de té- y, cómo no alcanzaba el encuadre de la imagen hasta el meñique extendido, cucamente estira Carmona el dedo corazón, a la vez haciéndole una discreta peineta a quien le mira. Genial, pensé, este tío es un puto crack. Es el Amo.
     Bajo su nombre, impreso ahora bien grande en letras de color dorado, una franja roja resalta los ocho grandes apartados de su blog: Presentación, Currículum musical, Vídeos de conciertos (suyos), CDs y DVDs a la venta, Literatura, Propuestas políticas, Avales obtenidos, Intervenciones TV/Radio, Cine, TV y Teatro, Agenda. Anúnciase así la lluvia de estrellas carmonas, que, a poco que mañana me sigas, lector, a los dos juntos con su esplendor nos ha de alelar.




domingo, 13 de noviembre de 2011

Plutarco y los ríos que llegados son iguales



     
      Me acordé al verlos, claro, del griego Plutarco, de sus “Vidas Paralelas”, ese grandioso fresco de la Antigüedad clásica, de su máxima al escribir las soberbias biografías: “A veces una broma, una anécdota, un momento insignificante, nos pintan mejor a un hombre ilustre, que las mayores proezas o las batallas más sangrientas”.
     ¿Cuál de entre todas entonces elegir sobre José Blanco? ¿Cuando se quedó sopas delante de todos en el curro? ¿Cuando fustigaba con acritud de savonarola los privilegios económicos de los controladores aéreos? ¿En el crudo momento de la turbia gasolinera? No sé. Casi mejor quedarse en esos años en que, como yo, Blanco era Nada, sólo ese apunte de ciudadano anodino y gris (sí, lector, Blanco fue más bien gris) que desvela la foto antigua, un poco feo e imprecisamente lírico él ahí, creo, y al que ese rostro desvaído permitía sólo hacerse muy rebajadas y domésticas ilusiones, las mejores. ¿Qué quimera le llenaría algún día la cabeza de tantos sueños locos?
     ¿Y de Urdangarín?  ¿Su espectral silencio de ahora? ¿Su desorbitada mansión de Palma de Mallorca? ¿Envuelto acaso en las góticas sombras de sospechas que ahora sobre él se ciernen? No. Preferible quedarse con su imagen del momento en que, a la inversa del muá, lo era él Todo: un olímpico Coloso de perfectas proporciones, un cuerpo mayestático rebosante de potencia y belleza bajo un rostro angelical, ante el que una Infanta borbónica cayó prendada.
     Y entremetido ya en los clásicos, y viéndoles a ambos notables tan igualmente apenados y apurados a la misma vez, como una pareja de hecho, gemelos casi del hecho del Infortunio, los dioses me soplaron al oido entonces los conocidos versos de Manrique (léelos despacito, conmigo, anda) :

allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.


Sí, en los versos de Manrique el “allí” era el Mar de la Muerte, pero en mi texto de hoy ese “allí” sólo quiero que sea el purgatorio del Mar de la Justicia, y que estas aguas les den a cada uno, como a todos los imputados, lo que en verdad por sus hechos merezcan, que yo, puede que por ser hoy domingo, les contemplé, creo, con humor y benevolencia, los mismos perfumados bálsamos que para ti, que hasta aquí me sigues, hoy deseo, lector mío.


sábado, 12 de noviembre de 2011

Rollos para el ojo del huracán


     
      Hace veinte días (21-10-2011 “Kafka, la ETA, el rollo de papel”) la nada interbloguera que uno es tuvo una ocurrencia, tampoco demasiado original, la verdad: “Voy a dejar una idea en la ciberesfera, por si alguien puede llevarla a cabo. Detesto lo escatológico, pero acaso la ocasión disculpe el alarde. Propongo retomar el último comunicado etarra e imprimirlo, a costa de los dineros otorgados a Bildu, en miles de rollos de suavísimo papel higiénico”.
     Ayer leía en Libertad Digital que un joven emprendedor español, Gonzalo Rodríguez Carmona (Carmona, sí, lector, y al momento pensé en mi adorado Little Carmona de las primarias socialistas, díos mío, con tantísimo capital humano como en él se agolpaba, y pareciera que en el Triángulo de las Bermudas rubalcabas hubiese por completo desaparecido, qué habrá sido de aquel portento -pronto he de dar un grito por entre las cibernéticas extensiones preguntando por él, hombre, pero era éste de ahora otro Carmona) ponía a la venta en la red rollos de papel higiénico con las caras de Rubalcaba y Rajoy.
     Al momento pensé, joder, Editor para tus románticos relatos extra-virgenes, en la Red no te saldrá, pero, azar o necesidad, carambola o casualidad, se materializa delante tuya, le voilá, es verdad que en dirección no esperada, la tuya ventolera de una tarde de otoño.
     
      Explicaba Rodríguez Carmona en el texto que trataba así de expresar el malestar que hacia los políticos hay en la sociedad española, y que el dinero así obtenido tendría por destino financiar una serie de documentales, uno de ellos ya realizado, sobre el despilfarro público en el AVE y en los aeropuertos. La web de su invento detallaba las iniciativas que pretende Rodríguez Carmona con estos documentales impulsar: modificación de la ley electoral en aras de una mayor proporcionalidad, listas abiertas, limitaciones temporales en los cargos, mayor participación ciudadana, mayor control y rendición de cuentas, iniciativas legislativas populares, asegurar la independencia judicial, supresión de la duplicidad de competencias, transparencia en la financiación de partidos, sindicatos y patronal, mejora de la competitividad económica que garantice y mejore el Estado de Bienestar.
     Y con todas esas propuestas me encontraba yo pero que muy de acuerdo, y las considero también decisivas para mejorar el estado de la cosa pública. Entonces, ¿por qué el tema de esos rollos, con las caritas de los candidatos ahí impresas, con los que limpiarnos todos… eso, el ojo del huracán y sus chorreras, tan directamente asociados así a los mismos excrementos, me resultaba excesiva desmesura?
      No sé, supongo que es una cuestión de prioridades. Yo pedía esos rollos para el comunicado de los etarras, para un texto, pues, el de unos encapuchados que llevan cuarenta años asesinando, mutilando, secuestrando, sin jamás precisamente dar la cara. Lo que dijo la juez Murillo, además.  Sé que se lleva zurrarles de lo lindo a los Candidatos, que te asegura eso hoy la inmediata complicidad en el interlocutor, no digamos en las impulsivas redes sociales, y que muchas de las críticas están más que justificadas.
     No todas y hasta un punto, a mi modesto juicio: es imposible intelectualmente mantener la quimera de un Pueblo justo y benéfico frente a un puñado de Políticos corruptos, sádicos y explotadores. Y la simple asistencia a una reunión de vecinos sirve para corroborarlo. No me parece justo que los etarras sean declarados muy predilectos hijos de sus pueblos y queramos ya mismo nosotros en forma simbólica hermanar a Rubalcaba y a Rajoy, en sus sombras y en sus luces, con las heces mismas de nuestras posaderas. Eso, de verdad, mejor se lo dejamos a Mr X, cuando hace años bramaba en los mítines que Aznar y Anguita la misma M son. El rollo, ya digo, lo reservo yo para el comunicado etarra. Házlo, Carmona, y give me too pero ya mismo. Y vale por hoy ya de rollos.     
    

viernes, 11 de noviembre de 2011

Ojos claros, serenos, miradme al menos

     
      Qué curioso el desvarío ocular que el primerísimo plano de la pantalla les descubría a los Candidatos, como si lo grotesco de su longeva profesionalización en la Política de golpe se les somatizara a ambos en el espasmo de los ojos, imposibilitados ya de ese dulce mirar que alabara el inmortal Gutierre de Cetina.
     Así, a Rajoy, por momentos desorbitábansele los ojos, se le agigantaban como inflados globos sobre las cuencas tras las lentes, disparábansele las escleróticas y llenábanle el rostro de una extraña turbación, la propia de un fauno voluptuoso de provincias, como si en la mesa del debate fuese un glorioso chuletón recién hecho lo que acabara de ofrecérsele, acaso los rotundos muslos de Elsa Pataky, un decir, que estuviera él justo entonces al trasluz sorprendiendo.
     Por su parte a Rubalcaba, por detrás de su pendenciero incordie, -tan agitado se le vió que recordaba de cerca por momentos al Golum del Señor de los Anillos- atacábale un incesante e incontrolable parpadeo, como el prurito de un adolescente primerizo que no acaba de verse ligoteándose a una Jennifer López que por allí deambulase. Parpadeaba y parpadeaba como esas puertas de vaivén en el saloon del oeste antes de la pelea que, algo histéricas, nunca se detienen.
      
     Qué lejos ambos entonces, con sus aparatosas contorsiones oculares, del dulce mirar que cuatro años antes portara en pantalla el gentil Doncel Zetapeico, cuyas glaucas pupilas, serenas y melosas como las del mismo Paul Newman, cautivaron a millones de corazones. Claras pupilas zetapeicas que nos susurraban cositas al oido, que nos ofrecían suaves guiños y secretos arrumacos. Incluso a todos y cada uno nos deseaban una muy buena suerte. A los candidatos de hogaño, derretidas las mieles de antaño, les dominaba la otra noche, por el contrario un mirar espantado. Diríase incluso que, igual que el niño de El sexto sentido, que… a veces ven ellos… MUERTOS,  los que va a dejar el PP a su paso, al decir de los socialistas catalanes, los que con dulzura quería “apañar” el Doctor Montes de la anterior campaña zetapeica, en fin, el muerto de país que les deja el gracioso y airoso Doncel de las Nubes y del Viento, de la Paz y del Amor.
¿Entonces? Cuánto mejor que estos tormentos rabiosos, el volver a los clásicos: léelos conmigo, lector, pierde también un minuto con ellos, conmigo, anda, sí.

Ojos claros, serenos,
si de un dulce mirar sois alabados,
¿por qué si me miráis miráis airados?
Si cuanto más piadosos
más bellos parecéis a aquel que os mira,
no me miréis con ira,
porque no parezcáis menos hermosos.
¡Ay, tormentos rabiosos!
Ojos claros, serenos,
Ya que así me miráis, miradme al menos.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Ana Rosa Quintana, Ondas 2011, otro aldabonazo

     
      “Por su solidez como comunicadora y por la excelencia de su trayectoria”, he ahí el doble pilar en que precisamente ha ido a basar el jurado de la cadena SER (la orgánica y poderosa factoría de todo progresismo bienpensante que se precie) la concesión de su prestigioso galardón periodístico como presentadora en la persona, debe ser que hasta el momento no suficientemente reconocida, de Ana Rosa Quintana, la multimillonaria reina de las mañanas televisivas.
     Resulta algo más que un doloroso sarcasmo, es un escupitajo en la cara de cualquier ciudadano crítico,  que justo en el mismo año en que el estelar programa de la susodicha protagonizara el incalificablemente abyecto y amarillista espectáculo de la “confesión” de Isabel García en torno al horrible asesinato de una niña, show que debería por sí solo haberle acarreado la definitiva repulsa de una profesión cuidadosa en un mínimo grado con los valores cívicos que la sostienen, y haberse tenido que marchar la doña a escribir como mucho en un mísero blog, extramuros del Bien, por el contrario le suponga a su gloriosa artífice un entorchado más que añadir a su incalculable Fortuna. Que encima expresamente se mencione “la excelencia de su trayectoria” rebasa con creces el sangrante milagro de los Ondas y las heces.
     
      Se premia, y por tanto se eleva a categoría de modelo a seguir y a admirar, un programa en esencia destinado a merodear los pormenores de los reallitys de la propia cadena, es decir, de la Telebasura. Debe ser esa la “solidez comunicativa” que la SER condecora. Y en cuanto a la “excelencia de su trayectoria”, ahora que lo pienso, no le falta razón tampoco al jurado excelente: si se descubrió en su momento que el libro que firmaba la distinguida AR en realidad se lo escribía por cuatro duros un “negro” que, harto de su explotación, filtró los plagios que a su vez hacía él de autoras americanas, y que del asunto, AR, que incrementó el share de su programa, obtuvo la renegociación al alza de su mareante contrato, ¿cómo no ponderar la noble altura ética y estética y apologética de ese itinerario incomparable?
     
      ¿Se entroniza o no, entonces, una vez más el Reinado de la Mugre? Para que tú veas, lector mío, cómo este blog faccioso dice verdad, y cuán grande es la Injusticia que el mundo editorial conmigo hace, arrojándome a este cruel anonimato de covacha mientras tanto pintamonas triunfa y retriunfa en los mejores salones con muy solidarios mensajes, cuando la “hazaña” de Ana Rosa con aquella pobre mujer torturada en directo –ver infame video y ver mío blog 27-2-2011- ya le pronostiqué sonoros galardones. Le voilá. Bien mirado, ya tenía el Ondas ese en la buchaca –más el lucro contante del caché que el mismo lleva anejo- el intelectual este que presenta el Sálvame. L´air du temps, pues, las ondas concéntricas de esta ful de Estambul. ¿Y de qué me sirve tener luz y razón, aherrojado como me veo entre estas tinieblas espantosas? Oh, Ana Rosa Quintana, reina también mía, dime tú algo.
        

miércoles, 9 de noviembre de 2011

Aldabonazo de una limpiadora alemana por UN MUNDO MEJOR


     
      Ni su nombre sabemos siquiera. Tampoco conocemos su rostro, no vaya a ser el demonio que por mimético efecto mediático su gesto por todo el mundo se extienda. Es como si la asistenta del spot del PSOE, después de dejar al niñato ese en el British, después de besar a su pobre niña, concienciada del deber público por la iluminación rubalcaba, hubiese decidido pasar de una vez a la acción.
    Lo que no dijeron el otro día, subvenidos por el Banco, los maravillosos Trueba&Guardiola, lo dijo con su gesto, en verdad indignado, una limpiadora alemana. Deberían los Indignados adoptarla como verdadera heroína y fabricarse camisetas con su efigie. Destruyó la limpiadora –como los ludistas en los albores de la revolución industrial- un adefesio, catalogado como suprema obra de arte y valorado en casi un millón de euros. Un gesto puro al fin contra el pitorreo entronizado en los modernos museos… y en las estratosféricas cotizaciones de los impostores en medio de la colectiva miseria de la mayoría.
    No se explican las autoridades cómo pudo el terrible hecho acontecer. Tienen las limpiadoras muy severas instrucciones de bajo ningún concepto acercarse a las “obras” a menos de 20 cm. Desolado en grado sumo, el portavoz museístico, gacha la testuz, es que no daba crédito: “Es igual que en casa, se les dice: limpie todo, pero no me toque la mesa del despacho”. Cómo creer entonces que todo se debió, como insisten las fuentes oficiales del establishment, a un desgraciado descuido.
     
      Como siempre en estos casos, pareciera que una socarrona divinidad desde algún sitio nos moviera los hilos a los humanos títeres, pues no en balde la irreparable pérdida para la Historia del Arte llevaba sobre sí el premonitorio título de “Cuando empieza a gotear desde el techo”, que si ya sólo con tararearlo te da la risa, ni te cuento al demorarse uno en su contemplación, que precisaría para su completa degustación, digo yo, de un pianista, de la escuela conceptual, claro.
     Ahora que, mío lector, siguiendo la crónica que de la cosa hacía el corresponsal de EL PAÍS, el que por una vez experimentó retortijones de puro jolgorio sobre sí fue este amargado bloguero: “A la limpiadora le pareció… que la capa de una sustancia clara que cubría la artesa –bajo aquellas infames maderas- debía ser…MUGRE, mugre acumulada desde su creación”. ¡Nunca más explícito el Reinado de la Mugre que desde esta mísera covacha con tan infatigable como inútil ansia anuncio y denuncio yo! ¡Ah, forretis mercachifles postmodernos de la vanguardia insustancial y pseudoprogre, respaldada también por el Banco de Guardiola&Trueba, vuestra hora está próxima!
     Más tarde, una vez disipados los embriagadores efluvios de mi melopea visionaria, recapacité y deduje que lo más probable, dada la ausencia de datos concretos y fiables, la bruma en que aparecía revestido el evento, es que se tratara de una noticia “falsa”, -una más- precisamente inventada por cualquiera de los cerebritos grises de ese Banco para dar “vida” y turística atracción a un museo –o a un merchante, o a una exposición, o a su sponsor- con claros intereses económicos.
      
     Pero por muy “fabricada” que resulte ser la cosa, no deja de parecerme muy real y verdadera la situación: a la perfección imagino allí a la limpiadora, esa mujer algo perdida entre esos espacios de lujo tan aséptico como antipático, bajo la inflexible admonición superior de no arrimarse a aquellos estrafalarios adefesios valorados en un incalculable pastizal y sujetos a los alambicados circuitos del Gran Arte, confundida y azorada, bajo la conciencia a la vez de la mísera soldada por su trabajo recibida y de tener una niña adolescente que simplemente dibuja de maravilla, y abrirse entonces ante ella, en rubalcaba iluminación, ya te digo, la determinación de la acción directa: hacer con la manos papilla ese espantajo y reivindicar a gritos también allí a su niña y a todos los artistas pobres del mundo…¡QUE NO, QUE NO, QUE NO NOS REPRESENTAN, QUE NO!
    
    
      
    

martes, 8 de noviembre de 2011

Mi alcalde y yo


     
      Resúltase que, según va siendo ahora de público dominio, el ex-alcalde de la ciudad donde vivo, del partido de los socialistas él, entre un cúmulo de portentosas “hazañas” a cual mayor, -voto a bríos, lector, que un día con los pedrestes medios míos he de describirte yo su más sonada realización, lo que entre el vulgo se conoce ya como “La Talanquera”, que nunca vióse más horrenda mastaba edificacional, y por colosalísima que es más horrenda si cabe aún resulta, en la que enterráronse más de veinte mil millones de las antiguas púas- dignas sin duda todas ellas de ser recordadas por las generaciones venideras junto a las monstruosas deudas que por secula seculorum les ha legado, desvió para otros menesteres incluso las propias cuotas destinadas a la Seguridad Social que el mismo Ayuntamiento detraía mensualmente a las nóminas de sus trabajadores.
     
      No debería quizás añadirse ni una sola consideración más a la bárbara astracanada del desnudo hecho en sí, salvo la penosa consideración, una vez más, de que, pasados cuatro días y dos telediarios, para la Historia de las Ideas, para la Historia en general, acaso para la memoria también de esas hipotecadas generaciones venideras que antes decíamos, quedará siempre el ilustre regidor progresista como ejemplo de hombre avanzado que abrazó con fervor ciudadano el compromiso con los ideales de los más humildes y desfavorecidos miembros de la sociedad, que peleó, como su estremecida conciencia humanitaria le exigía, a brazo partido por un mundo más humano en el que el hombre se reconciliara con el hombre, como un ilusionado soñador, en suma,  de una sociedad para todos más libre, más solidaria e igual. Un héroe del Progreso, vamos.
     
      Y enfrente suyo, claro, la nada interbloguera que uno es, -quién si no tú, amable lector, habría de tolerarme este desatado ombliguismo de fracasati,  que de no desparramarse sobre un triste blog, dónde si no habría de vaciarse- por con esta saña resentida describir a ese filántropo, por los ideales liberales y patrióticos que también sin fanatismos a uno le mueven, para siempre quedará allá confinado en el bando de los implacables y cavernarios enemigos del género humano, aquellos para los que sólo rigen la ley del beneficio, la codicia y la insolidaridad más crueles y destructoras del Planeta, aquellos afines al servicio siempre de los poderosos y de los que más tienen, de los que no quieren sino esclavizar a los pobres del mundo y a los pueblos de la Tierra, perpetuando su egoísta privilegio. Un malnacido faccioso, yes.
     
      Adelantado heraldo del radiante porvenir, colectiva conciencia previsora, orgánica inteligencia del Futuro en marcha según Guardiola&Trueba, el Partido propone ya a mi insigne ex-alcalde nada menos que para encabezar en la circunscripción las listas al Senado. Un lugar al Sol para él, tan opuesto al espacio de tenebrosas sombras de la Caverna, ni eso siquiera, de la mísera covacha bloguera en que el muá, carcomido en su resentimiento, patalea, ea, ea. Ah, el mundo es una barca, que dijo Calderón.
          

lunes, 7 de noviembre de 2011

Blanco y radiante

     
      No resulta complicado imaginar que si las históricas plusmarcas de desempleo y de desesperanza colectiva que vivimos las protagonizara un gobierno de la DERECHA ESPAÑOLA (díptico que agota con su sólo nombre para muchos el más odioso de los males imaginables), tendría que hacer este la campaña electoral en la clandestinidad. Habría de soportar a diario sobre sí el mordisco de una virulenta presión callejera bajo un ambiente apocalíptico que la mayoría consideraría plenamente “natural”.
     
      No digamos si tuviera además que hacer campaña con un presidente en funciones loco por pillar la hamaca y supervisar las nubes al pairo, con un vetusto candidato, eslabón hallado que simboliza como pocos las dudosas virtudes de la estricta supervivencia en política, capaz de defender lo blanco como negro y lo negro como blanco de un día para otro con idéntica desenvoltura y, en fin, con un vicesecretario general del partido, ministro y PORTAVOZ del gobierno, sobre el que personalmente convergen a la vez serios indicios de corrupción en al menos los siguientes casos: caso Ibiza (que incluye una presunta financiación ilegal del partido), caso Melilla (acerca de una plausible compra de votos), caso Constructoras (las que aumentaron escandalosamente bajo su ministeriado las cifras de su negocio), caso VillaPsoe de Arosa (lujosa construcción de dudosa legalidad para prebostes del partido en tan privilegiado paraje) y, en fin, caso Gasolinera (que habrá de entender el Supremo del dudoso proceder de Blanco y de su primo, un señor primo, recibiendo en la gasolinera, qué crudo).
       
      Más la guinda sensacional que le puso el propio Blanco al asunto cuando, de vuelta de dejar a sus niños en el British Council, tratando de abrirse una vía de escape a su complicado laberinto personal, radiante reveló, como si de esa forma hubiese negociado alguna indulgencia con a saber qué instancias conformadoras de la Opinión Pública, que es que él es… creyente… y que practicaba además el diario examen de conciencia. Sólo le queda, ahora que Rubalcaba tranquilizó cucamente a sus padres –como si pudiera cualquier padre albergar duda alguna sobre la integridad de la carne de su carne- arrodillarse ante el presidente Bono y besarle el anillo de las joyerías de su ex.
         

sábado, 5 de noviembre de 2011

Mayordomo Gallardón en coplas (Poessía catorce)



Tiene un mayordomo el Faraón
que a Madrid cuesta un riñón,
que la canallesca ha descubierto
que se da por hecho cierto
celoso vigilante de su apresto
empotrado entre el presupuesto
en licores y manjares reputado
y a costa del contribuyente sufragado.

Qué calladito lo tenías
qué pincelito así lucías
relamido y peripuesto regidor
al servicio sólo de tu resplandor,
que la Casa de la Villa era nada
y colosal pirámide demandabas
para  tu relumbre cegador,
alcalde repipi y derrochador.

Y si un día en un debate
un opositor algo orate
trastornado y en dislate
querindonga te endosó,
permítele ahora a este vate
-no se trata de aquel primate-
ni de darte jaque mate,
sacarte sólo un poco la color.

Que no es de recibo Alcalde
que no puede salirte de balde
mientras el pueblo las pasa canutas
-algunos dicen que hasta putas-
y les subes sin piedad las tasas
que han de pagar por sus casas,
no puede ser ni por asomo
que mantengan además tu mayordomo.

Hacíanse lenguas de tu aplomo
murmurábase con asombro por los foros  
el acierto en el tweed de las chaquetas
el que nunca calces feas chancletas
el perfecto casco de tu cabeza
hasta el liso almidón de la bragueta;
resúltase que toda esa guapura
el listón de tan gallarda donosura
lo pasas luego por nuestro lomo
con la pasta que acarrea
con el dineral que chorrea
tu afamado estilista maromo.

Mira, alcalde faraónico y atildado
olímpico y acicalado derrochón,
quédate  sólo una urgente solución,
o  pagas tú a tu intendente servidor,
o sirves tu solito los manjares y el licor,
o muy pronto el sufrido ciudadano
-no olvides este simple silogismo-
en el trasero te dará una sonora coz
el galardón al que por tu señoritismo
te hiciste muy justo acreedor.